La incipiente y desigual digitalización de la agricultura en América Latina

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A pesar de la creciente disponibilidad de tecnologías, la digitalización de la agricultura aún no cierra las grandes brechas existentes en la región. Sin embargo, la pandemia de Covid-19 ha acelerado este proceso.

La digitalización agrícola es inevitable; lo que se desconoce es cuán dinámica e inclusiva será, asegura el estudio de la Cepal: Perspectivas para la agricultura y desarrollo rural en las Américas. El camino, la velocidad y el impacto del proceso en el futuro dependerá de las acciones que se desplieguen.

Así lo estima un documento de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), «Digitalización de la Agricultura – Conducir y acelerar una transformación digital post-pandémica», en el que también participaron la FAO y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), donde se dedica un capítulo completo a la digitalización de la agricultura en la región, y se explica que «la transformación digital de la agricultura podría contribuir significativamente para lograr sistemas agroalimentarios sostenibles e inclusivos, para lo cual es imperativo acordar agendas de promoción públicas y privadas».

Para la Cepal, las tecnologías digitales son el camino para igualar el desarrollo de oportunidades en el sector agrícola, al facilitar el apoyo e integración de pueblos y negocios desfavorecidos por su ubicación, escala, género, etc. «Además, estas tecnologías pueden reconectar a los jóvenes con las actividades rurales, jóvenes que pueden acelerar el proceso de digitalización», destaca el organismo multilateral.

INCIPIENTE Y DESIGUAL

El uso actual de la multiplicidad de tecnologías digitales disponibles en las cadenas agrícolas es muy bajo en general, explica un estudio de Mckinsey Global Institute que asegura que la agricultura es la industria menos digitalizada en el mundo. Lo que va en línea con lo que señala el documento de Cepal: «En América Latina existe un uso parcial y desigual en la digitalización, donde los pequeños agricultores familiares son los más desfavorecidos».

A pesar del rezago, los pilotos de agricultura inteligente en América Latina han generado resultados prometedores, como un aumento en la producción entre 50% y 80%, y una reducción de costos entre 20% y 40%, explica el estudio a partir de un trabajo reciente del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

En el caso de Argentina (Argentina y Brasil concentran la mayoría de las startups agtech en Latinoamérica), las ventas de monitores para cosecha, máquinas de siembra y los marcadores satelitales para el riego han crecido de manera consistente en los últimos años. Sin embargo, de acuerdo con Censo Nacional Agropecuario 2018, solo 4% de las unidades de producción practican agricultura de precisión cuando, basado en cálculos teóricos, el rendimiento de casi la totalidad de la zona extensiva de cultivo podría ser mapeada. Es decir, el alcance es mínimo en comparación con las posibilidades.

LAS RAZONES

Hay varias razones detrás la lenta y desigual incorporación de la digitalización en las cadenas agrícolas en América Latina, donde la inestabilidad política y socioeconómica limitan la priorización de este proceso en la agenda política. El documento enumera 6 factores que actúan como barreras:

  • Usabilidad y utilidad de la tecnología: si bien el número de tecnologías disponibles ha aumentado, muchas no logran pasar la fase piloto al no encontrar cómo mejorar la relación costo-beneficio para que sea más atractiva y conveniente para los usuarios; adaptarse a las necesidades reales de los usuarios y contextos; ajustar la operatividad para facilidad de uso y compatibilidad con otras tecnologías.
  • Disponibilidad y asequibilidad de la tecnología: el costo de los dispositivos y aplicaciones tiende a disminuir, sin embargo, su incorporación a la agricultura todavía plantea algunas restricciones (como productores con ingresos muy bajos).
  • Infraestructura disponible: las tecnologías digitales requieren de redes de comunicación que garanticen una conectividad significativa. En el sector rural de América Latina, estas aún son muy limitadas.
  • Habilidades del usuario: las tecnologías digitales requieren conocimientos y habilidades que no están necesariamente disponibles para muchos agricultores y profesionales agrícolas, incluso en las organizaciones publicas y privadas que apoyan el sector.
  • Incentivos disponibles: la existencia de políticas y condiciones que promuevan y apoyen los procesos de digitalización son esencaales para una incorporación dinámica y generalizada.
  • Conflictos de interés: la incorporación de tecnologías digitales conlleva a reconfigurar cómo se realizan y registran ciertos procesos que inevitablemente afectan los roles y las relaciones de los diferentes interesados.

La escasez de recursos sectoriales y de políticas de promoción y apoyo para la digitalización agrícola ha limitado el proceso en los últimos años en América Latina, asegura la Cepal. Y las políticas de digitalización, con algunas excepciones, son aún una rareza.

Por eso, ampliar la conectividad, motivar e implementar mecanismos de educación para vencer la resistencia y demostrar utilidad; desarrollar habilidades digitales y generar casos de referencia, son los desafíos que tienen la región, asegura la Cepal, en línea con las conclusiones de otras publicaciones de IICA y de la FAO.

«El 63% de los la población rural todavía carece de acceso a una conectividad significativa, un factor habilitante para muchas tecnologías», asegura el estudio, «aunque la conectividad ha bajado de precio, el costo de los dispositivos sigue siendo una barrera importante para la digitalización en las zonas rurales».

Además, el 17% o menos de los habitantes rurales tiene algunas habilidades básicas de tecnología digital, según datos de Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

STARTUPS AL RESCATE

Para la Cepal, la consolidación de los ecosistemas tecnológicos de innovación están contribuyendo de manera creciente en los procesos de digitalización en América Latina. El avance de las tecnologías digitales define un nuevo modelo de desarrollo tecnológico que refuerza la importancia del sector privado. «El surgimiento de las startups que utilizan tecnologías existentes (geolocalización, móvil teléfonos, imágenes de satélite, etc.) para ofrecer un número creciente de soluciones, son un pilar de esta transformación digital», enfatiza.

Pero estos ecosistemas necesitan ganar fuerza para dinamizar el proceso de digitalización, explica el documento. «El modelo emergente facilita la implicación de los stakeholders, agilizando la adaptación y uso de las soluciones. Aceleradoras e incubadoras son otros de los nuevos actores que impulsan este proceso», menciona con esperanza.

Según el estudio, hay 450 startups agtech en América Latina, 84% de las cuales ​​se encuentran en Brasil y Argentina. Tan solo en el primer semestre de 2021, la inversión en startups agtech superó la de cualquier año anterior, según datos de LAVCA. Sin embargo, el desarrollo de los ecosistemas y el nivel de inversión es todavía insuficiente, explica la Cepal.

LA PANDEMIA CIERRA BRECHAS

Las exportaciones agrícolas crecieron 2,7 % en 2019, el primer año de la pandemia. El estatus de actividad esencial del sector agropecuario ayudó a este aumento y a acelerar al proceso de digitalización, pero también evidenció las brechas que existen en términos de acceso de tecnología y capacidades tecnológicas, así como el mismo impacto de esas brechas.

El estudio asegura que el sector agrícola se ha posicionado como un sector clave en la recuperación postpandemmia y por eso es tan importante que se acelere la transformación digital.

A partir de las memorias de los foros organizados por IICA, el informe enumera varias acciones y desafíos que se necesitan para cerrar la brecha digital en la agricultura, aprovechando el efecto de la pandemia.

  • Cómo adaptar tecnologías al contexto específico y cómo incorporar y utilizar plenamente los que están disponibles.
  • La conectividad significativa, aún es muy limitada en las áreas rurales, es un factor necesario para aprovechar al máximo las tecnologías digitales.
  • El uso pleno de las tecnologías digitales requiere habilidades que no son necesariamente intrínsecas y, como tal, deben desarrollarse.
  •  Cerrar la brecha requiere el desarrollo de políticas activas y urgentes. La conectividad debe abordarse en la política estatal y puede requerir reformas.
  • Cerrar la brecha requiere la colaboración entre múltiples actores. El público, el sector privado y la sociedad civil juegan un papel clave en diferentes aspectos.

RECOMENDACIONES DE LA CEPAL

El avance lento y fragmentado de la digitalización agrícola es una característica de las etapas iniciales de los procesos de transformación profunda que impactan a diversos actores en un territorio, asegura el documento de la Cepal. «En este contexto, es indispensable conducir el proceso para asegurarse de que se lleve a cabo de manera dinámica, orgánica e inclusive aprovechando que es el momento más oportuno para diseñar e implementar estrategias que promuevan la digitalización de la agricultura y los sistemas alimentarios. Para este objetivo es indispensable establecer acuerdos y agendas que guíen las acciones de los diversos actores», asegura.

Según el documento, la promoción de la digitalización debe estar basada en una planificación conjunta entre los actores públicos y privados. «Esto permitiría ver los beneficios de la digitalización, así como la minimización de los riesgos de las desigualdades, exclusiones y conflictos entre actores o cadenas, la pérdida de competitividad, etc.», agrega.

El estudio menciona 3 objetivos que deben buscar las iniciativas públicas para promover la digitalización de la agricultura:

  • Incentivar la innovación (proporcionando fondos para la investigación, subvenciones para la adopción innovaciones, desarrollo de capacidades, alianzas estratégicas, etc.)
  • Mejorar la coordinación entre las demandas del sector y la oferta de soluciones (subvenciones, premios, mesas de coordinación, hackatones, etc.)
  • Desarrollar plataformas o alianzas multiactor para consolidar un ecosistema de innovación.

Para la Cepal hay dos iniciativas muy interesantes en América Latina que persiguen exitosamente estos objetivos:

1.- La Cámara Agro 4.0 de Brasil, que reúne a los principales stakeholders en el desarrollo de soluciones para la agricultura brasileña y la difusión de las soluciones más innovadoras a los desafíos que enfrenta el medio rural.

2.- El Desafío AgTech, patrocinado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de Uruguay, en las que el sector agrícola busca soluciones que se puedan desarrollar por pymes y startups (seguros, ganadería, seguimiento forestal, cadenas de productos frescos, etc.). La iniciativa MGAP promueve la colaboración activa entre políticas públicas y esfuerzos privados, especialmente startups, para generar y adoptar innovaciones para el sector agroalimentario.

EL PAPEL DEL ESTADO

«Los Estados tienen una responsabilidad indelegable y un papel fundamental en promover la digitalización agrícola», añade el estudio, así que «estos deben asegurar un proceso de digitalización equitativo e inclusivo».

Para cumplir este objetivo, el estudio considera que la digitalización del propio Estado es parte de esencial en este proceso. «La digitalización de declaraciones, certificaciones, autorizaciones, permisos y otros procesos estatales no es solo un requisito para la digitalización integral de las cadenas, sino que también obliga a la digitalización de diferentes stakeholders, generando un proceso de selección de tecnología», recomienda.

Esto porque la digitalización del Estado, paralelamente a la digitalización de las cadenas productivas, permite la generación y análisis de datos ofreciendo una mayor transparencia y eficiencia de la gobernanza estatal

Para concluir, el estudio recomienda a los Estados tres acciones para tomar en cuenta en una agenda digital que pueden ayudar a cerrar la brecha digital en la agricultura:

1.- acceso a una conectividad significativa en áreas rurales,

2.- promover soluciones adaptadas al contexto, pero escalables al nivel supranacional y

3.- desarrollar las habilidades necesarias para aprovechar al máximo las diferentes opciones digitales disponibles.

*Encuentre aquí el documento completo.

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.

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