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Eloi Noya, de Looanbook Capital, reflexiona sobre los smartphones: ¿cómo transformaron el acceso a los servicios financieros?

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Eloi Noya es parte del equipo docente del programa online Innovación en Finanzas: Fintech y Blockchain, de la escuela de negocios Esade (España).

La relación entre los bancos y las fintech se ha convertido en el centro del debate del ecosistema financiero. En los últimos años, estas han cambiado las bases de la competencia de los servicios financieros, pero también los mercados tradicionales.

Gracias a los continuos avances tecnológicos y a la rápida evolución de estas empresas, los servicios financieros son hoy más accesibles, especialmente en aquellos países donde los recursos técnicos y humanos son menores. Así lo cuenta Eloi Noya, director de Looanbook Capital, empresa de préstamos P2P de España, y parte del equipo docente del programa online Innovación en Finanzas: Fintech y Blockchain.

Cuando distribuimos la población mundial por personas con cuentas bancarias, descubrimos que la gran mayoría de la población no está bancarizada, especialmente en los países de África, Latinoamérica o Asia. Sin embargo, la tendencia sobre el acceso a los servicios financieros ha cambiado sustancialmente en los últimos 10 o 15 años, gracias a un elemento: los smartphones.

MÁS ALLÁ DE LOS BANCOS

En África, el continente menos avanzado tecnológicamente, más de 1.300 millones de personas tienen acceso a internet y el 80% de la población dispone de dispositivos móviles. Estos dos elementos han favorecido el crecimiento de entidades como M-Pesa, operador de telecomunicaciones de Kenia. Actualmente, acumula ya doce años de éxito y está presente en siete países, donde facilita acciones como la solicitud de créditos, la transferencia de dinero de unas personas a otras, la realización de pagos sin cuentas bancarias y el cambio de saldo por efectivo en las tiendas.

M-Pesa, que ya cuenta con más de 400.000 tiendas y acumula unos beneficios que representan una tercera parte del PIB de Kenia, ha hecho de las operaciones monetarias una herramienta a la cual todo el mundo tiene acceso, viva donde viva.

Un ejemplo similar se ha visto en China con el lanzamiento de plataformas como WeChat o Ant Financial. En un país en que el acceso a internet es restringido, la posesión de dispositivos móviles es muy alta: el 100 % de penetración. Esto ha facilitado el acceso y el uso de plataformas que permiten el manejo de operaciones financieras.

WeChat, catalogada como una súper app, nació como una plataforma similar a WhatsApp en la cual, además, se ofrecían una serie de servicios relacionados con las compras electrónicas, e incluso la posibilidad de contratar taxis. Asimismo, permitía a sus usuarios hacer pequeños depósitos, solicitar créditos o transferir dinero. Su éxito ha sido rotundo: más de 1.000 millones de personas la utilizan y ha propiciado el nacimiento de otras réplicas, como el proyecto Libra, anunciado por Facebook el año pasado.

Por su lado, Ant Financial, muy popular, pero poco conocida en Occidente, nace como un método de pago creado por el grupo Alibaba. Surgió como un suplemento de este grupo para facilitar los pagos en su plataforma. Conocida por aquel entonces como Alipay, tenía una finalidad muy concreta: generar confianza tanto en el particular que efectuaba los pagos como en el comerciante que deseaba vender su mercancía. Era un monedero.

Este nuevo método de pago generó, a posteriori, otros servicios financieros: financiación de compras, concesión de créditos, creación de depósitos y fondos de inversión. Ofrecía todos los servicios de un banco sin serlo. Esta nueva mentalidad llevó a los reguladores chinos a manifestarse al respecto en 2014.

Los reguladores tan solo exigieron al grupo que separase los servicios financieros de su ente comercial. Y fue así como nació Ant Financial, una sociedad que incluso comenzó a cotizar en bolsa. Actualmente, con un valor bursátil de 150.000 millones de dólares, se halla entre las diez entidades financieras más importantes del mundo y su auge está vinculado directamente con el del uso de los dispositivos móviles. En este sentido, todas las predicciones indican que, dentro de tres años, va a posicionarse entre las tres o cuatro plataformas financieras más importantes del mundo.

REVOLUCIÓN FINTECH LATAM

Finalmente, Latinoamérica ha visto crecer numerosas fintech que poco a poco han ido apostando por este sector no bancarizado. El incremento de la regulación en este ámbito ha favorecido la aparición de plataformas sobre todas las verticales posibles: ofrecen pagos y financiación, y permiten obtener el mejor fondo de inversión posible. A pesar de ser un fenómeno generalizado, en algunos países muy concretos están realmente en auge. Es el caso de México, que ha visto florecer estos servicios desde 2018 a un ritmo imparable, y del Brasil, que vive una de las mayores revoluciones fintech del mundo.

La revolución fintech está siendo un impulso que se hace notar en cada región y territorio, pero especialmente en aquellos países emergentes en que, a través de estos nuevos servicios, miles de personas se sienten incluidas desde el punto de vista financiero. Una pequeña muestra de que no solo se innova en nuestro mundo conocido, sino de que también lo hacen los países en vías de desarrollo. Esta revolución —que se difunde a una velocidad sin precedentes gracias a millones de usuarios interconectados en todo el mundo y que marcará un antes y un después en la historia— ha propiciado, pues, la inclusión financiera. Una inclusión que ahora se ve favorecida tras ser muy reclamada en los últimos años por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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