¿Qué pasos debe dar A. Latina para aprovechar el auge de los pagos digitales y democratizar más los servicios financieros?

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La industria de consumo financiero depende en gran medida del efectivo, lo que genera alta inseguridad financiera y exclusión en toda la región. Y si bien la pandemia de Covid-19 aceleró los pagos instantáneos y digitales, todavía hay espacio para facilitar transacciones más fáciles y rápidas a las empresas e individuos.

El uso de internet en América Latina ha aumentado del 50% de la población en 2015, al 66% en 2020, principalmente impulsado por adultos jóvenes y conectados, especialmente en países grandes como México y Brasil. La edad promedio en la región es de 31 años y el 71% de los hogares posee un teléfono inteligente. No obstante, la industria de consumo financiero depende en gran medida del efectivo, lo que genera un nivel relativamente alto de inseguridad financiera y exclusión en toda la región. Si bien la pandemia de Covid-19 aceleró los pagos instantáneos y digitales, todavía hay espacio para el desarrollo de esta área para facilitar transacciones más fáciles y rápidas a las empresas e individuos.

Varios gobiernos de América Latina están implementando estrategias destinadas a desarrollar un sector financiero más formal, con la esperanza de aumentar la digitalización del mercado, el acceso a los servicios financieros, el control de los pagos de impuestos y el crecimiento económico. Como ejemplo, Brasil perdió aproximadamente US$76 mil millones debido a la evasión de impuestos en 2020, según el Instituto Brasileño de Planificación y Fiscalidad (IBPT), que podría reducirse drásticamente con mecanismos de pago más inteligentes y rastreables.

AMÉRICA LATINA, CONECTADA, PERO NO BANCARIZADA

Es importante analizar la demografía y el acceso a la tecnología y los servicios de consumo financiero en América Latina para comprender el mercado potencial de los pagos digitales. El 58% de la población mayor de 18 años son considerados “Adultos Jóvenes” (entre 18 y 29 años) o “Jóvenes Medios” (entre 30 y 44 años). Este porcentaje de «Adultos jóvenes» y «Jóvenes medios» es alto cuando se compara con Europa y América del Norte, 44% y 46% respectivamente. También es mayor que en Asia Pacífico (55%), donde el uso de la tecnología y los pagos digitales ya forman parte del día a día de una gran parte de la población.

Si bien América Latina cierra la brecha con otras regiones en términos de acceso a tecnología y posesión de dispositivos, el uso del teléfono continúa limitado a la mensajería y las llamadas telefónicas. Solo el 20% de la población usa Internet para servicios bancarios/financieros y el 16% para vender bienes o servicios. Existe un enorme potencial de crecimiento. En América del Norte, el 82% de la población utilizó internet para servicios bancarios en 2020, y el 51% para vender o comprar productos, por lo que es aquí donde existen oportunidades sin explotar para América Latina.

Menos del 75% de la población está bancarizada en la mayoría de los otros países grandes de la región, incluidos México, Chile y Colombia. En Perú solo el 37% de la población está bancarizada y en Argentina es el 51%. Esto coloca a Perú detrás de Nigeria y a Argentina detrás de Indonesia en términos de población bancarizada. México, con el 65% de su población bancarizada, está detrás de Turquía, Rusia y Sudáfrica, países que se encuentran en situaciones de desarrollo similares, pero ofrecen mejores mecanismos para sumar personas al sistema financiero.

La pregunta más importante que se hacen los gobiernos y las empresas es «¿cómo podemos empoderar a estos potenciales consumidores?». No es suficiente otorgar a las personas acceso a internet móvil o teléfonos inteligentes. Para ampliar la inclusión financiera digital de la población, se deben hacer esfuerzos para incentivar un ecosistema adecuado, expandiendo la infraestructura de pagos tanto desde el lado de la demanda como de la oferta, mejorando la educación financiera y creando incentivos para que las empresas innoven.

México muestra un claro ejemplo del dominio del efectivo en América Latina: 107 mil millones de transacciones en efectivo se realizaron en México en 2020, equivalentes a US$345 mil millones.

CLAVE, ELIMINAR EL EFECTIVO

En América Latina, el efectivo sigue siendo la forma de pago dominante, lo que genera costos directos e indirectos para el gobierno, las empresas y la sociedad. Los problemas asociados con un elevado uso de efectivo incluyen la evasión fiscal, la delincuencia y la reducción de los mecanismos de préstamo.

México muestra un claro ejemplo del dominio del efectivo en América Latina: 107 mil millones de transacciones en efectivo se realizaron en México en 2020, equivalentes a US$ 345 mil millones. India, con una población 10 veces mayor que México, tiene solo cuatro veces más transacciones en efectivo en términos de valor. En Brasil hubo 41 mil millones de transacciones, equivalentes a US$ 165 mil millones. Siete de cada diez transacciones en América Latina se realizan utilizando efectivo como método de pago, en comparación con cinco de cada diez en Europa Occidental y tres de cada diez en América del Norte. El efectivo todavía se usa mucho en Asia Pacífico y tiene cifras similares a las de América Latina, sin embargo, la disminución es mayor: el 85% de las transacciones en Asia se realizaron con efectivo en 2010 frente al 81% en América Latina; en 2020 esta cifra se redujo al 66% en Asia Pacífico y al 68% en América Latina.

OPERACIONES MÁS ECONÓMICAS Y RÁPIDAS

Los ganadores inmediatos son los individuos, ya que las tarifas son más económicas y las transferencias bancarias son más sencillas, fáciles y rápidas. Los errores y problemas apenas se informan, lo que elimina cualquier falta de confianza expresada inicialmente por los usuarios. El uso de PIX para transacciones P2P ha sido bienvenido y se espera que siga aumentando en los próximos meses.

La población joven de América Latina y la creciente adopción de tecnología lo convierten en un mercado maduro para sistemas financieros disruptivos. Los consumidores disfrutarán de mejores experiencias y menores costos. Los actores financieros establecidos pueden tener dificultades con la aparición de competidores que desafíen el status quo.

Los países más grandes de América Latina coordinaron esfuerzos entre el gobierno y el sector privado para digitalizar los pagos, y otros países están comenzando a hacer lo mismo. Persisten los desafíos, incluidas las barreras culturales, la desconfianza en la tecnología y los ecosistemas financieros subdesarrollados. Sin embargo, el desarrollo de estas infraestructuras de pago son pasos que van en la dirección correcta para transformar el panorama de pagos de América Latina.

*Para descargar el informe de Euromonitor, “The Rise of Digital Payments in Latin America”, haz clic aquí.

*Para descargar el informe de Euromonitor, “The Rise of Digital Payments in Latin America” en portugués, haz clic aquí.

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