Francisco Tagle, CEO de Outscape: «Nuestro sueño es ser una red extensa de refugios que ayude a las comunidades de Chile»

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La startup chilena innova en el mercado hotelero outdoor con un modelo de negocios proptech que genera sinergias con las comunidades al abrir al público los lugares naturales más impactantes y a veces desconocidos del territorio nacional.

Como ingeniero civil de la Universidad Católica de Chile, Francisco Tagle estaba quizás destinado a trabajar en una industria tradicional como muchos de sus amigos y colegas, pero tras vivir en Miami por cerca de 7 años, su mirada del mundo y de su proyecto de vida cambió.

«En Miami me empapé bastante del mundo del emprendimiento, en distintos rubros, pero sobre todo conocí ahí muy de cerca el rubro de los arriendos de corto plazo; era un momento en que estaba naciendo todo aquello y en Miami, Florida, estaba muy muy muy de moda», recuerda Tagle, quien luego comenzaría a asistir a conferencias y ferias del rubro.

El regreso a Chile focaliza a Tagle en el nuevo aprendizaje, el negocio de arriendos de corto plazo, la administración de estos, aunque esos planes pronto derivan en un proyecto que hoy lo tiene entusiasmado, Outscape, una proptech que vincula naturaleza extraordinaria, comunidades alejadas, y arriendo y administración de propiedades.

«Nos dimos cuenta que las propiedades más rentables y con mayor éxito dentro de Chile eran pequeñas cabañas o propiedades que estaban en lugares rurales, muy bien puestecitas, muy bien decoradas, que no necesariamente significaban un costo muy importante de construcción, y que estaban puestas con mucho cariño», recuerda Tagle sobre sus inicios.

-¿Ese ese tipo de casas no habían entrado dentro del circuito de Airbnb? ¿Algunas sí?

-No, sí, sí, muchas de ellas ya estaban en el circuito de Airbnb, pero todas ellas eran ejemplos aislados, entonces, nos preguntamos cómo podíamos llevar ese modelo a una escala mayor. ¿Cómo transformarlo en un emprendimiento?

Salieron varias ideas. En un principio la forma más lógica era buscar un terreno, instalar cabañas, pero no podía ser tan fácil, porque el factor fundamental debía ser que fuesen terrenos muy pero muy atractivos. En las vistas que tuvieran, por ejemplo. Que ojalá estuviesen ubicados en mercados atractivos también, con un entorno general atractivo además. Así llegamos a la conclusión de que todos esos terrenos estaban en manos de privados que no tenían ningún interés en venderlos; y si lo tenían, era a un precio que simplemente no hacía sentido. Ahí dijimos ‘bueno, ¿por qué no les ofrecemos a estos propietarios del terreno que nosotros instalemos la cabaña?’.

Pero pronto surgió la idea de que fuese algo temporal y de dejar de llamarle cabaña, porque por definición son más bien refugios y temporales. Eso nos permitió llegar a muchos terrenos de gente que decía ‘yo tengo un terreno, pero quiero que esto sea para mi hijo; en el futuro puede pasar cualquier cosa, entonces, no me quiero casar con algo de por vida’.

-¿Y esa modalidad temporal resultó?

-Sí, porque esa solución también va de la mano de aspectos de sustentabilidad, de impacto positivo en las comunidades y una serie de detalles que, la verdad, han tenido un feedback super positivo de todos los dueños de terrenos con los cuales nos hemos sentado a conversar.

TINY HOME

¿Cuál era tu vinculación personal con el tema del outdoor, con la naturaleza? ¿Por qué ese camino de negocios y no el de la industria fintech, por ejemplo?

-Por dos cosas: en Estados Unidos salía a conocer muchos lugares dentro del país, pero echaba de menos Chile a la vez; como que esos lugares, de alguna manera, me permitían darme cuenta de que quería volver y con más ganas. Cuando vives afuera te das cuenta de que Chile es realmente muy rico en su diversidad. Bueno, y eso se sumó a toda la experiencia de mi socio, Cristián Waidele, quien ha estado siempre muy metido en el mundo outdoor; él creó Patagonia Riders. Nos conocimos en un paseo a caballo en la Patagonia, de muchos días, donde abrimos una ruta, un paseo que trascendió bastante, entonces, de alguna forma la historia de ambos se potenció.

-Outscape corta la cinta hace cerca de un año.

-Sí, así es.

-Entonces, el inicio de la startup choca con la pandemia, con las cuarentenas, algo que es absolutamente contrario al sueño del que me hablas. ¿Qué pasó con el proyecto en esos días?

-Muy buena pregunta. La respuesta tiene distintas aristas, algunas negativas, pero, en el largo plazo, positivas.

Negativas porque hicimos una apuesta bien de locos, lanzarnos prácticamente en la mitad de la pandemia con un emprendimiento turístico, y el turismo era uno de los rubros que estaba más golpeado. Muy de locos, pero aun así nosotros confiábamos muchísimo en el proyecto. Imagínate que partimos abriendo en la época de las fases, en fase 2, donde la gente podía solamente llegar a este lugar alejado y lindo, pero ¡no podía salir! Pese a eso, tuvimos una tasa ocupación muy atractiva. Después nos cerraron un buen tiempo, tuvimos que darles explicaciones a los inversionistas y la verdad es que fue un golpe importante, ya que al inicio estábamos, además, en la zona de Panguipulli, que tuvo la cuarentena más larga de todo Chile.

Pero luego vino la parte buena, porque apenas abrimos fue una explosión; teníamos tasas de ocupación en temporada baja, muy baja, cercana a 20-30%, y luego llegamos prácticamente al 100%. En el largo plazo, le hemos dado como anillo al dedo a cómo ha cambiado el turismo post coronavirus, esto de pasar de un turismo masivo a un turismo más solitario, que es justamente lo que busca rescatar Outscape; pasar de un turismo más urbano a un turismo más rural, en contacto con la naturaleza.

-La gente quiere reconectarse, se habla del desarrollo de una conciencia nueva a nivel global, de nómades digitales, de gente que está apostando a vivir con menos pero con una calidad de vida muchísimo mejor, alejados del estrés. ¿Lo notan en el perfil de quienes se acercan a Outscape?

-Sí, absolutamente. Nosotros estamos en lugares extremadamente bonitos, que es fundamental, y entregamos un refugio sin muchas pretensiones, modelo tiny home, con preocupación en los detalles arquitectónicos, decoración, constructivo, con una súper rica cama, donde tienes todos los implementos necesarios para refugiarte. O sea, nosotros tenemos una línea de huésped muy clara, que la persona que busca desconectarse. Sí nos ha llegado, pero en muy contadas ocasiones, alguien que nos dice ‘oye, no tienen televisión’, pero él claramente se equivocó de lugar.

-Partiero por una locación que está frente al lago Pirihueico. ¿Cómo es que realizan la selección de los lugares? ¿Cuáles son los factores que les importan?

-Sí, partimos por el lago porque la familia de mi señora tiene casa en ese lago y cuando partimos con esta idea, automáticamente me acordé de esa posibilidad. Siempre miraba este terreno que era muy atractivo y que estaba en manos de una persona que no le ponía mucha atención. Entonces, traté de generar una reunión con ellos e inmediatamente el feedback fue muy positivo porque nuestra solución le caía como anillo al dedo a él.

Hemos tenido reuniones con muchísimos propietarios, pero nosotros evaluamos los terrenos en base a tres aspectos fundamentales: su atractivo, y eso significa que tenga una vista muy potente, en un acantilado mirando al mar, en un bosque muy bonito frente a un lago, frente a un río; en segundo lugar, el mercado en el que está puesto ese terreno, porque nos han llegado muchísimos terrenos extremadamente atractivos, pero que en realidad están a más 80 kilómetros de cualquier tipo de civilización; tercero, la factibilidad y accesibilidad del terreno, porque hay algunos que cumplen con las otras dos características pero están, por ejemplo, en una pendiente a la que no podemos llegar u otros terrenos que simplemente no son accesibles. Entonces, esos son los 3 factores que tienen que cumplir los terrenos que seleccionamos.

-El interés de quienes llegan, de los clientes, ¿cómo se divide en términos de nacionalidad?

-Tenemos la particularidad de que, desde que abrimos Outscape, las fronteras han estado bien cerradas, entonces, independiente de las noticias actuales de fronteras abiertas, la verdad es que todavía seguimos siendo un país con grandes restricciones para el ingreso del extranjero. Entonces, lo del interés de los extranjeros, en la práctica, todavía no lo hemos podido ratificar en los números, pero tenemos claro de que de alguna forma el turista brasileño es fundamental para nuestro modelo de negocios.

-¿Por qué los brasileños?

-Mira, estamos abriendo un segundo proyecto, inserto en medio de las parras de la Viña Viu Manent, en el Valle de Colchagua, en Santa Cruz, y ese es un proyecto que ha superado todas nuestras expectativas desde el punto de vista de lo que logramos como sensación, de estar en torno a la naturaleza (…) ¿Por qué los brasileros? Porque ellos valoran ese tipo de experiencias, y han sido siempre grandes consumidores del turismo vitivinícola, del enoturismo, así como de la montaña.

MÍNIMO IMPACTO

-Para finalizar, pasemos al tema del impacto positivo en las comunidades. ¿Cómo han recibido a Outscape? Eso imagino que ha significado relacionarse con habitantes de un Chile profundo que quizá está abandonado.

-Sí, eso es súper importante tomarlo con mucho cuidado, porque por lo general entramos en zonas rurales con algún pueblito cercano, pero muy alejado. Entonces, sin duda, algo de ruido vamos a hacer y por eso lo primero que hacemos es dialogar con las comunidades. Así nos hemos dado cuenta de que la mejor forma de conversar con las comunidades es a través de sus juntas de vecinos, que son por lo general el ente que reúne todas las inquietudes y tiene muy claro qué es lo que busca la vecindad, las esperanzas y los dolores que tienen. A ellos es a quienes nosotros les contamos del impacto positivo que podemos traerles, porque nosotros no buscamos grandes proyectos, siempre siempre de baja escala. Nuestro sueño es ser una red extensa de refugios que ayude a las comunidades de Chile, pero no invasiva.

Por otro lado, también tenemos algo bien importante, nuestro modelo de negocio es dedicarnos netamente a darle alojamiento a la gente, para que la gente llegue a este lugar y tenga un refugio donde dormir con todas las comodidades, pero no buscamos dar mayor más servicios que eso y desde ese punto de vista, para poder complementar la experiencia que va a tener cada huésped, buscamos fomentar y generar asociaciones con emprendedores locales, de forma de que por medio de ellos complementemos toda la experiencia. Una cabalgata, alguien que es guía y hace trekking y lleva a gente a recorrer los lugares más bonitos que sólo conocen la gente local; alguien que lidera un emprendimiento gastronómico, alguien que lleve desayuno, etc.

-Claro, no se instalan como una amenaza, eso es bien importante.

-Para nada, simplemente vamos a traer a la gente a disfrutar del lugar y que ojalá salgan a poder vivir y disfrutar del lugar, siempre con mucho respeto de las distintas comunidades.

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Editor Jefe y Cofundador de Tekios. Es periodista y escritor. Especializado en la cobertura periodística de las industrias relevantes en Latinoamérica, fue Editor General de AméricaEconomía para Latinoamérica, y antes, Director de Contenidos del matinal ciudadano de Ecuavisa en Ecuador, y editor en el diario digital El Mostrador de Chile.
Ha colaborado con SOHO (Colombia), Vistazo (Ecuador), LABSnews (Brasil), La Nación Domingo, Fibra y Plan B (Chile), o Rest of World (EE.UU.).

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