FMI desliza una serie de advertencias a El Salvador, antes de que el país estrene su Ley Bitcoin

Convertir cualquier criptomoneda en una moneda nacional "es un atajo desaconsejable" para conseguir unos servicios financieros más inclusivos, según dos funcionarios del FMI.

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El organismo multilateral detalló riesgos relacionados con los precios, complejidades para los salvadoreños, como para la política monetaria del país.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) adviertió que algunas de las consecuencias de que un país adopte al bitcoin como moneda nacional «podrían ser nefastas».

Según el consejero financiero y director del departamento de marketing del FMI, Tobias Adrian, y la consejera general y directora del departamento jurídico, Rhoda Weeks-Brown, una criptomoneda como bitcoin puede ponerse de moda en países sin inflación ni tipos de cambio estables, y proporcionar a las personas no bancarizadas los medios para realizar pagos. Sin embargo, el coste para su economía podría ser significativo.

Los dos funcionarios del FMI alegaron que los países que adoptan criptomonedas como monedas nacionales o que «conceden a los criptoactivos el estatus de moneda de curso legal», corren el riesgo de que los precios nacionales se vuelvan muy inestables y de que los activos se utilicen de forma contraria a lo que dictan las medidas contra el lavado de capitales y la financiación del terrorismo. Además, de tener problemas relacionados con la estabilidad macroeconómica y el medio ambiente.

«Si los bienes y servicios se cotizan tanto en una moneda real como en un criptoactivo, los hogares y las empresas dedicarían mucho tiempo y recursos a elegir qué dinero conservar en lugar de dedicarse a actividades productivas», expresaron los funcionarios. «Los ingresos del gobierno estarían expuestos al riesgo del tipo de cambio si los impuestos se cotizan por adelantado en un criptoactivo mientras que los gastos permanecen mayoritariamente en la moneda local, o viceversa».

También afirmaron que la política monetaria en general «perdería fuerza», insinuando que la adopción masiva de las criptomonedas disminuye la credibilidad de cualquier país que adopte un activo como bitcoin u otro token, y señalaron las «grandes fluctuaciones de los precios de las criptomonedas». El precio de bitcoin ya ha oscilado entre cerca de los US$65.000 y menos de US$30.000 este año, y consiguió rebasar los US$40.000 este lunes, antes de caer rápidamente a los US$37.000.

Aunque la publicación del FMI no se refiere específicamente a El Salvador, que comenzará a aceptar a bitcoin como moneda de curso legal en septiembre, Adrian y Weeks-Brown dijeron que convertir cualquier criptomoneda en una moneda nacional «es un atajo desaconsejable» para conseguir servicios financieros más inclusivos.

Ambos incluyeron afirmaciones sobre los riesgos medioambientales de la minería de criptomonedas, aunque el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha dicho que planea aprovechar la abundante energía geotérmica de la nación centroamericana para generar bloques de bitcoin.

Expresar opiniones aparentemente negativas sobre los países que adoptan las criptomonedas no es ninguna novedad para el FMI. Los voceros han dicho anteriormente que las naciones más pequeñas, como las Islas Marshall, que reconocen una moneda digital como moneda de curso legal, «plantean riesgos para la estabilidad macroeconómica y financiera, así como para la integridad financiera».

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