Esteban Vásquez, CEO de The Earth Says: «El nombre de nuestra empresa nos representa, porque dice justamente lo que hacemos, escuchar a la Tierra»

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Fundada en su mayoría por biotecnólogos, la agtech chilena especializada en el manejo de las abejas comienza a dar pasos hacia la ansiada internacionalización. De nuevos mercados y del gremio de los apicultores; también de nuevas tecnologías y de la fragilidad de los insectos, hablamos con el también cofundador Esteban Vásquez.

Mientras intentaban producir un extracto de alcohol a partir de las setas de unos hongos, un extracto que estimularía su sistema inmune al protegerlas para que pudieran soportar mejor los inviernos y las plagas, Esteban Vásquez y sus compañeros de labores se dieron cuenta de que existía un déficit, no sólo tecnológico, sino de profesionalismo general, en el área apícola. Prueba de ello es que cada vez que intentaban probar el extracto maravilloso y «pedíamos un registro a las personas, nos demostraban registros muy vagos, más bien percepciones que tenían. Era complejo poder evaluar un suplemento, sistema o producto para saber si había una mejor sobrevida en las abejas; era difícil en esas condiciones», recuerda el CEO y cofundador de The Earth Says, una startup agtech chilena que usa la tecnología para potenciar la vital contribución de estos insectos en el sector agrícola, y que ya está exportando sus desarrollos a Latinoamérica y buscando nuevas inversiones para seguir desarrollándose. Si todo resulta bien, este 2022 llegarán a monitoreando 800 hectáreas en México, y 500 en Perú, para ya el 2023 monitorear 5.000 y 2.500, respectivamente.

Para resguardar la labor de estos seres vivos, The Earth Says, que fue apoyada y acelerada por el prestigioso The Ganesha Lab en su sexta generación de startups, creó una plataforma que les permite analizar las colmenas escogiendo las más adecuadas, instalan dispositivos IOT que graban videos lo que, sumado a modelos de inteligencia artificial, identifican y cuentan cada ejemplar que sale y entra, con y sin polen de las colmenas. A su vez, colocan cámaras dentro de puntos específicos del campo para ver el crecimiento de las plantas y el desarrollo de la floración, lo que es visualizado a través de la plataforma que en un futuro conectará a agricultores con apicultores. 

-¿Cómo se da ese link entre el investigador estadounidense de los hongos y ustedes? ¿Fue azaroso?

-Bueno, él es un Doctor en Ecología muy famoso, por eso nosotros llegamos a su charla. En sus últimos trabajos, que estaban publicados en revistas científicas, mostraba que hizo un extracto a partir de cierto hongo, que él vio en algún momento que era masticado por las abejas, y así encontró que existía una mayor sobrevida entre las abejas que les daban este tipo de suplemento, que las abejas vivían más días. Entonces, encontramos súper relevante a nivel mundial ese experimento, porque era descubrir que en la naturaleza había elementos que permitían que las abejas estuvieran mejor. Todo esto ocurre en el contexto de que en Estados Unidos había un gran problema por la mortandad de las colmenas, por distintas enfermedades y porque la industria no las cuidaba lo suficiente.

-Y así se interesan en la apicultura. Entremos ahí: hablaste de «apreciaciones vagas». ¿Cómo describirías el perfil de los apicultores?

-Hay algunos que son muy profesionales, pero son los menos, y esos tienen un buen número de colmenas. Pero el rubro apícola está muy atomizado; hay mucha gente que tiene pocas colmenas, entre cero y 50 colmenas. Eso hace que el rubro sea muy tradicional y que, por otra parte, sea muy autodidacta, de aprender lo que conversé con mi vecino o lo que me ha funcionado. Hay pocas instancias en que se pueden hacer transferencias tecnológicas de lo que están haciendo los apicultores. Sí existen algunas federaciones de apicultores que se juntan y conversan las distintas problemáticas de las industrias, pero siempre es complejo que logren acuerdos. Lo del Covid-19 les ayudó, porque imagínate, gente muy tradicional teniendo que juntarse por Meet. Ahora, eso ha tendido a ser una cosa más cotidiana en la vida de los agricultores, porque los que no se empiezan a integrar, comienzan a quedarse afuera.

-Recuerdo que en Chile comenzaron a aparecer hace algunos años varios casos de mortandad de abejas. ¿Eso le afectó a apicultores que viven de esta actividad?

-En parte, como te decía, el rubro es tan tradicional o poco profesionalizado, que para muchos apicultores esta es una segunda entrada. Entonces, ellos se tienden a despreocupar, y si te despreocupas una semana, puede cambiar completamente la realidad que tienen las colmenas. A los que no están encima les ocurren este tipo de problemas, sobre todo sanitarios.

-¿Cómo entra una startup a un sector tan tradicional, con poca transformación digital o ninguna? De jóvenes que llegan a ofrecerle sus servicios a señores mayores.

-Bueno, te imaginarás que es súper duro por todo lo que acabas de describir. Ha sido complejo, pero también por otra parte ya hay más ejemplos de otras startups que están generando cambios, integrando más a la gente relacionada al campo. Algo necesario, porque en el agro debe darse un movimiento en conjunto, no solo de un actor, porque uno solo no termina moviendo a nadie; distinto es si empiezan a haber distintas plataformas y herramientas que les permitan a los agricultores tener buenos resultados… esa masa empieza a generar ruido. La agricultura es muy del boca a boca, de lo que te ha funcionado a ti. Eso es muy importante en esta industria y hay buenos ejemplos de startups que están logrando cambios.

En nuestro caso, los cambios los hemos ido alcanzando a través de los resultados en ensayos. De hecho, este año estamos bien enfocados en realizar ensayos para tratar de demostrar las repercusiones económicas. En la medida de que vas obteniendo buenos resultados y hace un buen diseño experimental, es mucho más fácil entrar. Esa es la estrategia que estamos siguiendo hoy día nosotros, aliándonos con universidades, por ejemplo, para que nos permitan demostrar mediante experimentos robustos que la optimización de la polinización es un hecho, que la podemos mejorar, y eso implica varios pasos.

Probablemente tengamos que hacer validaciones en Chile como los otros mercados, pero ya saliendo con un documento que ha demostrado ciertos cambios, eso te da una espalda mucho más robusta para poder discutir con quien desees o con quien te quiera debatir los datos finalmente respaldados.

PARTICULARIDADES MEXICANAS

-¿Cuántas hectáreas monitorean en Chile?

-En Chile, hemos monitoreado alrededor de 600 hectáreas. La idea este año es multiplicar eso un gran número de veces, justamente porque tenemos un servicio que es mucho más fácil de implementar. Es lo que vamos a empezar a hacer en Perú.

-Tienen el plan de traspasar la frontera y dar un gran salto hasta México. ¿Hay particularidades con las abejas ahí?

-Por supuesto, hay particularidades. México, si bien es el mercado más grande de paltas en el mundo, no usa el mismo número de colmenas que acá en Chile. Tienen otra carga de insectos en el ambiente, lo que les permite depender menos de la colmena. En Perú, por ejemplo, los cultivos están en un desierto, en sectores muy alejados de bosques o sectores con altas plantas, entonces, es súper grande la dependencia de la abeja que le puedas proveer al cultivo.

Otra cosa también distinta son los tiempos de floración. En Chile, los cultivos no floran en más de 30 días, y allá tenemos floraciones de 90 días o de todo el año, como en México. Hay muchas peculiaridades que es necesario analizar.

-¿Cuáles son las industrias para las que el trabajo de ustedes representa una oportunidad?

-Principalmente, para dos industrias: la frutícola y la semillera. Ahora estamos evaluando también la industria de las flores y la de producción de semillas para el cultivo de esas flores. Pero, principalmente, son esas dos.

Por supuesto, otro mercado para nosotros es el apícola, donde estaríamos enfocados en productores más grandes, con un volumen de colmena relevante, para que el nivel de monitoreo les permita a ellos optimizar los tiempos de operación.

CONTAR ABEJAS

-Hablemos un poco de la tecnología que está detrás. Ustedes tienen una plataforma de monitoreo, pero eso está alimentado o sustentado en algunas tecnologías. Cuéntame de esos desarrollos.

-Tenemos dos tecnologías, por el momento. Una es un software que nos permite analizar termografías, a partir de las colmenas, y con eso nosotros estimamos la cantidad de abejas que hay en las colmenas, para poder saber si son óptimas, sin la necesidad de abrir las colmenas.

Y un sistema de monitoreo que está compuesto de distintas partes, una de ellas un dispositivo que se instala en la entrada de las colmenas, que genera un pórtico con una única entrada y salida, con una cámara y un computador. Con eso obtenemos videos que son analizados con modelos de machine learning. Podemos cuantificar la cantidad de abejas que entran, que salen; que entran con polen, la temperatura interna, la humedad interna, la temperatura y humedad ambiental. Por otra parte, y complementario a eso, podemos instalar cámaras que miran hacia el campo, para obtener un timelapse de los distintos estados que se están generando en puntos específicos dentro del campo. Eso es algo que vamos a generar en línea con la aplicación de otras tecnologías.

-¿Cuáles son las optimizaciones que puede realizar el dueño de las colmenas?

-El uso del software para hacer las termografías permite de manera rápida a los agricultores o apicultores seleccionar las colmenas adecuadas para polinizar. Nuestro cliente es el agricultor, por lo tanto, lo que él hace es llamarnos y nosotros revisamos las colmenas con termografías y le entregamos un reporte de cuáles son las buenas, cuáles son las malas. Con eso puede ir donde el apicultor y podemos hacer que se generen dos situaciones: primero, pedir el cambio de las colmenas que no están en condiciones de polinizar, eso durante los primeros días de polinización; lo otro, obtener un precio diferencial. Él va a estar pagando el mismo valor por todas las colmenas, pero puede pagar un precio menor por las colmenas que no están en condiciones si el apicultor no tiene tiempo para cambiarlas. O el apicultor puede pedir más precio por las colmenas que estén por sobre el promedio o estándar que tiene el agricultor. La idea es generar una herramienta que permita discernir, y que se pueda usar desde los dos lados.

-Toda esta tecnología y el interés de parte de los agricultores y apicultores por las abejas, ¿están relacionados con la fragilidad de las abejas? ¿Son frágiles?

-En general, los insectos son bastante frágiles. Si te pones a pensar, no sé si te acuerdas, pero existe el tema de las cadenas tróficas en los ecosistemas y los insectos están en la primera parte. Si tú afectas a los insectos, vas a terminar afectando a los que estamos más arriba, que somos en este caso nosotros. En ese sentido, el cambio climático y los actuales estilos de vida que tenemos, por ejemplo, en la industria agrícola o en nuestros estilos de vida actuales, afectan justamente a la primera parte de la cadena que son los insectos. Por ejemplo, ahora las redes 5G desorientan a los insectos porque son redes de alta frecuencia y ellas se manejan mucho con posicionamiento, con ondas magnéticas. Tienen otro tipo de ojos.

No es solamente que sean frágiles, sino que hoy día el mundo es hostil. El mundo es súper hostil producto de lo que nosotros hemos generado con el tiempo… Te ponen una antena 5G al lado de tu apiario y probablemente vas a tener problemas. Como hay una gran cantidad de gente que tiene colmenas, pero poquitas colmenas, y lo hace como un hobbie y lo ve los fines de semana, hay menos controles sanitarios y las abejas se empiezan a mezclar. Tú tienes tu colmena, pero tus abejas van a salir a volar 5 kilómetros a la redonda y se van a juntar con otras, las de los vecinos, quienes no sabes si hicieron las aplicaciones sanitarias necesarias. Así se pueden contagiar enfermedades. Eso es por falta de registro también. Entonces, no es que estén más frágiles, sino que yo creo que el mundo es más hostil.

-Finalmente, ¿por qué The Earth Says? Es un nombre atípico. Cuando lo escuché me encantó, porque es bien literario, es casi el nombre de una novela, más que el habitual nombre de una startup, que es generalmente 1 palabra. ¿Cómo llegan a eso?

-Los del equipo fundador somos biotecnólogos, nos gusta mucho el tema de la biología y del ambiente, en general. Sabemos que el ambiente nos dice muchas cosas y que nosotros hoy día somos ciegos, porque no lo sabemos interpretar o porque no podíamos tener sensores que nos indicaran lo que estaba pasando. Nosotros, en esa perspectiva, creemos que el nombre de nuestra empresa nos representa, porque dice justamente lo que hacemos, escuchar a la Tierra. Nosotros tenemos datos que nos están indicando qué está ocurriendo y el mensaje lo pudimos aterrizar al nombre de la empresa, y por eso la llamamos The Earth Says.

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Editor Jefe y Cofundador de Tekios. Es periodista y escritor. Especializado en la cobertura periodística de las industrias relevantes en Latinoamérica, fue Editor General de AméricaEconomía para Latinoamérica, y antes, Director de Contenidos del matinal ciudadano de Ecuavisa en Ecuador, y editor en el diario digital El Mostrador de Chile.
Ha colaborado con SOHO (Colombia), Vistazo (Ecuador), LABSnews (Brasil), La Nación Domingo, Fibra y Plan B (Chile), o Rest of World (EE.UU.).

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