¿Son los bootcamps de programación una respuesta a las necesidades de la era digital?

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Por Isabel Vicentini, consultora de la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

A nivel mundial, así como en América Latina y el Caribe (ALC), la digitalización de las empresas ya estaba en marcha en 2019, pero la pandemia y los cierres posteriores han llevado a las empresas a un mundo nuevo donde se requieren tecnologías digitales para llegar a los clientes y/o empleados en sus hogares, y ahora más aun con la posibilidad de utilizar omnicanales, es decir, canales offline y online que, en lugar de trabajar en paralelo, están diseñados y orquestados para cooperar entre sí. Como consecuencia, la necesidad de habilidades digitales para que las empresas y los profesionales den un salto hacia la nueva normalidad de una economía más digitalizada nunca ha sido tan evidente como ahora, ante lo cual se presentan los bootcamps como una solución que se desarrollará a continuación.

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La pandemia no solo ha sido el foco principal de esta galvanización digital, sino que también ha resultado en el desempleo de muchos trabajadores, incluyendo a 13 millones mujeres en ALC (ILO, 2021), migrantes o jóvenes desfavorecidos, todos los cuales tienen un mayor riesgo de desempleo.

Sin embargo, casi al mismo tiempo existen áreas donde los trabajos disponibles están creciendo.  Aún antes de la pandemia, ya se había estimado que en 2020 ALC tendría una brecha digital de medio millón de profesionales de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) (Cisco, 2016). MercadoLibre, por ejemplo, planea duplicar su fuerza laboral debido al crecimiento exponencial de las ventas en línea, proyectando que el 25% de los nuevos empleos estarán en roles de desarrollo de tecnología y software (Millan, 2021). También la demanda internacional de trabajadores tecnológicos que puedan trabajar a distancia presenta oportunidades para ALC (Revelo, 2022). Hireline, una plataforma especializada en perfiles de tecnología, estimó que durante 2021 la oferta de empleos de tecnología crecería en México un 88%. Alrededor de 1 de cada 4 empleadores de TIC C ofrecen la modalidad home office y, respecto a 2020, las vacantes en 2021 vieron un aumento de más del 20% en las opciones de trabajo a distancia (Hireline). Este incremento en la demanda podría ser una oportunidad para que algunas personas que perdieron sus empleos y quedaron fuera del mercado laboral adquieran nuevas habilidades digitales o actualicen las existentes y así puedan obtener empleo en un campo donde los puestos de trabajo son más resistentes y los trabajadores tienden a tener mayores niveles de satisfacción laboral (Aramburu et al., 2021)  

En este contexto pospandemia, la relevancia de los bootcamps de programación solo se ha reforzado, pues muestran que están a la altura del desafío, ofreciendo modalidades de estudio en línea y con contenidos ágiles que pueden actualizarse según la demanda del mercado.  Eggleston (2021) escribe que las escuelas y universidades se encuentran luchando para descubrir el aprendizaje remoto, mientras los bootcamps de programación se han estado preparando desde 2013.  Según Eggleston, esto se debe, al menos en parte, a que los bootcamps de programación en línea ya estaban usando Zoom video, Slack, GitHub y VS Code Live Share para la programación en equipo, y conferencias en línea para conectar mentores e instructores con estudiantes.  Adicionalmente, en los EE. UU. el salto de las asociaciones entre bootcamps de programación y universidades entre 2020 y 2021 es impresionante Por ejemplo, Le Wagon, un bootcamp internacional, se asoció con el Imperial College de Londres para ofrecer un programa de ciencia de datos (Career Karma, 2021).  Esta tendencia demuestra que los bootcamps tienen mucho que ofrecer, no solo a instituciones educativas más tradicionales, sino también como modelos pedagógicos relativamente jóvenes.

EN AMÉRICA LATINA LOS INVERSORES ESTÁN APOSTANDO FUERTE POR LOS BOOTCAMPS DE CODIFICACIÓN

A nivel internacional, los bootcamps de programación en EE. UU. y Canadá ya habían crecido de 30 en 2013 a más de 600 en 2021, dando lugar a una industria de 350 millones de dólares (Course Report, 2021). En efecto,los inversores han venido notando las oportunidades en el mercado de la educación para el desarrollo de habilidades digitales avanzadas, como en el caso de la región de ALC, donde se ha estimado que solo en Brasil existe una escasez de 25.000 profesionales de TI al año (Azevedo, 2021). Grandes empresas tecnológicas de la región, como Globant y Mercado libre, han revelado esta motivación, invirtiendo en el desarrollo de bootcamps de programación como Digital House, un bootcamp nacido y operado en ALC. De hecho, dieciséis bootcamps en la región aparecen en Crunchbase, una plataforma digital que agrupa información sobre empresas privadas y públicas, afirmando que hubo un gran pico en el primer trimestre de 2021, con un recaudo total de 90 millones de dólares en 3 de los bootcamps que operan en la región.

Gráfico 1. Trayectoria de financiamiento acumulado de Bootcamps operando en ALC.

LOS BOOTCAMPS TAMBIÉN PUEDEN SER UN INSTRUMENTO DE INCLUSIÓN

Varios bootcamps de programación que operan en la región de ALC tienen iniciativas dirigidas a las poblaciones más vulnerables y han comenzado a asociarse con entidades financieras que apoyan esquemas de financiamiento para programas de capacitación más inclusivos.

En una encuesta realizada en 2020 y al principio de 2021 sobre los bootcamps de programación que operan en la región de ALC, el porcentaje de estudiantes que son mujeres aumentó de manera constante, de solo el 25 por ciento en 2015 al 42 por ciento en 2020. Si los bootcamps que se dirigen exclusivamente a una población estudiantil femenina se eliminan de este promedio, entonces en 2020 solo una de cada tres (31%) son estudiantes mujeres, evidenciando la importancia de continuar los esfuerzos por aumentar la participación de mujeres en el desarrollo tecnológico.

Gráfico 2. Encuestados de los Bootcamps de programación: Porcentaje promedio de alumnas en LAC en bootcamps de participación mixta o femenina.

Un mapeo reciente a más de 50 bootcamps en la región, sea con un campus físico o 100% en línea (nacidos o creados en un país de la región), encontró que nueve de ellos generan un enfoque inclusivo al dirigirse a poblaciones que tradicionalmente tienen menos acceso a este tipo de educación.  Entre los casos tenemos a Reprograma, que busca reducir la brecha de género y diversidad, capacitando a mujeres negras y transgénero en Brasil. Reprograma recién ganó el premio del BID a la Diversidad Equidad e Inclusión (DEI) 2022 apoyado por el BID Lab; Laboratoria, que busca reducir la brecha de género en el desarrollo de talento digital impulsando la formación de mujeres programadoras en México, Colombia, Perú, Brasil y Chile; y HolaCode , que estimula la participación de migrantes con menor acceso económico al mercado de desarrollo de talento digital en México. No obstante, estas intervenciones son aún limitadas, por lo que es imperativo seguir explorando las posibilidades de la formación tipo bootcamp de programación para impulsar el desarrollo de competencias digitales avanzadas dirigidas a personas vulnerables.

¿CÓMO SE FINANCIAN LOS BOOTCAMPS?

Los bootcamps de programación están aumentando sus ofertas de becas y otros modos de financiación en tiempos de necesidad.Algunos ejemplos incluyen:

  • Ironhack, un bootcamp internacional con operaciones en América Latina que se asoció con Landing.Jobs para crear un fondo de becas de £ 300,000. La beca es para aquellos que han sido afectados laboralmente por COVID-19 y cubrirá la matrícula parcial o total de los bootcamps de Ironhack en Lisboa, Madrid, Barcelona, así como sus bootcamps en línea (Eggleston, 2021).
  • Entre los graduados de bootcamps de programación en EE. UU. y Canadá en 2020, el 60% de los encuestados utilizaron o se les ofreció una matrícula diferida o ISA (Income Share Agreements. Estos son instrumentos financieros en los que los estudiantes retrasan el pago de la matrícula al momento de hacer el curso de programación hasta que son empleados, pagando un porcentaje de su salario a la escuela durante un período de tiempo determinado).
  • Por su parte, el BID ha apoyado una serie de iniciativas para: (a) atraer a los proveedores de formación bootcamp internacionales en los países donde tales proveedores son limitados o inexistentes (caso Costa Rica); (b) proporcionar becas a las personas en la región para desarrollar las habilidades digitales demandadas (casos en Belice, Chile, Paraguay, Perú y México); (c) incluir el aporte del BID Lab para desarrollar el sector de bootcamps en LAC con un enfoque inclusivo; y (d) trabajar con proveedores para desarrollar una programación de bootcamps muy innovadora, centrada en el desarrollo de habilidades en Aprendizaje Automático e Inteligencia Artificial, dirigida específicamente a las mujeres y a las personas que habitan en regiones rurales (caso Uruguay).

Aumentar la disponibilidad de habilidades digitales avanzadas para las empresas demandantes es una manera de mejorar vidas en la región, al facilitar mayor acceso a mejores empleos para grupos típicamente excluidos. Los bootcamps de programación pueden impulsar la igualdad, la inclusión y el cierre de brechas sociales desde la innovación y nuevos modelos educativos que desarrollen competencias digitales avanzadas, de cara a un mejor futuro para los países de la región.  

*Este artículo fue publicado originalmente en el blog Puntos sobre la i, del BID, y fue coescrito por Alison Cathles, consultora independiente. Sus investigaciones se centran en el área de habilidades y trayectorias educativas en el marco del cambio tecnológico que ocurre en la actualidad. Tiene un doctorado en Innovación, Economía y Gobernanza para el Desarrollo de UNU-MERIT/Maastricht University y una maestría en Administración Pública y Políticas Públicas del Instituto para Asuntos Públicos (CIPA) de la Universidad de Cornell.

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