Las lecciones que deja la pandemia sobre la educación remota en América Latina

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El cierre de numerosas escuelas por la enfermedad del Covid-19 condujo a un experimento global sin precedentes en cuanto a la educación remota. Un informe de la ONU busca evaluar las lecciones que se pueden extraer de las experiencias de aprendizaje a distancia durante este evento mundial aún en desarrollo.

El informe «Remote Learning During Covid-19: Lessons from Today, Principles for Tomorrow», basado enentrevistas con informantes clave y una encuesta global -analizada conjuntamente por el Banco Mundial, Unicef, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-, trata de responder 3 preguntas:

1.- ¿Fue el aprendizaje remoto durante Covid-19 una realidad? Y si es así, ¿fue efectivo?, ¿los niños aprendieron tanto como lo hicieron durante el aprendizaje en persona previo a la pandemia?

2.- ¿Qué lecciones pueden extraer los gobiernos de esta amplia experiencia?

3.- ¿Cómo podrían los formuladores de políticas públicas usar estas lecciones para reimaginar el aprendizaje?

En Tekios analizamos el informe de la ONU para determinar cuál ha sido la respuesta latinoamericana, y saber el papel que ha jugado la tecnología en esta nueva realidad, a pesar de la brecha digital y de las desigualdades económicas.

LA RESPUESTA DE LOS PAÍSES

Si bien las respuestas multimodales fueron comunes, las diferencias de ingresos regionales y nacionales fueron determinantes. De acuerdo con la Encuesta Conjunta, la mayoría de los países implementaron el aprendizaje remoto a través de medios en línea (91%) y TV (85%), seguido de materiales para llevar a casa en papel (82%) y teléfonos móviles (70%). El 80% de los gobiernos de Medio Oriente y África del Norte, 93% en Europa y Asia Central, y el 97% en América Latina y el Caribe, decidieron implementar programas multimodales de aprendizaje a distancia.

Pero las diferencias regionales en las estrategias de aprendizaje a distancia son sustanciales. Según el Global Education Recovery Tracker, un indicador elaborado por la ONU y la Unicef, a partir de septiembre de 2021 todas las regiones implementaron estrategias de aprendizaje remoto a través de internet o teléfono móvil, con un número notablemente superior de países de América Latina y el Caribe (18) que en otros lugares, seguido por la televisión y la radio.

Si bien los países de altos ingresos pueden depender de soluciones basadas en internet, los países más pobres a menudo se ven obligados a combinar una variedad de modalidades de aprendizaje remoto.

Cincuenta y tres por ciento de los países de ingresos altos -con alta penetración de internet y de telefonía móvil- implementó estrategias de aprendizaje remoto exclusivamente a través de internet. Por el contrario, más del 85% de los países de ingresos medianos-altos implementaron una variedad de dos o más estrategias de aprendizaje a distancia.En países de bajos ingresos, 100% optó por proporcionar aprendizaje remoto a través de una combinación de tres o más estrategias de aprendizaje remoto.

PARADOJA DEL APRENDIZAJE REMOTO

Si bien algunos países han podido aprovechar la infraestructura tecnológica preexistente para implementar las estrategias de aprendizaje remoto, la mayoría se ha visto obligada a reaccionar a la pandemia sin una infraestructura tecnológica adecuada.

El informe menciona que el tipo de plataformas de aprendizaje en línea utilizadas por los profesores y los estudiantes, mientras las escuelas estaban cerradas, son plataformas de código abierto como Moodle y Canvas, plataformas nacionales gestionadas por una autoridad local, plataformas de código abierto como Google Classroom, y en menor medida, plataformas comerciales pagas como Blackboard.

Sin embargo, algunos gobiernos están cayendo víctimas de lo que el documento nombra como la «paradoja del aprendizaje remoto». Esto quiere decir que están ofreciendo aprendizaje remoto en línea a pesar de que tenían una infraestructura tecnológica pre-Covid-19 muy limitada. El documento menciona a Perú, Ecuador y México, en el caso de América Latina.

«Estos países no estaban adecuadamente preparados en términos de infraestructura y accesibilidad a internet para proporcionar aprendizaje remoto en línea cuando la pandemia obligó a cerrar las escuelas», explica el informe de ONU. «Lo que quiere decir que la mayoría de sus estudiantes no pueden acceder a estas soluciones y están creando una situación en la que la adopción sigue siendo desigual debido a la falta de acceso a los dispositivos o conectividad requerida para el aprendizaje remoto».

A pesar de esta situación, el documento destaca que el Ministerio de Educación (MINEDU) de Perú reaccionó rápidamente a la pandemia y lanzó «Aprendo en Casa», un programa con una estrategia multimodal integral para implementar el aprendizaje remoto a escala en menos de dos semanas.

«La iniciativa tuvo en cuenta los insumos necesarios para implementar un programa de educación remota efectiva: garantizar la multimodalidad de los canales, crear un inventario de los contenidos existentes, hacer el programa accesible a los estudiantes de entornos desfavorecidos y con discapacidades, y brindar apoyo tanto a profesores como a los padres de familia», enumera el estudio como sus logros.

En la siguiente tabla se pueden observar algunos de estos programas parcialmente exitosos:

Las alianzas y los subsidios fueron otros dos caminos muy transitados en la búsqueda de la educación remota. Los gobiernos se asociaron con el sector privado o entregaron una ayuda específica directamente a los hogares para facilitar el acceso de los niños a la educación remota. Por ejemplo, entre los 143 países que participaron en la Encuesta Conjunta, el 70% de los países declararon tener planes para subsidiar el acceso a internet a costo cero en los próximos años.

Sin embargo, existe una gran diferencia entre los países más ricos y los más pobres: el 68% de los países de altos ingresos y sólo el 25% de países de bajos ingresos subvencionan el acceso a internet por el momento.

Esta estrategia, otorgar libre acceso a plataformas nacionales en línea o proporcionar fondos para suscripciones de internet, se puso en práctica en Chile y Colombia. Sin embargo, en este último país los grandes planes de llegar a las regiones más alejadas se vieron truncados por un escándalo de corrupción que obligó a renunciar a la ministra encargada.

Pese a todo, la mayoría de los países apoyó a los profesores con capacitación en enseñanza remota, aunque la eficacia de este apoyo, dice el documento, aún está por ser analizada.

¿APRENDIMOS LA LECCIÓN?

Lo que una vez fue una brecha digital para algunos, ahora es un abismo digital para muchos, afirma el informe de la ONU.

Esto porque el acceso a la tecnología, antes de la pandemia, así como el acceso a los recursos y habilidades para utilizar la tecnología de manera efectiva, difería ampliamente dentro de los países y entre países; qué decir de la participación y el apoyo de los padres, fundamental para facilitar el aprendizaje a distancia y que varía según la educación y el nivel socioeconómico. Pero ahora se suma la pérdida mayor de ingresos de los hogares, un problema que la pandemia profundizó.

«Niños marginados y grupos vulnerables, como estudiantes con discapacidades y minorías étnicas, probablemente son desproporcionadamente afectados y sufren de mayor riesgo de quedarse más rezagados», proyecta el informe.

Pero no todo es para lamentar. A pesar de los desafíos que señala este documento, en el curso de estos casi dos años de pandemia, una variedad de experiencias han sido implementadas, nuevas capacidades se crearon y nuevas formas de ofrecer educación fueron adoptadas a escala. «Esto presenta una serie de posibilidades para reinventar cómo se puede ofrecer y enriquecer la educación en los años venideros», añade positivamente el informe de ONU.

Y concluye: «El aprendizaje remoto seguirá siendo un medio clave para garantizar la continuidad del aprendizaje a medida que los sistemas escolares vuelvan al aprendizaje presencial. Cuando los tres componentes esenciales del aprendizaje remoto -maestros efectivos, tecnología adecuada y aprendices comprometidos- estén bien alineados, el aprendizaje remoto tendrá el potencial de abordar la desigualdad en el aprendizaje que ha frenado el progreso mundial».

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.

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