Conoce la historia de Briguit Reinaldo: de niña que vendía helados en las calles de Lima, a gran emprendedora edtech

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Conversamos con una de las ganadoras del premio «Women That Build Awards» sobre sus motivaciones para emprender en educación y tecnología, y del alcance de sus iniciativas que buscan reducir la brecha educativa en la región. Y sobre todo de las lecciones que le dejó su esforzada y amorosa madre, a quien le prometió que haría algo grande para mejorar el Perú.

Briguit Reinaldo entendió el valor de la educación desde que era niña y ayudaba a su madre a vender helados en las calles del centro de Lima, días en que, a diario, tenían la meta de vender todo lo que llevaban en el carrito, para algo demoledor: poder comer.

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Ya más grande, Briguit internalizó que la educación era el único medio para salir adelante. Y supo, además, que la educación era el camino para emprender, un verbo que para ella significa «encontrar una solución a cada necesidad».

Cedhinfo, su primera empresa, la creó en 2017, cuando aún no había terminado su carrera de ingeniería industrial. Fue el producto de una certeza: «Cuando decido lanzarme al mercado laboral para hacer una práctica profesional, me pedían un montón de cosas que nos nos habían enseñado en la universidad». Ante esa frustración que compartía con sus compañeros, decidió montar una escuela de programación en el centro de la capital peruana. Al inicio enseñaban SQL y Excel, pero en poco tiempo se expandieron a otros lugares de Lima, a algunas provincias y ampliaron su cartera a 16 programas.

Ese fue el primer paso en el camino del emprendimiento, uno que hizo que Briguit se convenciera de que nunca se iba a emplear, y que nunca dejaría de aprender algo nuevo.

Cedhinfo evolucionó el modelo de Cedhinet, en 2019, de presencial a virtual, al darse cuenta de que podía usar la tecnología para escalar el negocio: «Todo lo hacía con base en la tecnología, ahí estaba el futuro, la oportunidad de llegar a muchas más personas. porque en un emprendimiento tradicional tienes que abrir más locales, más inversión, etcetera. Desde entonces, la tecnología me ha seguido en todo lo que he hecho».

En 2020, Cedhinet tiene un crecimiento explosivo por la pandemia, que los llevó de 700 alumnos en Perú, a 20.000 en varios países. Eso la llevó a fundar Ayni Educativo, una asociación sin fines de lucro con el propósito de «democratizar la educación básica escolar a través de programas virtuales, accesibles y de calidad para todos los escolares».

Un año después fundó Andino DAO con otros socios, una red para co-crear eventos, productos y adopción de tecnología blockchain en la región Andina, donde uno de sus proyectos más interesantes es Women Biz, un evento que busca empoderar mujeres a través de la tecnología y el emprendimiento.

Hace apenas unos días Briguit Reinaldo recibió el premio «Women That Build Awards» que otorga Globant, una de las empresas tecnológicas más importantes del mundo, y que busca promover la inclusión y el crecimiento profesional a través del reconocimiento de mujeres que hayan destacado por su trabajo en la industria STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

Conversamos con Reinaldo desde Lima, después de que recibiera la noticia del premio y a menos de un mes de recibir a su primer hijo.

EL QUE TENÍA MÁS PODER ABUSABA

-¿Emprendiste desde el primer día que saliste de la universidad?

-Desde que estaba en la universidad. Alguna vez postulé a un trabajo, me aceptaron, pero no era para mí. Soy una persona que tiene muchas ideas, todo el tiempo quiero hacer más y por eso es que me gusta vivir así. Ser emprendedora, haciendo más, más y más, creando proyectos, creando soluciones, para ayudar a la gente.

¿Esa es una de tus motivaciones, ayudar a la gente?

-Todos los emprendimientos que he creado han sido basados en una problemática, para ayudar a las personas. Cedhinfo lo creé porque todos mis compañeros no encontraban trabajo y no sabían dónde educarse. Ayni Educativo lo creé porque todos los niños no tenían dónde aprender, porque aquí en Perú la educación es muy desigual. Si tú tienes posibilidades económicas tienes suerte, pero ¿y los niños de provincia? ¿Y los niños que no pueden pagar una educación privada? Hay muchos niños olvidados.

-¿Hay algo en tu historia que alimente esa necesidad de impactar socialmente?

-Desde que tenía ocho años, ayudaba a mi mamá vendiendo helados en las calles. Yo nunca tuve lujos, pero sí tuve mucho amor. Es lo que siempre rescato. Y veía muchas injusticias; veía cómo en esas calles el que tenía más poder abusaba. Me daba impotencia. Siempre le decía a mi mamá, ‘algún día voy a hacer algo para que el Perú mejore. No sé si voy a ser presidente, pero algo voy a hacer para que esto mejore’, porque siempre me dolía ver tantas injusticias y tanta pobreza, porque yo la he vivido.

¿Y cómo empezaste?

-Siempre he empezado desde cero. Cedhinfo lo empecé sin capital, sin socios, sin mentores. Me lancé bajo mi criterio e investigando, averiguando; como yo creía que podía ser y en el camino, obviamente, cometí errores, pero poco a poco he ido mejorando. Básicamente, porque tenía la necesidad de que mi país fuera mejor. Y en la vida hay dos tipos de personas: las que se quejan y las que toman acción.

Yo sé lo que es no tener nada. Con suerte podía estudiar. Mi mamá era vendedora ambulante y yo veía cómo se esforzaba y se levantaba temprano y lo daba todo. Para mí, ella es mi mayor inspiración y motivación. Espero, algún día, ser una gran madre como lo fue ella. Siempre me pidió, porque falleció justo cuando yo entré a la universidad, que estudiara, porque era lo único que podía hacer para salir adelante. Para mí la vida desde entonces ha sido un constante aprendizaje.

Y eso es lo que estás ofreciendo: educación.

-Creo que ahí está la clave, porque al final, cuando tú te mantienes en constante aprendizaje, tienes más que ofrecer. También hay que considerar que el mundo está cambiando, la tecnología cambia. Entonces, si tú te crees que ya sabes todo porque llegas a este punto, estás equivocado. No puedes dejar de aprender. Es un estilo de vida. Todos los días te levantas, todos los días aprendes, todos los días implementas y vas creciendo. Yo no soy igual que ayer, porque hoy día aprendí nuevas cosas y he construido una mejor versión de mí.

HACIA LA VIRTUALIDAD

¿Cómo das ese paso de educación presencial a virtual (de Cedhinfo a Cedhinet)?

-Cuando empecé ya me preguntaba qué hacer para estar en todos los países. Siempre he soñado en grande. Entonces, creé una plataforma e-learning 100% tecnológica. Contraté programadores para que desarrollaran la tecnología. Quería que todo estuviera grabado en una plataforma donde los estudiantes compraran el curso automáticamente, se certifiquen automáticamente, puedan hacer los exámenes desde ahí y que estuviera disponible 24/7.

Cedhinet, básicamente, es lo mismo de Cedhinfo, pero ya pregrabado, al estilo Crehana o Platzi.

¿Como fue la creación de Ayni Educativo?

-En Perú, los colegios no estaban preparados, ninguno sabía cómo enseñar virtual. Y yo veía en la prensa a los papás y los colegios quejándose. Nadie daba una solución. Entonces, dije ‘esto no es tan difícil, hacemos clases virtuales en vivo, juntamos a los niños en grupos de Facebook, según el grado en que se encuentren, y empezamos a enseñarles a través de docentes voluntarios’. Y así en el 2020 llegamos a enseñar a más de 5.000 niños de todo el país, creando el sistema inicial de 3 a 5 años, primaria de 6 a 12 y secundaria de 13 a 17 años. Fue tanto el impacto de este proyecto que enseñamos preuniversitario.

¿Se construyó un ecosistema alrededor de estas iniciativas o siguen siendo impulsos solitarios?

-En Ayni, por ejemplo, se juntaba lo mejor de lo mejor. Por una parte estaban las personas talentonsas que tenían pasión por enseñar; por otro los niños que entraban para aprender. Y llegaron las empresas de educación que donaban becas a nuestros voluntarios. Por ejemplo, una empresa donó coaching a todos nuestros directores. Hasta el día de hoy se siguen sumando diferentes actores para que esto pueda crecer. Entonces, al final todos son parte, ya que Ayni es 100% social.

Después de estos emprendimientos creas Andino, una iniciativa más hacia la tecnología y al mundo de las startups. ¿Ese es el camino que estás tomando?

-Andino lo funda mi pareja. Él trabajó toda su vida en Estados Unidos en tecnología y se da cuenta de que no hay ecosistema de innovación y tecnología en Perú. No existe. No habían eventos, no había un lugar donde te encuentres. Entonces, decide crear estos primeros eventos aquí en 2021.

Decidí apoyarlo, porque Andino empezó haciendo eventos, algo importantísimo, pero no tenía un horizonte y eso es algo que a mí me gusta hacer: crear horizontes, ver a dónde quieres llegar. Con Andino hemos creado la primera comunidad de mujeres en Web 3.0 que es Women Biz, que yo lidero, donde hablamos de tecnología e innovación y con mucho foco en Web 3.0. Ya organizamos la primera hackathon de blockchain en Perú. El impacto ha sido súper grande.

¿Qué significa para ti el premio “Women That Builds Awards” que otorga Globant?

-Vamos a hacer que más mujeres puedan ser parte de una comunidad abierta, que inspire más mujeres, que abran el abanico de oportunidades que existen para que también puedan emprender o crear o trabajar en tecnología. Es una cadena. Cada paso que tú haces tiene un impacto que trae consecuencias positivas.

Con respecto a eso, ¿va muy lento el ingreso de las mujeres a participar más activamente en los ecosistemas digitales?

-Nosotros estamos aplicando a varios grants en Web 3.0, para que nos apoyen en la descentralización del proyecto. Porque de qué sirve que hablemos tanto de tecnología y todo se centre en las capitales, cuando también hay otras emprendedoras, sobre todo en provincias. Por ejemplo, mujeres campesinas que tienen ganas, quieren, pero nunca han escuchado de oportunidades.

Entonces, yo creo que si las empresas y el Estado ayudan más, avanzaremos rápido en involucrar a la mujer en la tecnología.

Como emprendedor y como fundadora, parece que tienes un perfil diferente al que al típico startupero de Silicon Valley. ¿Ves ese modelo necesario en un tema tan sensible como la educación?

-Yo nunca he levantado inversión. Mi foco es siempre hazlo rentable para que en el tiempo puedas crecer y te puedas mantener. Como yo sé que es no tener nada, cuido al máximo todo. Pero lo respeto, porque hay muchos emprendimientos como Platzi que han llegado a donde están por la inversión que han levantado. Ellos son los primeros en hablar de blockchain a nivel educativo, entonces, me parece genial.

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.