Roberto Charvel, cofundador de MatterScale Ventures: «En Harvard me di cuenta que existía un tema que se llamaba proptech; había estado invirtiendo en proptech sin saber que existía»

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Conversamos con Roberto Charvel, uno de los pioneros del venture capital en América Latina, quien fuera destacado profesor del MBA de Harvard, y un líder en organizaciones como Endeavor, JP Morgan, Prudential y Mckinsey.

Charvel llegó a los ecosistemas tecnológicos mucho antes de la aparición de los unicornios, cuando la inversión en startups en la región era casi inexistente en América Latina y cuando casi ninguna industria había adoptado el sufijo «tech». 

En 2003, cuando en México apenas existía un fondo de capital de riesgo, Charvel empezó a dar clases de financiamiento emprendedor en la ITAM en la Ciudad de México. Acababa de regresar de hacer una MBA en Harvard, y en México los términos private equity y venture capital apenas se conocían.

Y cuando a alguno de sus estudiantes le preguntaba quién era el emprendedor del momento, la respuesta de la mayoría era: Carlos Slim.

Muchísimo ha pasado desde entonces. Hoy los alumnos saben qué es financiamiento emprendedor, se preparan para ser emprendedores y la escena de las startups vive un momento de optimismo que se apoya en un volumen de inversiones que marca récords cada trimestre.

Charvel enseñó en el ITAM por 6 años y ayudó a crear el curso de Private Equity y emprendedurismo en el IPADE, donde enseñó hasta el 2014. Un año más tarde cumplió su sueño de enseñar en el MBA de Harvard, convirtiéndose en el tercer mexicano que ha llegado a enseñar en dicho programa.  

Su amplia carrera académica siempre se ha alimentado de la práctica, con un recorrido en organizaciones como Endeavor, JP Morgan, Prudential, Mckinsey, y también como empresario. En 2008, fundó Vander Capital Partners, un fondo de inversión de capital de riesgo desde donde se hicieron las primeras inversiones proptech en América Latina, aprovechando un conocimiento heredado del negocio familiar: Homie, Flat, Kredi y otros más están dentro de la trayectoria del Fondo.

Su tiempo hoy lo dedica casi exclusivamente a MatterScale, un fondo de capital riesgo con base en San Francisco (desde donde habló con Tekios), que fundó en 2019 con otros socios que pasaron por Endeavor y que ya suma mas de 20 inversiones en diferentes sectores y países.

-¿Qué te ha dejado tu larga experiencia como profesor?

-En retrospectiva, después de casi 20 años, veo que me ha ayudado a seguir involucrado con la comunidad y a regresarle algo a la gente, al enseñar temas tan necesarios como la manera de levantar dinero. Me ayudó a ser parte de una comunidad más grande, con aceleradoras como Endeavor o New Ventures.

Después de la experiencia en el ITAM me invitaron al IPADE, a construir un curso y a dar unas clases sobre cómo ayudar a los manejadores de capital privado y del capital emprendedor, es decir, a crear manejadores de fondos. Fue una experiencia increíble.

¿Y desde ahí diste el salto a Harvard?

-Sí. Soy el tercer mexicano en dar clases en su programa de MBA y el primero que no viene del mundo académico, sino como practitioner. Para mí era como jugar en los Yankees. Aparte de mi sueño profesional, ese siempre fue una motivación. Me invitaron a dar clases en el Programa Ejecutivo de Bienes Raíces y en el segundo año del MBA.

Me emocionaba hacer esas clases, pero creo que dejé de darlas porque descubrí que había una área de negocios que me interesaba mucho y eventualmente acabé levantando un fondo de venture capital, MatterScale, con algunos colegas, todos ellos exdirectores regionales de Endeavor.

ESCASEZ TEMPRANA

Pero antes de eso ya habías fundado Vander Capital Partners, ¿cierto?

-Regresando de la maestría trabajé en dos empresas que hacían private equity especializado en bienes raíces. Una que manejaba los fondos de bienes raíces de JPMorgan, cuyo operador se llamaba O’Connor Capital Partners; y con Prudential, cuando llegó a México, fuimos parte de un equipo muy exitoso que levantó US$2.500 millones de capital. Yo era el portafolio manager de sus fondos para América Latina. Teníamos inversiones en Chile, Brasil, Argentina, Colombia y México.

A partir de esa experiencia creé Vander Capital Partners, en 2008, y desde ahí he hecho inversiones en startups de varios sectores, como fintech, pero principalmente en proptech, en diferentes países.

Volvamos a Matterscale. ¿Por qué hacer un fondo con otros socios y desde otra óptica?

-Llegué a la conclusión de que lo mejor que podía hacer era asociarme con mis amigos que habían salido de Endeavor y montar un fondo de inversión capital domiciliado en Estados Unidos, enfocado solo en las etapas tempranas de las empresas. Eso es Matterscale. Y además, invertir solo en cosas que le den servicio a la mayoría de la población: acceso a servicios financieros, educación, trabajo remoto, trabajo del futuro, acceso una vivienda más asequible. Somos un fondo for profit, pero muy enfocado en ayudar a que el mundo sea un mejor lugar.

¿Vander sigue existiendo?

-Vander es mi vehículo de inversión, donde uso mi dinero personal para hacer algunas inversiones. Pero mi tiempo completo está en Matterscale.

¿De dónde surge esa motivación social que dices que tiene Matterscale?

Tiene que ver con quiénes somos los fundadores. Mis cuatro socios dirigieron oficinas de Endeavor en diferentes países de América Latina. A partir de esa experiencia hay un cierto entendimiento de que queremos ayudar a que el mundo sea un mejor lugar, no solo ganar dinero por ganar dinero, sino dejar un legado para la siguiente generación.

Mucho de esta idea es de mi socio Fernando Fabre, que siempre ha tenido una claridad absoluta para apuntar la brújula.

¿Por qué el foco en América Latina?

-Tenemos inversiones en Canadá, Estados Unidos, Singapur, pero tenemos una ventaja con los latinoamericanos: podemos entender más rápido si es una buena inversión y encontrar la manera de apoyar su crecimiento.

¿Y por qué el foco en edad temprana?

-Porque los fondos que invierten en serie B, en adelante, son extranjeros, de Estados Unidos principalmente, y hay un pull de capital mucho más grande.

Donde realmente hay más escasez de capital es en las etapas más tempranas de las empresas. Y creemos que es donde podemos tener un mayor impacto, en los momentos más arriesgados o más iniciales; poder realmente construir grandes empresas en la región.

-¿Hay algún sector en el que hayan invertido o en el que piensan invertir más que en otros?

-Todos los sectores nos interesan. Donde las soluciones tecnológicas provean un mejor servicio a la mayoría de la población y ganemos todos. No solo los usuarios, también los emprendedores y los inversionistas que están con nosotros.

NEGOCIO FAMILIAR

Cuando te entrevisté hace 3 años eras el único VC que había invertido en Proptech en América Latina. ¿Qué tanto ha cambiado el escenario desde ahí?

-Muchísimo. Todo el mundo ha visto la importancia del sector. No solo los locales como Monashee (Brasil), Canary (Brasil), Kaszek (Argentina) y Allvp (México). También los fondos muy grandes, como Softbank, han hecho inversiones muy relevantes en jugadores de la región como QuintoAndar y Loft, en Brasil; o Habi, en Colombia. El ecosistema se empieza a sentir completo.

¿El proptech es un sector que viste nacer, a partir del negocio familiar?

-Eso influyó, pero cuando trabajé en McKinsey, de todos los proyectos de private equity, estos fueron los que más me llamaron la atención. Igual cuando estudié en Harvard. Y después de trabajar en venture capital, en Silicon Valley, dije ‘yo lo que quiero hacer es private equity y real estate’. Eso fue en el 2002, cuando esto era una gran innovación.

Cuando empecé a dar clases en Harvard me di cuenta que existía un tema que se llamaba proptech. Yo había estado invirtiendo en proptech sin saber que existía el término. Y, entonces, cuando de repente me invitaron a una conferencia en Oxford (donde se acuñó el tema por primera vez), descubrí una comunidad y y decidí enfocarme a hacer más inversiones y meterme más en serio en ese sector.

Yo creo que en el futuro no va a haber real estate y proptech, sino real estate y ya; hacia allá vamos, porque no tendría sentido hablar del sector sin tecnología.

¿Hay algún otro sector que te emocione particularmente, o al que crees que hay que ponerle el ojo en los próximos años?

-Creo que el fintech apenas está empezando, y por eso las oportunidades siguen siendo enormes.

Pero a mí el área que más me interesa en este momento, donde estoy haciendo un análisis mucho más profundo, es insurtech. Es un nicho con una gran necesidad de reinvención, de nuevas prácticas y nuevos modelos, y que está empezando a traer muchos emprendedores de muy buena calidad.

INVERSIÓN MADE IN LATAM

-Sigue siendo difícil conseguir inversión para las startups latinoamericanas, pese a la aparición de los fondos locales. ¿Por qué?

-Incluso en Estados Unidos o en Israel, donde hay mucho venture capital. Conseguir dinero para un startup siempre es difícil. Tienes que entender los tiempos del venture capital, aunque hay que aceptar que hora es 100 veces más fácil que antes.

Cuando yo empecé a dar clases en el 2003, había un fondo de venture capital en México. Hoy hay unos 30 o 40 o más. El ecosistema ya habla el idioma del venture capital, pero además, el mundo es un pañuelo a nivel global.

Hoy puedes encontrar una startup mexicana que levanta dinero de un fondo de pensiones de Estados Unidos, como Kredit, por ejemplo. Uno de sus primeros inversionistas es Harvard Management Company, que es el Fondo de Pensiones del Patronato de la Universidad de Harvard. Eso era inimaginable hasta hace poco.

Y si eres una empresa de Coahuila, por ejemplo, tienes la oportunidad de participar en uno de los programas de Y Combinator, que ahora son digitales. La tecnología y el capital están bajando los costos transaccionales para que tú puedas levantar dinero en América Latina.

-¿Estamos ante un momento extraordinario para la inversión en América Latina?

-Yo estoy en este sector desde el 2003 y nunca he estado mejor… pero todavía falta muchísimo. Muchos dicen que las valuaciones son una locura, pero realmente no están viendo lo que está pasando en el mundo. Estoy cautelosamente positivo…

¿Cómo están llegando a la madurez los VCs latinoamericanos?

-En el caso de Argentina y de Brasil, tienes dos emprendedores muy exitosos que después de haber hecho las cosas bien deciden salir y poner sus fondos de venture capital. En Brasil, es Monashees, y en la Argentina, es Kaszek. En México está Wollef, que antes se llamaba Jaguar Ventures. Cada uno es un emprendedor probado que, con la credibilidad que tiene del emprendimiento, empieza a levantar con primeros fondos chiquitos y eventualmente crecen.

En el caso mexicano se hizo un esfuerzo gigante para crear un ecosistema de emprendimiento de alto impacto que empezó con Conacyt y Nacional Financiera, haciendo programas de capital semilla con la Secretaría de Economía. Luego se creó la Corporación Mexicana de Inversión de Capitales, que es un fondo de fondos, que invierte en private equity y en venture capital; y finalmente se creó en el sexenio pasado el INADEM, que era el Instituto Nacional del Emprendedor, que tenía un programa exclusivamente para inversión en fondos de capital semilla. Ahí se invirtió en 44 fondos de capital semilla. De esos 44 fondos, varios de ellos se han graduado y ahora son fondos de venture capital local. Desafortunadamente, este impulso se ha detenido porque ibamos adelantados.

Entonces, en Argentina y en otros países como Brasil y Chile, el crecimiento de los fondos de venture capital tiene que ver con emprendedores que se voltean y dicen ‘ya entendí el ciclo, voy a hacer fondos’.

COLOMBIA DA UN PASO ADELANTE

¿Te ha sorprendido el crecimiento del ecosistema de algún país de la región?

-En toda mi carrera he visto que los argentinos son todoterreno, gente muy preparada y lista para salir de su país y emprender en cualquier lugar del mundo. Saben subirse a la cultura del país al que se van. Son muy flexibles y muy abiertos. Son los emprendedores más sofisticados de América Latina. Son sencillos cuando tienen que ser sencillos y robustos cuando tienen que ser robustos. Por mucho, siento que el emprendedor argentino es punto y aparte y todos lo saben.

Pero sí me he sorprendido con Colombia, el país que más me emociona, con los emprendedores que más me emocionan. De las 21 inversiones que hemos hecho, 6 han sido de Colombia.

¿Y qué crees que pasa en Colombia?

-Un ejemplo: la gente que trabajó en Rappi sale a emprender y los fundadores les meten dinero y ayudan a crear un ecosistema cada vez más robusto. Eso ha sido fundamental e inédito. En México empieza a ocurrir con el ejemplo de Kavak y Bitso, pero no a esa escala.

Hemos encontrado que, en general, se ayudan mucho entre startups y se invierten entre ellos. La comunidad de emprendedores en Colombia ha sabido jugar en ligas mayores desde el día uno, y la verdad es una sorpresa.

Cuando trabajaba en los fondos de private equity en Wall Street, me tocaba ir a Colombia y veía muy atrasada la forma de conceptualizar ciertos negocios, muy alejado de las formas en las que se hacen negocios en Estados Unidos o en Europa. Por eso no me imaginaba que la calidad de los emprendedores fuera tan agresiva y tan buena como lo que he encontrado.

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.

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