Textil y U. Nacional Agraria La Molina logran crear biocuero con los polímeros de la tuna

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El proyecto se encuentra en fase de laboratorio. El equipo de investigadores del proyecto está conformado por biólogos, ingenieros agrónomos y miembros de la textil Class Yordan’s.

Un equipo de investigadores peruanos ha desarrollado un método para crear un biocuero con los polímeros de las pencas (hojas) de la tuna, con el fin de que este sea usado en la elaboración de prendas y accesorios de moda sostenible.

Gracias a las propiedades de las hojas de la tuna se ha logrado extraer un material muy similar al cuero tradicional, que cuenta con las características adecuadas para su comercialización en el mercado, informó Andina.

Este proyecto, ejecutado por la empresa textil Class Yordan’s, en alianza con la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), de Perú, ha recibido el cofinanciamiento del programa ProInnóvate del Ministerio de Producción, a través de su concurso Innovación para la Microempresa.

A través de este fondo de instrumento, ProInnóvate cofinancia proyectos de innovación orientados a la obtención de un nuevo (o sustancialmente mejorado) producto (bien o servicio) o proceso, que responda a una oportunidad o necesidad detectada desde la demanda del mercado y que contribuya a mejorar la competitividad y/o productividad de la empresa.

El proceso para la obtención de este material vegano es ecoamigable, no genera contaminantes de otros productos que intervienen en la cadena y representa un significativo ahorro de agua. La transformación de los cortes del biocuero en piezas de moda se realiza a través del arte de la marroquinería.

Con la obtención de las pencas en el centro poblado de Santiago de Tuna, ubicado en la provincia de Huarochirí, se inicia el acopio de la materia prima. En esta comunidad se realizan continuas podas a fin de que se produzcan más brotes en las plantas de las tunas y los cortes que se desechan son recolectados por el equipo del proyecto.

La producción del biocuero en sí comienza limpiando las pencas y retirándoles las espinas, seguidamente se realizan cortes pequeños y se colocan en una extractora especial. Mediante este proceso se obtienen dos productos: el extracto de las pencas y las fibras que quedan. Todo es aprovechado y nada se deshecha.

«Son las fibras las que le dan esa consistencia similar al cuero convencional. De hecho, nada se desperdicia. Las fibras pasan a secarse y se realiza una mezcla con el mucílago, que es el extracto, junto con las fibras secas y algunos productos adicionales que son 100% orgánicos. Esta mezcla final se seca en las planchas y la estufa, resultando un retazo de biocuero como tal», explicó Medali Chacpi, bióloga y coordinadora general del proyecto.

Chacpi añadió que en la obtención de este producto pueden manejarse varias texturas. Hasta ahora, la experiencia en las pruebas ha sido una retroalimentación para, a partir de la muestra, producir un biocuero más rígido o más flexible.

Con los prototipos obtenidos se han elaborado carteras, billeteras y morrales, entre otros accesorios, los cuales serán introducidos en el mercado a través de las tiendas de una empresa con presencia a nivel nacional.

Actualmente, y ya con los prototipos, el proyecto se encuentra en fase a escala laboratorio. El siguiente paso será la escala a fase piloto. El equipo de investigadores del proyecto está conformado por biólogos, ingenieros agrónomos y miembros de la empresa textil proponente de la solución.

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