Lissy Giacomán, CEO y cofundadora de Vinco: «La educación me ha dado tantas oportunidades, que me encantaría dar lo mismo a otras personas»

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Tekios conversó con Lissy Giacomán, CEO y cofundadora de la edtech mexicana Vinco, una plataforma que conecta la base operativa de las compañías con una serie de socios educativos que ofrecen programas académicos como prestación laboral.

Lissy Giacomán aprendió a ganarse su espacio desde que tenía nueve años. 

Cuando cursaba tercer grado, lideró la creación del primer equipo femenino de fútbol del Colegio Americano de Monterrey, donde estudiaba. «Empezamos solo cuatro niñas, en una esquinita llena de árboles, donde no podíamos ni correr. Era muy incómodo, pero sentíamos mucha emoción, aunque la cancha oficial era exclusivamente para los hombres», recuerda.  

Giacomán se daría cuenta de que no todos tienen las mismas oportunidades, y con Sofía Sada, otra jugadora rebelde de fútbol y hoy como ella, cofundadora de Vinco, elevarían un certero reclamo a las autoridades escolares: las escucharon y, además, consiguieron un entrenador y horarios exclusivos en la cancha de los hombres.

La victoria ejemplar de Lissy y Sofía se convertiría, sin que lo supieran, en una experiencia fundacional para la posterior creación de Vinco, la edtech que concibieron con otra de las jugadoras de fútbol, Miriam Fernández. Hoy, son tres lideresas que vuelven a jugar en un mundo mayoritariamente masculino.

Y lo hacen en el campo de la educación digital, a través de una startup que construyeron hace un año a semejanza de Guild, el unicornio edtech estadounidense (además uno de sus inversionistas ángeles), fruto de una convicción compartida, luego de estudiar en las mejores universidades de Estados Unidos: la educación es el camino para disminuir la brecha de habilidades.

No es una casualidad, entonces, el propósito de Vinco, que las compañías ofrezcan prestaciones laborales en forma de educación a quienes no son tan afortunados como ellas.

«Miriam Fernández, la COO, jugaba de contención, y esa es hoy su labor: los pases a profundidad; Sofía Sada, la CTO, era mediocampista, y es la creativa, la que pone los pases de precisión; y yo, la CEO, era delantera, la que corre, la acelerada que va llevando a todos para adelante», explica Giacomán para describir la dinámica de trabajo y colaboración que tienen las que fueron precoces futbolistas, y hoy lideran una edtech que promete convertirse en la revelación de su sector.

Las cofundadoras de Vinco, de izquierda a derecha: Sofía Sada (CTO), Lissy Giacomán (CEO) y Miriam Fernández (COO).

LA FORMACIÓN INICIAL

¿Cómo llegas al mundo de las startups?

-Crecí en una familia de emprendedores; por el lado de mis abuelos paternos como de los maternos. Y aunque por mucho tiempo trabajé en consultoría, era porque quería saber cómo funcionaban las empresas. Solo estaba esperando el momento adecuado para dar el salto.

Monterrey es considerada una ciudad machista. ¿Tu familia también alentaba a que las mujeres fueran emprendedoras?

-Sí, mi abuela. Ella, desde siempre, ha sido mi modelo a seguir. En quinto de primaria gané una competencia con un discurso sobre ella. Es mi héroe. Sacó adelante sola a sus seis hijos después de que quedó viuda. De ella también heredé el interés por la educación. Fundó hace muchos años una escuela primaria con varias amigas, en una comunidad cercana para ayudar a personas de bajos recursos.

Entonces, tu interés en la educación no fue circunstancial.

-No. Mi sueño era ser maestra o tener un colegio. Mi papá también fue profesor en su juventud.

Pero he sido tutora de español y profesora asistente de economía y de marketing en MIT (donde hizo su MBA). Y fui profesora en el TEC, en la escuela de negocios, hasta hace poco. Lo disfruto muchísimo. 

La educación me ha dado tantas oportunidades que me encantaría dar lo mismo a otras personas. Es algo en lo que coincidimos con mis socias.

LA ALINEACIÓN COMPLETA

¿Cómo pasas de Boston Consulting Group a crear Vinco?

-Creo que tuve mucha suerte, porque en BCG me tocó trabajar en sus áreas más nuevas, en proyectos de innovación digitales, de machine learning, de diseño de algoritmos; entender cómo funcionan los fierros para que fluya la data. En retrospectiva, valoro mucho este paso porque me ayudó a ver ese lado de la tecnología y cómo interactuar con esos equipos.

Así conocí a Guild, durante mi primer año en BCG, aunque mi primer acercamiento fue por medio de mi hermano (fundador de la fintech Clara), que estudió con Rachel Carlson, una de las fundadoras, en Stanford. Él vio que esto reunía mis intereses, ya que si ves de cerca a Guild te darías cuenta de que está estructurada como una consultora. Siguen trabajando con empresas, pero meramente en el impacto, en temas de educación y ayudando a la gente de la organización que más lo necesita. 

-Y se concreta Vinco.

-En mis últimos meses en BCG empecé a tener conversaciones con los contactos que tenía en recursos humanos y con las instituciones educativas con las que había trabajado para ver el potencial. Vi que había interés por ambos lados y dije ‘es un buen momento, más allá del impacto de la pandemia’.  

Sofía había trabajado como software engineer en Accenture, en las áreas de innovación con muchas empresas, y con Miriam yo había trabajado en consultoría. Así que les propuse el proyecto y aceptaron inmediatamente.

-¿Consiguieron financiamiento muy rápido? 

-En diciembre de 2020 arrancamos con nuestra ronda pre-semilla y nos fue muy bien. Ahí se sumó Rachel Carlson, la CEO y fundadora de Guild,y un par de fondos; luego, otros ángeles y después amigos de MIT y de BCG.  

Una reunión de trabajo en las oficinas de Vinco.

LOS PRIMEROS GOLAZOS

-¿Cómo fue la búsqueda de empresas?

-La respuesta, desde el principio, fue muy buena, pero nos dimos cuenta que era mejor tener una oferta educativa sólida, porque las conversaciones con las empresas se empezaban a mover mucho más rápido. Nos concentramos, entonces, en cerrar con esos socios educativos top que queríamos y después seguimos con las empresas, que ya suman más de 30. 

¿Quiénes son esos socios?

-TecMilenio, grupo Talisis (la U-Erre), Harmon Hall, Open English y otros más. Obtenemos retroalimentacion de las empresas y vamos sumando nuevos socios a la plataforma. 

Las condiciones de un empleado en Estados Unidos son muy diferentes a las que tiene alguno de su tipo en América Latina. ¿Tuvieron esto en cuenta cuando crearon Vinco? 

-En América Latina hay mucho interés por continuar los estudios, pero la gran razón para el abandono es la económica. Entonces, ahí entramos nosotras, a empujar a las empresas para que le den valor a apoyar a quienes más lo necesitan de su base operativa. Con el costo de un MBA puedes ayudar a 70 personas a cumplir su carrera.

Uno de los logros de Guild en el mercado estadounidense es que subió la retención de empleados para las empresas. ¿Está ocurriendo esto con los clientes de Vinco? 

-La pandemia ha hecho aún más difícil la retención. El colaborador se queda en promedio en una empresa como tres meses... Sabemos que un empleado que se queda 3 o 4 años con la empresa, a partir de un programa académico, puede ayudar muchísimo a la empresa, y por suerte ya hay datos que respaldan que esto está sucediendo.

Tenemos 1.300 usuarios que han creado su cuenta. De esos, 200 están activos, estudiando. Los primeros que arrancaron a estudiar fueron en abril y solo tres han dejado sus estudios, pero por otras razones. 

En su experiencia como consultoras aprendieron a oír a las empresas, pero ¿cómo hacer lo mismo con la base operativa de esas empresas? 

-Disfrutamos trabajando con los grandes corporativos para que ganen unos centavos más, pero preferimos dedicar el tiempo a que la empresa gane ayudando a sus empleados y mejorando sus oportunidades de vida. Por eso lo que hicimos durante los primeros meses fue hacer entrevistas para ver si había interés y nos sorprendió que la respuesta positiva fuera por encima del 85%. Y a las empresas les encantó saber que la razón por la que sus colaboradores quieren seguir estudiando es para seguir avanzando en la empresa.

¿Cómo va el plan de internacionalización para Vinco?

-Muchos de los corporativos con los que platicamos tienen operaciones en países donde también se habla español, entonces, se ha empezado a dar la internacionalización de manera orgánica. Actualmente estamos en un piloto con una empresa con operaciones en España y Colombia. 

Nuestra visión es que, por ejemplo, si el mejor programa es de Argentina, que alguien de México lo pueda tomar y viceversa. Seleccionamos los mejores socios educativos para el trabajador adulto.

¿Tienen competencia en América Latina?

-Con un modelo como el nuestro, dirigido a middle management para abajo, solo hay una empresa que está lanzando algo parecido en Brasil, Education Journey. Hay otra arrancando en Europa, y otra en Indonesia. El modelo de Guild se está replicando por todo el mundo para ayudar a la base operativa a continuar con sus estudios.

El JUEGO APENAS COMIENZA

¿Hay un énfasis especial en la oferta de programas para las mujeres? 

-No le estamos dando ese enfoque, pero naturalmente está pasando. Hemos visto más adopción en mujeres que están tomando y aprovechando los diferentes cursos. Con Frisa lanzamos un proyecto para terminar la preparatoria con las esposas de los trabajadores y nos ha sorprendido la acogida. Cada una con historias muy emocionantes, que nos dejaron al borde de las lágrimas cuando las leímos.

Hace poco pasaron por el Demo Day de Y Combinator, para el que fueron seleccionadas. ¿Cómo les fue?

-Nos fue muy bien, pero nos sorprendió que solo el 12% de las fundadoras que son parte del programa son mujeres. Yo esperaba más.

¿Qué sigue para Vinco? 

-Estamos emocionadas, porque hemos cerrado con empresas más grandes, corporativos más grandes y cada vez vemos más interés en apoyar la educación. El tema de la retención se ha convertido en un punto muy importante para las organizaciones. Vamos a ir crecer en Latinoamérica con estos corporativos.

Walmart y Chipotle marcaron esa tendencia en Estados Unidos con Guild, porque apoyar la educación de tus colaboradores es casi una norma allá desde que se sumaron otras empresas como Target o Amazon, o cadenas como Taco Bell. Para competir, entonces, es importante poder dar estas prestaciones adicionales. En Latinoamérica estamos viendo que la tendencia se está acelerando y lo que más nos encantaría es que se volviera una norma apoyar y abrir loportunidades a los que más lo necesitan.

-Entonces, llega Vinco en el momento preciso.

-Sí, estamos dándole una probadita del longlife learning a la base operativa. Y vemos que esa brecha de habilidades puede seguir creciendo, pero si queremos cerrarla, necesitamos que ellos conozcan que ahora sí hay oportunidades.

Va a sonar cliché, pero realmente estamos donde queremos estar; todo hace clic en Vinco entre la experiencia que traíamos, nuestro propósito educativo y querer tener impacto.

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.