¿Por qué los organismos de administración tributaria están adhiriendo a la transformación digital?

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El brasileño Marcello de Moura Estevão Filho, doctor en Economía del MIT y director global de Práctica de Macroeconomía, Comercio Global e Inversiones en el Grupo del Banco Mundial, nos cuenta cómo la digitalización está facilitando el quehacer de las autoridades tributarias, a pesar de que la digitalización de los sistemas aún debe contar con el apoyo de una amplia coalición de partes interesadas.

Para los ciudadanos de algunos países, el pago de impuestos es una de las interacciones con la administración pública más difíciles y lentas.  En el caso de muchos gobiernos, mejorar el cumplimiento tributario y recaudar ingresos suficientes ha sido una necesidad clave para financiar bienes y servicios públicos.

Por esa razón, los organismos de administración tributaria se están volcando hacia la transformación digital y la automatización de sus sistemas. La adopción de tecnología puede posibilitar reformas tributarias exitosas y sostenibles, garantizar una tributación adecuada en el marco de la economía digital y reducir los obstáculos al cumplimiento. La pandemia de Covid-19, que generó un auge del uso del comercio digital, hizo que este cambio fuera especialmente urgente para estos organismos.

La transformación ha avanzado cada vez más rápidamente en la última década, ya que el costo de las tecnologías digitales ha bajado notablemente y las herramientas potentes de desarrollo de aplicaciones ahora son más fáciles de usar. A modo de ejemplo de la caída del costo, el almacenamiento en la nube ahora es, como mínimo, 50% más barato que hace unos pocos años.

El mayor uso de los macrodatos (big data) es un factor importante de este cambio porque puede permitir una fácil verificación cruzada de la información, lo que mejora el cumplimiento por parte de los contribuyentes. Se cree que, en total, entre 2020 y 2024 prácticamente se triplicará el volumen mundial de datos de los proveedores de pagos móviles, las cajas registradoras electrónicas, los mercados en línea y otras fuentes digitales. 

La transformación digital también está impulsada por el rápido crecimiento del comercio electrónico, que según las previsiones se ampliará 24% entre 2020 y 2025, lo que lo convierte en una parte cada vez más importante de la base imponible.

El uso creciente de los pagos sin dinero en efectivo, a través de teléfonos móviles y otros dispositivos, también está impulsando el cambio. Estos pagos pueden ser revisados fácilmente por los organismos tributarios y, a menudo, dejan un rastro digital que se puede auditar.

La digitalización facilita la vida de las autoridades, ya que alivia la carga administrativa y da a los funcionarios más tiempo para centrarse en actividades de mayor valor.  Más allá de eso, permite a las autoridades simplificar los procedimientos y reducir la carga de cumplimiento que recae sobre los contribuyentes. Las investigaciones demuestran que en Corea del Sur, por ejemplo, la digitalización ha reducido los costos del cumplimiento hasta 19% en el período 2011-16.

UN FUTURO CON INFORMACIÓN EN TIEMPO REAL

Con estos cambios, es probable que los impuestos se vean muy diferentes en el futuro:

  • En lugar de almacenar enormes cantidades de datos de los contribuyentes, los organismos tendrán acceso cifrado a la tecnología de libro mayor distribuido, lo que les permitirá obtener información tributaria sin problemas y en tiempo real. Esto tiene el beneficio adicional de hacer que los organismos tributarios sean “menos visibles” para el público.
  • Las decisiones de los organismos tributarios estarán cada vez más respaldadas y reforzadas por la inteligencia artificial. Sin embargo, se deberá supervisar de cerca el sistema para evitar errores.
  • Los organismos tributarios podrían convertirse en depósitos de una cantidad cada vez mayor de datos gubernamentales. Esto les dará un papel central en la formulación de la política económica y permitirá que los encargados de las políticas revisen las operaciones de la economía y se elaboren mejores previsiones.
  • El sistema tributario podría ser mucho más fácil de usar. Esto incluiría servicios tales como la presentación de declaraciones de impuestos llenadas previamente, el acceso de los contribuyentes a su propia información de presentación de datos y el intercambio de datos con los bancos para acelerar la aprobación de créditos. Además, contribuiría a la privacidad de las consultas sobre antecedentes tributarios que realicen los investigadores y las comunidades locales.
  • Los organismos tributarios simplificarán la interfaz entre los contribuyentes y los funcionarios, por ejemplo, conectando los sistemas contables de las empresas con las plataformas de presentación de declaraciones y pago electrónico de la administración pública.

RESULTADOS A PARTIR DE LOS CAMBIOS

A pesar de todos los beneficios, esta transformación se enfrenta a grandes desafíos. Las investigaciones demuestran que la mayoría de las iniciativas de transformación digital no tiene éxito. De los US$1,3 billones gastados en 2018, se estima que se desaprovecharon US$900.000 millones.

Para obtener el resultado deseado, la digitalización de los sistemas tributarios debe contar con el apoyo de una amplia coalición de partes interesadas que estén dispuestas a realizar las reformas jurídicas necesarias y proporcionar el financiamiento. 

El cambio también debería centrarse en aportar valor simplificando los procedimientos y alentando permanentemente a los contribuyentes a ingresar en el ecosistema de las presentaciones, los pagos y los documentos electrónicos. El valor podría obtenerse a partir de la reducción de los costos de cumplimiento, el aumento de la certidumbre tributaria y un mayor nivel de cumplimiento.

Asimismo, la reforma debería tener como objetivo cambiar la cultura y pasar de la gestión de los procesos a la gestión de los datos, y los organismos deberían centrarse en obtener los datos adecuados. Una jurisdicción de ingreso alto nos informó que había errores en el 15% de sus archivos de contribuyentes y que el 98% de las declaraciones podría rellenarse simplemente con datos de los bancos.

Por último, los organismos tributarios deben desarrollar sistemas interoperables y ampliables que puedan utilizarse en todos los departamentos, en la sede y en las delegaciones. 

El proceso puede ser engorroso, pero con el financiamiento y la asistencia técnica del Banco Mundial, ya se han respaldado medidas de automatización y digitalización de este tipo de actividades en decenas de países, lo que beneficia tanto a los Gobiernos como a los ciudadanos.

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