Arte digital: entre el concepto de arte tradicional y el desconocimiento del criptoarte

282 vistas
lectura 5 mins
La obra de arte digital 'Theloniopolis', de Javier Arrés JAVIER ARRÉS 23/12/2022
La obra de arte digital 'Theloniopolis', de Javier Arrés JAVIER ARRÉS 23/12/2022

No todos los NFT son arte, pero sí todo criptoarte es NFT. Lo que significan esas siglas es que dicho archivo digital ha sido tokenizado, es decir, que se le ha asociado un contrato en una red blockchain.

En los últimos años se ha visto cómo el arte digital ha generado tanto interés como escepticismo y precisamente esto último se ha dado por el absoluto desconocimiento que hay acerca de esta ya no tan nueva forma de crear nuevos lenguajes y obras artísticas.

Suscríbete a nuestro newsletter

Debido a su intrínseca relación con los tokens no fungibles (también conocidos como NFT) y, por extensión, con la cadena de bloques y las criptomonedas, se puede llegar a confundir el verdadero significado de arte digital, que va más allá de los nuevos sistemas de intercambio de activos en el ámbito virtual.

Por eso, conviene determinar primero qué es el arte digital. Este es el creado mediante herramientas digitales, esto es, con un ordenador o con una cámara de fotos digital. De esa manera, se pueDe considerar arte digital podría una imagen JPG, un vídeo, un GIF o una escultura realizada con tecnología de realidad aumentada (RA).

Cabe destacar que este tipo de arte «no es nuevo ni algo desconocido, sencillamente ha surgido un mercado donde se pueden vender, cosa que antes era muy compleja», reconoce el artista y pionero en criptoarte en España, Javier Arrés, en una entrevista con Europa Press.

El artista insiste en que «no todos los NFT son arte, pero sí todo criptoarte es NFT». En este sentido, aclara que lo que en realidad significan esas siglas es que dicho archivo digital ha sido tokenizado, es decir, que se le ha asociado un contrato en una red ‘blockchain’.

Al producirse esto, dicho activo se convierte en único, «le da autenticidad y marca ese archivo como el original, que seguramente es lo más importante en el mercado del arte y el coleccionismo», añade Arrés, que asegura que «la conexión entre el mundo cripto y los NFT es menor de lo que la gente cree».

En este sentido, conviene subrayar que el arte digital no es novedoso, sino que ya abundaba antes de la explosión del criptoarte. «Llevábamos muchos años haciéndolo. La brutal diferencia es que, el que lo hacía digital, no podía vender luego esa obra como única. Vendía su uso, pero no la original», asegura Arrés, que destaca que en el concepto de unicidad radica la «verdadera revolución de los NFT».

Al contrario de lo que muchos piensan, el criptoarte no exige un pago completo con criptodivisas, sino que se puede adquirir con tarjeta de crédito para evitar, de hecho, el denominado Gas Fee. Esto es, dinero que se paga para crear un NFT o realizar una transacción dentro de una ‘blockchain’.

Por otra parte, Arrés subraya que el arte digital no precisa de grandes medios para poder ejercerse, ya que solo es necesaria la conexión a Internet, una criptocartera en MetaMask –que se puede crear de forma gratuita– y poco más de 10 dólares (unos 13 euros) para acuñar la obra y crear un NFT. Esto en el caso de que se trate de una obra menor, ya que, como en el arte tradicional, las creaciones se clasifican según su precio y prestigio.

Debido a que estos medios son asumibles y están al alcance de la mayoría de los usuarios, es común que en este ámbito se hable de arte digital y democrático, al contrario que el arte tradicional, que sí exige cantidades económicas altas para ejercer de coleccionista.

Este ha sido uno de los motivos por los que algunos artistas se han lanzado en el entorno del arte digital en los últimos años, ya que sirve como medio para acercar sus obras al resto del mundo de forma masiva y, a su vez, recaudar dinero con sus ventas.

En cualquier caso, el artista asegura que en el arte digital, como en cualquier otro ámbito, también incluyen factores como la suerte. «Todos los creadores pueden acceder a crear un NFT, pero no todos pueden estar en las mejores plataformas y ganarse la vida de esto», apostilla.

RETICENCIA Y REGULACIÓN

A pesar de que se ha demostrado que el arte digital es más accesible que el tradicional, puesto que gran parte de las veces, este último solo al alcance de unos pocos; los NFT artísticos siguen despertando cierta reticencia en la sociedad.

«Es innegable que al coincidir con la economía bit produjo un boom especulativo y operaciones financieras que coparon titulares en los medios y eso generó una gran incertidumbre y miedo», comenta el diseñador artístico y miembro de la agencia, consultora y galería Kriptie’s Fernando Carmona, que asegura que el arte digital todavía se encuentra «en un proceso muy joven».

«La regulación, la mercadotecnia y el rigor crítico y artístico harán por apaciguar las aguas», ha insistido el galerista, que cree que «todo parece indicar que el arte digital se dirige hacia una clara estabilidad».

Arrés, por su parte, cree que «la obra digital siempre ha sido bien recibida», pero que la generalización de la palabra NFT ha originado «un montón de confusión y dinero» y que eso «ha generado una sensación como si fuera diferente al mercado del arte tradicional».

En cualquier caso, su regulación aún está poco avanzada. Esto se debe a que ya es difícil crear un sistema que pueda abarcar tanto criptomonedas como NFT, activos que ya de por sí están descentralizados. A eso se debe sumar «una verdadera ley de mecenazgo, que es vital», según Carmona.

A pesar de esta escasa regulación y la constante paradoja en este ámbito, en el que buena parte de la normativa se contrapone al propio funcionamiento del ‘blockchain’, ambos artistas consideran que el arte digital ofrece mejores opciones de seguridad y autenticidad tanto para creadores como artistas.

«La conexión entre el mundo cripto y los NFT es menor de lo que la gente cree. Lo que hay que entender como revolución es la posibilidad de verificar como auténtico un archivo digital», añade Arrés.

LAS MARCAS APUESTAN POR EL ARTE DIGITAL

Samsung Electronics es una de las marcas que ha apostado por el arte digital gracias a la primera edición de sus Premios de Arte Digital en España y Portugal, que acoge diferentes disciplinas artísticas divididas en cuatro categorías.

Estas son corto audiovisual, fotografía digital, obra plástica digital y Net Art, esto es, aquella categoría que abarca todas las manifestaciones artísticas creadas en la web y para ella.

Para Arrés, este tipo de iniciativas generan «visibilidad, una de las cosas más importantes que necesita cualquier artista». Además, el artista cree que es esencial que firmas tecnológicas como Samsung entiendan «bien las sinergias que se pueden dar entre marcas y artistas digitales».

Metapro Academy es otra de las compañías enfocadas al mundo crypto y los NFTs, que busca que los estudiantes puedan desarrollar su carrera profesional en el ámbito del márketing, la comunicación y la creación artística.

Para ello, ofrece ‘bootcamps’ de tres meses, que se complementan con otros nueve más de seguimiento y apuesta por la metodología ‘micro-learning’, es decir, con cápsulas de formación de entre cinco y 15 minutos.

Suscríbete a nuestro newsletter