El difícil camino del emprendedor

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Por Sebastián Jaramillo Bossi, CEO & Founder Kuick.

Cuando pienses «no quiero ser un empleado toda mi vida», una idea que nos impulsa a emprender, debes saber que ese cambio tiene costos, que si comienzas un proyecto de este tipo, partirás con desventaja y una posibilidad de fracaso extremadamente grande.

Solo entre 3% y 5% de los emprendimientos en Latinoamérica logra sobrevivir luego de 3 años. No solo está este inconveniente, también te tendrás que desenvolver en un escenario muy hostil, de riesgos inimaginables, tanto en lo económico como en lo emocional.

A mí parecer, ser emprendedor es como ser artista. Se tiene talento para ello o no se tiene. No hay más ciencia; no basta con que te compres todos los pinceles posibles y las mejores pinturas y lienzos; eso no te volverá el sucesor de Picasso por mucho que lo intentes. Para mí, se trata de un talento innato.

Como emprendedor te va a pasar de todo, pero lo más seguro es que te colmes de preocupaciones, decepciones, frustraciones, mucha angustia, ansiedad, dolores de cabeza; se te caerá el pelo, dormirás poco, trabajarás mucho, tendrás pocos amigos, no encontrarás tiempo para tu familia, confiarás en gente equivocada, algunos te traicionarán a la primera oportunidad que tengan, tu teléfono no dejará de sonar (tampoco el WhatsApp o el correo) y no siempre será para que te den buenas noticias.

Tu reloj, además, no distinguirá si es de día o de noche, no tendrás vacaciones programadas, fines de semana por ley, descansos por salud; comerás mal, soportarás a malos competidores, envidias, incluso sufrirás amenazas; muchas personas intentarán aprovecharse de ti sin que te des cuenta.

Y todo esto, durante el largo camino hacia lo que muchos llaman «el éxito», una senda que muchas veces no termina, porque a lo mejor «el éxito» nunca llega.

Desde que se inventó la palabra «startup», a emprender lo han pintado de lindos colores, pero el proceso está lleno de frustraciones. Debes recordar que aunque la idea del emprendimiento sea tuya, eso no quiere decir que sea buena; incluso si tus amigos opinan que es excelente per se, eso no significa que realmente lo sea.

Si encuentras el dinero para poner en marcha tu idea, esta no se transformará inmediatamente en un negocio. Al mercado le importa muy poco tu esfuerzo, tu dedicación y tus ganas. Tampoco es relevante cuánto dinero puedas captar, porque eso probablemente solo podría alargar una agonía. No olvides que sin ingresos no hay negocio y los ingresos te los entrega el mercado.

Ser emprendedor es un arte, y como todo arte requiere talento, el que no se aprende, simplemente está o no en tu ADN. Luego, es cuestión de actitud, de enfoque y de disciplina y, sobre todo, de entender que emprender es «sin llorar».

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