Salud y empresas tecnológicas: no es tan fácil, forastero…

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Por Frederic Llordachs Marqués, cofundador y socio de Doctoralia, marketplace que conecta a pacientes con especialistas de la salud. Además de emprendendor, también ejerce como asesor en el Mobile Health Competence Centre de Barcelona (Mobile World Capital Foundation), director de eHealth de Aces, vocal de la sección de eHealth en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (Comb) y desde 2012 ha estado al frente de la Health 2.0 en sus ediciones españolas. Licenciado en Medicina y Cirugía, cuenta con un MBA en Health Management y Márketing de Esade.

Llevamos unos años escuchando y profetizando (yo el primero) el advenimiento de los cuatro más uno jinetes del apocalipsis tecnológico occidental (a saber: Apple, Google/Alphabet, Amazon, Microsoft y el conglomerado de Facebook) en el atascado mundo del cuidado de la salud y los cuidados sanitarios.

Se hace difícil saber quién empezó todo: Google hablando de hacer cosas con la farma Novartis en futuristas lentillas lectoras de la glucemia, Apple entrando en el mundo de los estudios clínicos conectando con sus usuarios mediante su Researchkit, Amazon juntándose con Berkshire Hathaway (la empresa inversora del visionario inversor Warren Buffet) y la banca de inversión JP Morgan para literalmente “disrupcionar el sistema sanitario”. Microsoft fracasó ostensiblemente en su visionario cloud para personal health record health vault y Facebook coquetea con la psicología diciendo detectar comportamientos patológicos y suicidas en su plataforma mientras sale como puede de escándalos de cesión de datos en Cambridge Analytica.

La realidad es que a día de hoy su evolución no es en la mayoría de casos esperanzadora para la mejora de la salud de la población mundial a la que pueden tener acceso: en Apple se desmonta su apuesta por la salud, al discontinuar su app de control de patologias para pacientes health habit. En Google pierden a su consejero delegado de Sanidad (que se va a un operador tradicional de software de hospitales como es Cerner) y desmantelan el equipo, en Amazon a pesar de lanzar al final de su divorcio con el resto de agentes económicos con los que componían Haven, su esperanzador Amazon Care parece que en efecto va creciendo, dando servicios de salud a empleados de empresas en 21 estados de Estados Unidos este julio de 2021, pero tampoco a un ritmo de locura desatada.

En este momento es cuando uno no puede dejar de recordar esas películas estilo Los Siete Magníficos y sus secuelas o antecedentes. En las mismas, un pequeño grupo de especializados matones, cada uno con sus puntos fuertes y sus puntos débiles, se dedican a vencer a grandes organizaciones opresoras comandadas por malos malísimos gracias a una magnífica lectura de situación, planificación y sincronización. Es el triunfo de los pequeños especialistas frente a los grandes generalistas, que desprecian la complejidad y creen que lo tienen todo bajo control.

En la industria de la sanidad y salud, en la que cualquier fallo puede costarle la vida a alguien (y en más de una ocasión), parece que no sirve el enfoque de escalar a lo grande que tantos éxitos y dineros le ha proporcionado a los grandes gigantes tecnológicos. Parece más probable que pequeñas soluciones y startups solucionen cuestiones puntuales, pareciendo casi inofensivas, que no que lo consiga el desembarco de una gran compañía que puede generar más anticuerpos que las vacunas contra el Covid-19. Pero por supuesto, estamos a media película. Veamos si los pequeños son capaces de convencer lo suficiente y mejorar esas deficiencias que presenta todo sistema de salud, consiguiendo la sostenibilidad de todos y para todos.

*Este artículo de opinión fue publicada originalmente por PlantaDoce.com.

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