Gabriel Pastor, periodista e investigador senior del think tank CERES, de Montevideo, Uruguay.
Gabriel Pastor,CERES.

Emprendedores en servicios basados en conocimiento: conoce a los innovadores uruguayos de un nuevo tiempo

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Por Gabriel Pastor, periodista e investigador senior del think tank CERES, de Montevideo, Uruguay.

Cuando recorría de un extremo a otro el Punta del Este Convention & Exhibition Center, durante el foro de inversiones TEST&INVEST – Uruguay Business Summit, recordé una reflexión, de hace más o menos una década, del divulgador científico Steven Johnson: en el origen del progreso siempre está presente el factor individual, pero son cruciales las ideas compartidas, la innovación empresarial, la investigación y las políticas públicas.

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La evocación no es caprichosa. La visión de Johnson la pude apreciar allí en toda su magnitud, el pasado jueves 3 y viernes 4 de noviembre, en la ciudad de Punta del Este.

Por un lado, el sector público ofreciendo garantías en torno a una combinación de atributos apropiados para los negocios en servicios basados en conocimiento; por otro lado, el sector privado en acción, estimulado por las ventajas comparativas de Uruguay. Y el BID como articulador y puente, sumado su know-how para organizar un evento de talla mundial.

Me sentí un espectador privilegiado de un laboratorio de 48 horas de la economía de la edad digital que se mide en bytes y se mueve por una red descentralizada que induce a un comportamiento ubicuo.

Los retos y los sueños que pude escuchar de emprendedores tecnológicos de Uruguay que tuvieron rondas de negocios en el foro de Punta del Este o intervinieron como oradores por sus saberes, me despertaron un gran asombro. Diferentes entre sí, pero con un denominador común:  abrirse un camino propio aunando la tecnología con un servicio de aptitud exportadora, lo que nos habla, como el autor estadounidense, de que el triunfo individual es insoslayable para transitar el camino del progreso.

Al repasar los testimonios de un puñado de emprendedores, que pudieron haber sido más, refuerzo el convencimiento de que son los protagonistas de una época de cambios profundos en el desenvolvimiento de la sociedad y de un nuevo hito de la innovación en el capitalismo.

Vale la pena conocer historias que muestran cómo se forja una startup. 

Rodrigo Álvez, 34 años, cofundador de Doctari

Ingeniero telemático interesado desde siempre en la tecnología de los servicios de salud, lo que explica su interés en crear Doctari en 2017, cuyo despegue llegó con la pandemia cuando la demanda se disparó por las nubes. Pese a que casi se volvió a la normalidad prepandémica, la telemedicina mantuvo su permanencia.

Es que el Covid-19 fue una gran oportunidad para tomar conciencia de que el modelo de atención digital es más eficiente que el tradicional y que la tecnología en la salud es una herramienta idónea. Pero con aprendizajes en la marcha. Por ejemplo, el tiempo que le insume al médico la actualización de la información en el sistema informático de un paciente durante la consulta.

En Doctari se escuchan las inquietudes de los médicos a quienes involucran en la “solución digital”, en función de las necesidades de cada especialidad médica. En ese sentido, es importante el “funcionamiento sencillo” de la plataforma, ofrecer una adecuada infraestructura digital e identificar muy bien los servicios más indicados para introducir la telemedicina.

Por ejemplo, debería ser la primera opción en la atención médica a un niño con un cuadro de fiebre. O la revisión de exámenes clínicos de rutina, por parte del médico tratante.

En términos de tecnología, en los sistemas de salud se perciben al menos dos vertientes: 1) mejorar el acceso de las poblaciones muy alejadas de centros urbanos; y 2) convertirlos en más eficientes en términos de gestión de recursos. Los servicios de salud son costosos al tiempo que las personas viven más años y también más enfermas.

En ese marco, Uruguay se destaca por la disponibilidad de la historia clínica electrónica y la buena posición que ocupa en las exportaciones de servicios con el componente tecnológico.

Pero hay algunos aspectos problemáticos: la falta de recursos humanos capacitados y dificultades para reclutar personal por la competencia con mercados fuertes como Estados Unidos.

Por otra parte, están ausentes las ofertas de especializaciones específicas como existen en otros países. Universidades estadounidenses, por ejemplo, que tienen departamentos solo de tecnología aplicada a la medicina.

“Sin especialización, no es posible apuntalar el crecimiento porque es el valor agregado lo que dispara a la economía”.

Carolina Pérez, 31 años, directora de TreeHouseDeco

El modelo tradicional de su empresa de muebles de fabricación propia no era el más adecuado y por eso la decisión de incursionar en el mundo de las startups. Desde la tecnología visualizó una gestión que le dio un vuelco de 180° a la gestión: la venta online de productos de buena calidad y sustentables, gracias a la optimización de los procesos que se realizan mediante una red de talleres de carpintería, muy golpeadas por la pandemia y sin ningún interés directo en incursionar en el mundo de internet.  

Desde entonces, todo el proceso de fabricación incluye certificados de calidad, y se ciñe a un diseño industrial tan exigente como simple, aunque es el propio cliente quien debe dar fe de ello. “Hasta que el cliente no confirma las condiciones en que recibió un mueble, no se habilita el pago al armador”. 

Ahora TreeHouseDeco tiene el horizonte puesto en el mercado de la ciudad brasileña de San Pablo, un proyecto que despierta interés a inversionistas de negocios globales.

El diseño de los muebles concebido para que “cualquier carpintero” pueda fabricarlos, en este caso de Brasil, se pondrá a prueba en enero con la distribución de camas.  Hay confianza en que el negocio en la urbe paulista sea realmente “escalable”.

Richard Barbera, 37 años, fundador de Chef Digitales

Unos años atrás, junto a su esposa, se preguntaba si todas las familias tenían dificultades como ellos para planificar el menú semanal y hacer las respectivas compras de los alimentos. Y sí. Se puso a investigar y no encontró ninguna aplicación que resolviera el problema en su conjunto: los platos, los ingredientes y dónde comprarlos.

Fuera del horario de trabajo como desarrollador de software, estuvo unos dos años preparando un mínimo producto viable. Luego, convenció a un inversor ángel chileno que, además de volcar 50 mil dólares, se involucró en el negocio.

Chef Digitales ofrece a sus 70 mil usuarios unas 6.000 recetas -500 son propias y el resto, aporte de la comunidad virtual-, menús en función de preferencias y presupuesto, y hasta carga los ingredientes en el supermercado seleccionado. La empresa cuenta con una nutricionista y un chef, quienes validan el contenido gastronómico del sitio.

Con presencia en Argentina, Chile y Uruguay, y en la mira dos mercados importantes como Colombia y México, Chef Digitales tiene acuerdos con supermercados, quienes pagan una comisión por la venta de alimentos a través de la plataforma.

Al capital proveniente del inversionista chileno, se sumó un fondo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), antes de que la empresa comenzara una nueva ronda de inversiones para captar 200 mil dólares con la meta ambiciosa de llegar a los 460 mil usuarios a fines de 2023.

En ese contexto, Barbera también enfrenta otro reto personal: pasar de desarrollador a una labor gerencial. “Es un desafío nuevo por el que estoy trabajando todo el tiempo”.

Diego Silva, 45 años, Chief Technology Officer de Drone.uy

Con formación en electrónica y programador, hace varios años que está interesado en desarrollar un emprendimiento en base a drones, “el futuro de muchas otras herramientas y verticales de negocio”.

En 2016 logró, junto a un equipo, desarrollaron un prototipo de dron adecuado para el envío de paquetes. Demoró un tiempo la reacción de los potenciales clientes de empresas logísticas, hasta que un empresario del rubro se interesó en el proyecto para introducir un servicio de entrega de paquetes más eficiente en un barrio privado del departamento de Canelones.

Finalmente, en 2019, se pudo completar el armado de un dron que puede trasladar paquetes de bajo peso (hasta unos 2.000 gramos).

Luego empezó un proceso complejo de trámites ante la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica para la autorización de un emprendimiento inédito como supone un servicio de esta naturaleza, en un radio de 5 kilómetros, con drones que vuelan a 35 kilómetros por hora y a una altura de entre 50 y 120 metros.

Los potenciales clientes abarcan, en una primera etapa, las tiendas e-commerce en un radio de cinco kilómetros, que es la autonomía del dron, en un sitio donde actualmente viven aproximadamente dos mil personas.  Proyectan la entrega de artículos de farmacias o droguerías y, en una siguiente etapa, podría llegar el turno de la comida rápida.

Drone uy es el primero en su especie en Uruguay “y uno de los únicos en Latinoamérica que ofrece la entrega de paquetes de una empresa al usuario final”.

Además de asegurar un servicio rápido, en comparación al tradicional por tierra, se entiende que tiene otros valores agregados: más respetuoso del medio ambiente y ayuda a descongestionar las rutas terrestres de los delivery.

Pensando más en general, contribuye a “democratizar” un servicio que es imposible cubrir por tierra en poblados alejados de las ciudades o que están aislados por accidentes geográficos.

En la etapa actual se está en la búsqueda de capitales que se sumen a los recursos que obtuvo como empresa spin off y de la ANNI.

¿Qué conocimientos y habilidades deben tener los empleados de Drones uy? Conocimientos de meteorología, manejo sofisticado de GPS y de computación para supervisar los vuelos de los drones. En la actualidad están entrenando pilotos profesionales en las destrezas necesarias para operar los equipos.

Además de paquetes, los drones del futuro estarán en condiciones de realizar viajes más largos, trasladar cargas muy pesadas e incluso personas.

Micaela Suárez, 31 años, Chief Revenue Officer de Flokzu

Al ocupar un cargo de alta responsabilidad en una firma tecnológica exportadora de servicios, un puesto al que llegó después de seis años de experiencia en el mundo de las startups,  la economista Suárez, con un   MBA, aprecia, con conocimiento de causa, el desarrollo del país en la materia.

Flokzu es una solución en la nube para la automatización de procesos de tareas repetitivas, un servicio premiado por mejorar la eficiencia empresarial de un modo sencillo, permitiéndole consolidar su negocio en la región y que la animan a “conquistar” nuevos mercados en Estados Unidos, en países europeos y asiáticos, y afianzarse en el continente africano. “Nuestro objetivo es que cualquier persona sin conocimientos de TI pueda automatizar toda su empresa, sin necesidad de contratar un externo ni una consultoría”.

Clientes en más de 65 países gracias a un “producto de talla mundial” hablan de que el objetivo es ambicioso más no imposible desde una compañía instalada en 2015 y que hoy cuenta con un equipo de 50 personas.  “Estamos transitando la etapa de expansión. Somos una startup madura y estamos creciendo en facturación y mercado”.

El marco general es un ecosistema emprendedor “muy bueno”, cuyo hándicap se convirtió en una fortaleza: un mercado interno chico, obliga siempre a mirar hacia el mundo.

Pero hay asignaturas pendientes. Una de ellas, robustecer la estrategia de promoción en torno al “sello de calidad” del país: estabilidad política y económica, infraestructura tecnología, “talento multilingüe”, beneficios fiscales y un huso horario razonable para el trabajo con los principales mercados. “Hay que lograr capitalizar todos estos hechos para que más empresas vengan a instalarse acá”.

Otro aspecto es la formación en emprendurismo e innovación y minimizar la fuga de talentos a la vez de atraer “talentos extranjeros”. El norte, entonces, está en “trabajar en políticas públicas que fortalezcan el ecosistema emprendedor”.

Verónica Vallejo, 39 años, CEO de vendomijuicio.com

La idea de crear vendomijuicio.com surgió por casualidades de la vida. Unas clientas de la abogada Verónica Vallejo le dijeron que pensaban renunciar a un largo juicio por el que iban a recibir un beneficio económico. Estaban agotadas de años y años de un trámite interminable. Así que les consiguió un inversor interesado en comprar el juicio. Las dos partes quedaron muy satisfechas.

Ese es el embrión de un estudio jurídico que ofrece soluciones legales alternativas a través de la inversión: conecta a personas que quieren vender crédito, una hipoteca, un juicio iniciado y hasta una sucesión, con potenciales inversionistas que obtendrían una ganancia por la comprar con una tasa de descuento.

Las vías legales tradicionales pueden resultar ineficientes cuando la persona involucrada no está en condiciones de esperar a que se cumplan plazos judiciales que suelen ser muy largos y que muchas veces significan una carga emocional negativa como puede suponer una sucesión.

La idea es ampliar la lista de interesados en estos productos legales, que en general hoy son varones jóvenes que empiezan sus primeros pasos en el negocio de las inversiones.

¿Y el componente tecnológico? Las evaluaciones de riesgo y la información muy precisa para analizar la propuesta con rigor surgen de un algoritmo. La plataforma vendomijuico.com es una suerte de marketplace, un mercado electrónico que pone en contacto a compradores y vendedores a través de una plataforma online.

El objetivo inmediato no es atraer capitales, sino establecer los contactos con potenciales inversores -que han demostrado interés-, mientras se proyecta la etapa de internacionalización de un servicio cuyo mercado todavía es incipiente.   

“El proyecto nace mirando para afuera.”.

Martín Fernández, 35 años, CEO de VaFirma

Como analista programador, tuvo la fortuna de lograr unir su vocación de “emprendedor tech” con su conciencia por mejorar las capacidades tecnológicas del país en torno a la identificación digital, un aspecto relevante hoy de la seguridad informática.

Su pasaje como gerente del Área Identificación Electrónica, Seguridad de la Información de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC) le permitió percibir problemas que trajo la “ola informática”, como el del ciberdelito, uno de ellos, en particular, la suplantación de la identidad.

Hace casi dos años que fundó VaFirma que, pese a su poco tiempo en el mercado,  ya es una empresa consolidada, hoy en fase de crecimiento. Tiene 10 clientes corporativos en Uruguay y otros países de la región, compañías de diferentes sectores o instituciones, destacándose “la industria financiera, una de las más golpeadas” por el ciberdelito.

VaFirma, justamente, ofrece a las empresas la tecnología imprescindible para realizar transacciones virtuales seguras y, algo no menor, acorde a las regulaciones del proceso digital.  “Resuelve la gestión de cualquier firma digital con validez jurídica de principio a fin”, se destaca en la página web.

Y todo ello se facilita cuando el país ofrece buenas condiciones para emprender como es el caso de Uruguay, “una plataforma excelente”: es fácil acercarse a las empresas, capital humano con muy buenas capacidades y una adecuada conectividad.

Y de nuevo aparece las dificultad en el financiamiento, no tanto en la etapa de conseguir capitales ángeles, sino en la siguiente de consolidación. “Se necesitan más fondos de riesgos en el mercado local”.

Si la falta de recursos humanos formados es un problema para el conjunto de los servicios con base tecnológica, ni que hablar en un sector tan específico como el de la ciberseguridad.  “Es la principal barrera”.

Fabián Fernández, 34 años, cofundador de lineup.surf

La vida le dio la posibilidad a Fabián Fernández de fundar una empresa que combina su pasión por el surf con su conocimiento en software y tecnología.

Muy parecida a la experiencia de Barbera, se dio cuenta de que no existía información clara para que los surfistas amateurs supieran en qué momento exacto se formaron olas adecuadas para la práctica de este deporte acuático en alguna playa de la costa oceánica de Uruguay.

Los datos meteorológicos complejos que necesitan los surfistas son de difícil interpretación a la hora de decidir tomar una tabla y recorrer más de 200 kilómetros para probar suerte.

Lineup.surf es más que nada una “plataforma social” donde los surfistas se informan de las variables del tiempo, miran las cámaras en vivo apostadas en varios puntos de la costa oceánica, comparten fotos y videos y ellos mismos complementan la información sobre la formación de olas y la velocidad del viento en lugares donde todavía la cobertura del sitio es insuficiente.

Además de desarrolladores, lineup.surf integró al equipo a un experto en pronóstico meteorológico con formación en análisis en big data.

Fernández está más que satisfecho con la penetración del sitio en menos de un año de funcionamiento: 5.500 usuarios en Uruguay, lo que significa que uno de cada cuatro surfistas del país utiliza la plataforma, con una conexión diaria alta respecto a los estándares internacionales.

Esos números le han permitido a la empresa captar publicidad de indumentaria del rubro que es una parte de los ingresos que se complementa con los suscriptores pagos.

Luego de un capital inicial de los socios, y la entrada de 210 mil dólares por parte de inversores ángeles, lineup.surf está buscando más recursos monetarios para extender el negocio al sur de Brasil. “Queremos que el equipo crezca” con la incorporación de más desarrolladores amantes del surf.

Leonel Moré, 43 años, CEO de 1950Labs

Desde muy temprana edad tuvo claro su camino de emprendedor tecnológico. En la adolescencia mostró mucho interés por la computación y a los 20 años ya dio sus primeros pasos empresariales en la comercialización de hardware.

Con pocas materias para finalizar la carrera de ingeniería en informática, se dedicó de lleno a la actividad privada y en 2015 creó 1950Labs, una firma que mayoritariamente se dedica a brindar servicios de staffing (proceso reclutamiento y asignación de personal) de programadores, de diseño,  testesters (probadores de software) y de Project managers (gestión de proyectos). 

Su empresa ha llegado muy alto, quizás inimaginable cuando sus padres lo introdujeron en el mundo de la informática, antes de los 13 años, obsequiándole un equipo TK95, una microcomputadora brasileña de la segunda mitad de la década de 1980. 

El crecimiento se refleja hoy en un equipo de 60 personas y ventas a Estados Unidos, Israel y países europeos y latinoamericanos, un desempeño empresarial que incita a más: ampliar la cartera de clientes en el mundo, superar los 100 colaboradores y que 1950Labs sea reconocida no solamente por los servicios de stafffing sino también por el diseño gráfico aplicado a la tecnología, innovación y al desarrollo de software.

Uruguay tiene un “marco jurídico excelente” para animarse a emprender en negocios de servicios empresariales, algo posible, además, por el capital humano, aunque insuficiente. ¿Otras dificultades? El acceso a capitales para las startups está “bastante limitado”.

Rafael Dossetti, 34 años, socio de Check

Hace tres años que el sitio Check, una plataforma educativa pensada para la educación no formal, ofrece un servicio virtual a profesores e institutos de enseñanza. Y, como les ocurrió a otros emprendedores de diferentes rubros, la pandemia provocó un “crecimiento gigantesco” que llegó para quedarse.

El año pasado, por ejemplo, Check tuvo en su sitio entre 60.000 a 70.000 alumnos de profesores que dictan clases particulares, destacándose los de Matemática y de diferentes asignaturas de la carrera universitaria de Economía.

Es un sitio web pensado únicamente para los profesores, que acceden al sitio mediante el pago de una suscripción muy baja a cambio de una plataforma que ofrece posibilidades de comunicación, ejecutar ejercicios y compartir videos del curso.

El lema de Check es que “los profesores son nuestros socios” con una tecnología diferente a la de las apps de videollamadas de uso frecuente en las clases virtuales.

Los profesores que más se compenetran con la tecnología educativa son quienes obtienen los mejores resultados, tanto en la calidad de las clases como en la gestión de los cursos, además de una mejor optimización del tiempo de trabajo.

El caso más exitoso de Check es el de un profesor de diferentes materias de Economía que más que duplicó sus alumnos desde que migró a la red. Sus alumnos son uruguayos, pero enseña desde Colombia y antes desde España.

Check está en la búsqueda de capitales para afianzar una plataforma educativa que representa todo un cambio en la manera de entender el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Josefina Correa, 32 años, CEO de Xeptiva Therapeutics

Speaker en el panel de biotecnología por sus conocimientos del tema, Josefina Correa forma parte de un sector que en Uruguay ha tenido un fuerte desarrollo en los últimos 20 años.

La licenciada en ciencias biológicas, con una maestría en biotecnología y bionegocios, repara en el fervor que existe en el sector. Y más todavía con la existencia de un ecosistema gracias a científicos de primer nivel, que tienen una formación muy completa y nada que “envidiar al resto del mundo”.

Y es en ese contexto es que se empieza a entender la necesidad de mejorar la infraestructura, el marco regulatorio y obtener más financiamiento, tres aspectos que contribuirían a su consolidación.  “Estamos bien posicionados en Latinoamérica. Chile, Argentina y Uruguay son los más pujantes en este momento”.

Ya de regreso a Montevideo, repasando mentalmente el evento, pensé en lo afortunado que había sido por haber podido observar en primera fila el foro de inversiones TEST&INVEST – Uruguay Business Summit, un acontecimiento de “primer nivel”, como coincidieron explícitamente la mayoría de los entrevistados, que nos devela la vitalidad del presente y el mejor mundo por porvenir.

*Este artículo fue publicado originalmente en el blog Más allá de las Fronteras del Banco Intermericano de Desarrollo (BID).

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