Países de rentas bajas necesitan trabajar tres veces más para acceder al menos a conexiones tres veces más lentas

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Para poder acceder a una conexión móvil de 1GB a 26Mbps los usuarios de países de renta baja trabajan de media 11 minutos más que los usuarios de países de rentas altas (6 minutos), pero dicha conexión es 49Mbps más lenta.

La brecha de Internet sigue existiendo en los países de renta baja, donde viven 3.290 millones de personas, quienes acceden a conexiones de datos móviles y banda ancha tres veces más lentas que las que experimentan los países de renta alta, y necesitan trabajar hasta tres veces más por ellas.

Para poder acceder a una conexión móvil de 1GB a 26Mbps los usuarios de países de renta baja trabajan de media 11 minutos más que los usuarios de países de rentas altas (6 minutos), pero dicha conexión es 49Mbps más lenta.

Algo similar ocurre cuando se trata de la banda ancha. En este caso, el tiempo de trabajo asciende a las ocho horas para poder acceder a un plan que es, de media, unos 83Mbps más lento, como se desprende del último informe de Surfshark.

Esto es, en los países con bajos ingresos trabajan 12 horas para poder acceder a Internet de banda ancha de 34,4 Mbps, mientras que en los países con rentas altas necesitan 4 horas para una conexión de 117,8 Mbps.

Estas velocidades más lentas repercuten, por ejemplo, en una videollamada, un recurso que en los últimos años ha crecido en uso tanto para las comunicaciones personales como para las de trabajo o la educación.

Según Surfshark, para una videollamada se necesita una velocidad de conexión de al menos 50Mbps, lo que para los usuarios de países con rentas bajas se traduce en problemas a la hora de realizar.

Y aunque en estos países la banda ancha es ligeramente más rápida que la conexión a través de datos móviles, sigue siendo insuficiente para realizar una videollamada decente.

África tiene la división de Internet más notoria, ya que solo el 55% de la población tiene acceso a Internet (en comparación con el 90% de Europa). Aún así, las personas que tienen acceso experimentan desigualdades en la velocidad y la asequibilidad de internet.

En 2022, el acceso a Internet en África es un 79% menos asequible que en Europa y 83% menos asequible que en Oceanía (la región con la Internet más asequible).

«Las personas que no pueden acceder a Internet están apartadas de las oportunidades digitales que tienen las personas de los países de ingresos más altos. Sin acceso a Internet, no pueden estudiar ni trabajar en línea y no pueden hacer crecer su economía con exportaciones digitales», ha apuntado la jefa de investigación de Surfshark, Agneska Sablovskaja, en una nota de prensa.

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