Aunque llegó tarde a la fiesta de la digitalización, ¿por qué el sector industrial está marcando el camino para las empresas?

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Ivanka Visnjic, profesora del Departamento de Operaciones, Innovación y Data Sciences de Esade Business School, nos cuenta por qué optar por una aproximación evolutiva y no disruptiva ha permitido a las industrias adaptar mejor su estrategia digital.

La transformación digital de los negocios sigue acelerándose. Si bien muchos líderes miran hacia Silicon Valley y las start-ups tecnológicas para encontrar desarrollos disruptivos en el ámbito digital, también está surgiendo una nueva fuente de inspiración de iniciativas de éxito en lugares inesperados. 

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Aunque se incorporó más tarde a la fiesta de la digitalización, el sector industrial está implementando de forma silenciosa enfoques evolutivos que están marcando el camino para empresas de todo tipo. 

Un análisis de las estrategias de digitalización adoptadas por industrias manufactureras complejas —llevado a cabo por Ivanka Visnjic (Esade), Julian Birkenshaw (London Business School) y Carsten Linz (inversor, director de junta y miembro de la Red de Expertos del Foro Económico Mundial)— ha identificado las claves para lograr una implementación exitosa en este campo. Ha sido publicado en la MIT Sloan Management Review.

La investigación -realizada en conjunto con actores clave de la industria manufacturera global como Atlas Copco, Enel, BAE Systems, Bayer, Gree, Lanxess, Mölnlycke, Rio Tinto, Sandvik, Schneider, Siemens y Stellantis- se ha utilizado para desarrollar un enfoque estratégico que beneficiará a organizaciones de todos los sectores en sus planes de digitalización. 

LAS TRES ETAPAS DE LA EVOLUCIÓN DIGITAL

Las elecciones iniciales que hacen las empresas en respuesta a las nuevas tecnologías, cómo se escalan las iniciativas digitales y la decisión de si nombrar o no un director digital (Chief Digital Officer – CDO) son aspectos críticos a considerar como parte de la estrategia digital. 

1.- Dejemos que el negocio marque el camino

Si bien muchas organizaciones orientadas al consumidor (B2C) se apresuraron a implementar innovaciones e incorporar las últimas tecnologías, el sector industrial tardó en adaptarse. Pero, en lugar quedarse atrás, ese momento de vacilación ha permitido a las industrias evaluar la mejor estrategia digital para su negocio. 

Una clave importante que aporta la investigación es que hacer pruebas piloto de pequeños proyectos gestionados por directores de línea conduce al éxito en términos reales. Al identificar los casos de uso en los que las nuevas tecnologías recortan costes y permiten el crecimiento, los gerentes de línea pueden cuantificar metódicamente su valor. 

Las pruebas piloto a pequeña escala también permiten a las organizaciones desarrollar la capacidad de los equipos internos. Cuando los directores de línea y los ingenieros están involucrados en proyectos digitales, pueden ajustar los procesos y las interfaces en tiempo real, para asegurar que sean apropiadas para el usuario y que cumplan con los objetivos deseados. 

2.- Un nuevo enfoque para la escalabilidad

Mientras que las empresas orientadas al consumidor tienden a integrar proyectos a una unidad comercial principal en la etapa de escalabilidad, las compañías industriales obtienen un mayor éxito al otorgar más autonomía a los equipos de ejecución de proyectos. 

Los actores industriales necesitan un enfoque colaborativo de la tecnología. Para que las plataformas digitales en la industria alcancen un uso generalizado, los equipos de las empresas industriales deberían tener la libertad de colaborar con socios tecnológicos como IBM, Google y Amazon. 

Esto requiere una autonomía del proyecto que puede topar con la resistencia de aquellos líderes que no están acostumbrados al enfoque colaborativo. Los casos de éxito de implementación digital observados en la investigación estaban respaldados por líderes fuertes, que fueron capaces de persuadir a sus iguales de los beneficios de incorporar y luego escalar la tecnología industrial en colaboración con partners e incluso con competidores.

3.- El rol del director/a digital

El retraso del sector industrial en adoptar la digitalización ha implicado que muchos de sus directores digitales (CDOs) hayan sido nombrados en los últimos cinco años. Además, se ha observado que, a medida que se ha ido integrando la tecnología en las operaciones comerciales, el CDO ha ido ejerciendo más bien un rol de “facilitador” a la hora de liderar la agenda digital. 

¿Hará esto que el rol del CDO quede obsoleto? No necesariamente. La forma en que los procesos de información basados en el usuario impulsan los objetivos comerciales hace que se estén convirtiendo en una prioridad creciente, y el CDO tiene un papel clave a la hora de habilitar esta área de crecimiento. 

PONIÉNDOLO EN PRÁCTICA

A raíz de su estudio, los investigadores han formulado cinco preguntas clave que ayudarán a los ejecutivos a decidir qué enfoque estratégico -entre los descritos anteriormente- es mejor para su compañía: trabajar con un enfoque integrado o trabajar con un enfoque de unidad autónoma. 

  1. ¿De qué forma se implementará la tecnología? Si el elemento digital es un complemento a los productos físicos, el enfoque integrado sería adecuado. Si el elemento digital sustituye al elemento físico, una unidad separada podría producir mejores resultados. ¿Cuáles son las implicaciones para las capacidades y los activos de la compañía? Si los activos y las capacidades conservan su valor a medida que se implementa la tecnología digital, un enfoque integrado podría funcionar. Si van a quedar obsoletos, es preferible administrar la tecnología digital en una unidad separada. ¿Cuánto depende la tecnología de la relación con el comprador? Muchas empresas ofrecen productos y servicios adaptados a las necesidades del cliente. En estos casos, sería beneficioso integrar las tecnologías digitales con líneas de negocio ya existentes. ¿La tecnología da respuesta a una necesidad nueva o a una antigua? Si la tecnología ofrece nuevos beneficios a necesidades no detectadas anteriormente, es mejor que sea gestionada a través de una nueva unidad. Si está dando respuesta a necesidades ya conocidas pero de forma más eficiente, lo mejor es integrarla en una unidad ya existente. ¿Qué nivel de integración hay entre la tecnología digital y las actividades de la compañía? Esta pregunta final es un poco más compleja y requiere de cierta reflexión sobre el uso de la tecnología. Si la tecnología digital se está usando, por ejemplo, para predecir un fallo en los equipos, existen beneficios en ambos tipos de implementación, tanto dentro de una línea de negocio existente como a través de una unidad separada con competencias específicas y dedicada a ello. Debería considerarse cada específico y hacer los ajustes correspondientes siempre que sea necesario. 

Puede que el sector industrial haya tardado en adoptar la transformación digital, pero su sólida y constante progresión dando pasos evolutivos ilustra cómo las compañías de todos los sectores pueden encontrar nuevas formas de crear, ofrecer y capturar valor a través de las tecnologías digitales. 

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