Jorge Castaño, Superintendente Financiero de Colombia: «COVID-19 nos ha mostrado a todos la importancia de la inclusión financiera»

El sistema financiero colombiano es estable porque desde hace varios años ha venido consolidando su robustez en términos de solvencia, liquidez, gobierno corporativo, entre otros.

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Tekios conversó con una figura clave del ecosistema Fintech en Colombia, el superintendente Financiero de Colombia, quien empuja una serie de iniciativas para colocar a su país a la vanguardia de la democratización de las finanzas personales tecnológicas.

Se viven tiempos pandémicos y los pagos electrónicos y el e-commerce se desataron. ¿Consolida así, la Superintendencia (SFC), el objetivo estratégico de estimular la innovación y trabajar al mismo tiempo en la gestión y supervisión de los nuevos riesgos que traen las empresas disruptivas?

-Dado el importante papel que ha venido cumpliendo la innovación y la tecnología en materia financiera, Colombia en los últimos años ha venido trabajando en un marco regulatorio comprensivo para responder a esta nueva realidad y a los desafíos que propone. Precisamente nuestra visión y la estrategia que hemos implementado en la SFC, en los últimos años, ha sido la de impulsar la transformación digital del sistema financiero, promover el uso responsable de tecnologías disruptivas y abrir las puertas a nuevos actores Fintech, con el objetivo de lograr un sistema sostenible, confiable y más incluyente.

-¿Por qué considera estable el sistema colombiano?

-El sistema financiero colombiano es estable porque desde hace varios años ha venido consolidando su robustez en términos de solvencia, liquidez, gobierno corporativo, entre otros, por lo que la actual coyuntura derivada del COVID-19 ha sido aprovechada para iniciar los procesos de transformación, adopción y consolidación de su ecosistema digital. Por ejemplo, en comercio electrónico. En Colombia, el e-commerce cambió radicalmente con la pandemia. Desde que se inició la cuarentena nacional, semanalmente el crecimiento de las ventas fue del 8%, es decir, cada dos semanas se estaban alcanzando los niveles de crecimiento que se tenían durante un año.

Asimismo, su sistema financiero. Nuestro sector venía avanzando de forma importante en los últimos años en su transformación, una tendencia que en medio de la cuarentena aceleró el uso de los canales digitales, de tal forma que ahora más del 60% de las operaciones monetarias se realizan por este medio (vs. 50% en 2019).

De acuerdo al reporteo de TEKIOS, es notorio en el ecosistema de las fintechs en Colombia un sentido de cuerpo de los actores del sistema financiero. Más allá de legítimas diferencias, pareciera que todos se sienten orgullosos de haber convertido al país en el tercer ecosistema fintech de A. Latina. Si es así, ¿cómo explica esa cohesión?

-En Colombia se estima que hay un poco más de 200 fintechs operando en las diferentes verticales, cómo son pagos electrónicos, crédito digital, inversión y finanzas personales. Hay fintechs vigiladas por la SFC (por ejemplo, crowdfunding, banca digital); otras fintechs por fuera de nuestro ámbito de supervisión, como las pasarelas de pagos o entidades de crédito digital, las cuales han venido creciendo de forma acelerada y que actualmente tramitan ante la SFC una licencia. Y dentro de estas destacan los esquemas colaborativos, entre fintechs y entidades tradicionales, soportados sobre cambios regulatorios que así lo habilitan (decreto 2443, de 2018, de inversión en fintechs; decreto 222, de 2020, de corresponsalía digital).

-En línea con el apoyo a la innovación de la SFC, usted anunció el proyecto piloto para un espacio de prueba en criptoactivos, dentro de la llamada laArenera, un sandbox de experimentaciones financieras. ¿Se trata de una experiencia pionera? ¿Qué se busca con estos ejercicios en el caso de los criptoactivos que parecieran vivir en tierra de nadie?

-El Sandbox del Supervisor o laArenera, como lo denominamos nosotros, es el marco que ha dispuesto la SFC que, entre otras características, es pionero en América Latina para que las entidades vigiladas puedan realizar pruebas de innovaciones tecnológicas y financieras en un espacio controlado y supervisado, donde la interacción con el ecosistema fintech permite generar sinergias en beneficio de los consumidores financieros. Desde su creación, en 2018, la SFC ha acogido en este espacio 9 proyectos de innovación en temas como vinculación digital, dispositivos móviles, asesoría automatizada (roboadvisor) y blockchain.

Ahora bien, luego de haber estudiado por varios años el desarrollo de los criptoactivos, distintas autoridades a nivel mundial han empezado a presentar posturas políticas y legales más abiertas hacia este mercado. Algunos países (Canadá, EE.UU., UK, entre otros) han dado vía libre a la utilización incluso de espacios de prueba controlada (sandbox) para permitir operar plataformas de criptoactivos o intercambio de tokens.

En nuestro caso, y reconociendo que laArenera de la SFC ha mostrado ser una herramienta adecuada para entender y acompañar las innovaciones financieras en espacios controlados, donde se mitigan y monitorean los riesgos derivados de las mismas.

-Algunos participantes de la industria fintech quieren ir por más: alcanzar en pocos años a México y convertirse en el segundo ecosistema en la región. A su juicio, ¿qué falta para ese gran salto?

-El desarrollo de un ambiente para la consolidación de modelos novedosos de servicios financieros depende del engranaje de un conjunto de factores. Por ejemplo, adicionalmente, en Colombia hemos avanzado de manera significativa en regulación. La ley 1955, de 2019, creó el Plan Nacional de Desarrollo que faculta un alcance más amplio del sandbox regulatorio para la constitución de modelos innovadores. También el CONPES de Inclusión y Educación Financiera enmarca el rol de las fintechs en la política pública. Pero si bien la crisis del coronavirus puso en evidencia la necesidad de invertir en infraestructura tecnológica, lo cierto es que actualmente el país cuenta con más de 7,1 millones de accesos fijos a internet y 6 de cada 10 colombianos tienen acceso móvil a internet.

El verdadero reto está en lograr que todos estos avances nos lleven a dar ese “gran salto” hacia la consolidación de los objetivos que en materia de inclusión financiera se relacionan con la demanda (uso), ya que si bien tenemos avances importantes -hoy este indicador se perfila hacia el 85% de la población con al menos un producto financiero-, la brecha de acceso de la población más vulnerable (jóvenes, mujeres, ruralidad) se podría estar ampliando como resultado de la crisis.

MÁS COMPETENCIA

-Uno de los temas pendientes en Colombia es el aumento de la competencia en el mercado de adquirentes. La búsqueda de una mayor flexibilización. Solo actuarían instituciones financieras y la regulación de 2019 pareciera tener requerimientos cercanos a la capacidad de la banca tradicional. ¿Mejorarla es parte de sus objetivos?

-Para nadie es un secreto que el mercado de adquirentes genera facilidades en relación con los pagos. La coyuntura del COVID-19 nos ha mostrado a todos la importancia de la inclusión financiera y de contar con un sistema de pagos sólido. El mercado de adquirentes debe tener varios agentes vigilados, como no vigilados, con el fin de garantizar un mercado diverso, permitiendo una sana competencia. Todos los agentes, tanto los vigilados como no vigilados que hagan parte de este mercado, deberán propender por la seguridad, la confianza en el sistema, la prevención del lavado de activos y la protección e información al consumidor.

Desde el año pasado la URF (Unidad de Proyección Normativa y Estudios de Regulación Financiera) ha trabajado en un proyecto de decreto que busca principalmente abrir el mercado de adquirentes a agentes no vigilados. La SFC ha participado activamente en la redacción de este proyecto y se está preparando para expedir las instrucciones necesarias una vez se expida dicha norma. De acuerdo con la última versión del proyecto, la SFC mantendrá un registro de las sociedades no vigiladas que desarrollen la actividad de adquirencia, con el fin de evaluar la solvencia de estas entidades y proteger los intereses del consumidor financiero.

-En 2005, se inició en Colombia el uso del botón de pagos PSE, servicio de ACH Colombia. Sin embargo, la regulación colombiana no permite que ACH pueda venderlo, sino que esto corresponde a los bancos. ¿Por qué se tomó esta medida de separación de funciones? ¿No generar un monopolio, estimular la competencia?

-En mayo de 2005 el gobierno expidió el decreto 1400, mediante el cual los Sistemas de Pago de Bajo Valor entraron a ser vigilados por la SFC (antes Superintendencia Bancaria), y están autorizados para la transferencia de fondos entre los participantes mediante la recepción, el procesamiento, la transmisión, la compensación y/o la liquidación de órdenes de transferencia y recaudo.

ACH Colombia es una entidad propiedad de las entidades financieras que vincula a bancos, algunas cooperativas y SEDPE (Sociedades Especializadas en Depósitos y Pagos Electrónicos). Uno de los servicios que ha desarrollado y brinda al comercio y a los consumidores financieros es el botón de pagos PSE (Pagos Seguros en Línea) que es promocionado por las entidades vinculadas a los comercios para los cuales actúan como adquirentes. El servicio también es usado y ofrecido por las pasarelas de pago que, al operar como agregadores, desarrollan la adquirencia para los comercios vinculados. Por su parte, Credibanco también cuenta con un botón de pago denominado PaGo.

Ahora, para continuar con el desarrollo del sistema de pagos se está trabajando en un proyecto de ley que le asigna al Banco de la República la tarea de establecer el marco regulatorio para su funcionamiento, el cual debe propender por el aumento de la oferta, la eficiencia, la seguridad, la pertinencia y el acceso a los servicios de pago, por la protección de los usuarios y la promoción de la innovación.

-Finalmente, open banking aparece como el futuro de los servicios financieros. ¿Cómo se prepara Colombia para acercar esta modalidad?

-Hemos enfrentado la crisis del COVID-19 gracias a los esfuerzos de transformación digital, y ahora pensamos en los desafíos que trae la nueva normalidad: profundizar la oferta de servicios financieros digitales con estándares de seguridad para los consumidores; promover el financiamiento alternativo para cerrar brechas que permanecen (población vulnerable y pymes); y el open banking y los esquemas colaborativos (banking-as-a-service Baas). En este sentido buscamos implementar un marco de intercambio de información entre las entidades y la conexión entre actores digitales, cumpliendo las normas de protección de datos y habeas data.

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Editor Jefe y Cofundador de Tekios. Es periodista y escritor. Especializado en la cobertura periodística de las industrias relevantes en Latinoamérica, fue Editor General de AméricaEconomía para Latinoamérica, y antes, Director de Contenidos del matinal ciudadano de Ecuavisa en Ecuador, y editor en el diario digital El Mostrador de Chile.
Ha colaborado con SOHO (Colombia), Vistazo (Ecuador), LABSnews (Brasil), La Nación Domingo, Fibra y Plan B (Chile), o Rest of World (EE.UU.).