No sólo de fintechs viven los emprendedores unicornio

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Por Cristina Sánchez Saiz, analista económica española. Es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Valencia (España), y también recibió formación en el Instituto Politécnico de Santarém-Escuela Superior de Gestión y Tecnología (Portugal). Actualmente es Responsable del área de Research and Business Intelligence de Transactional Track Record para América Latina.

Para la revolución digital, cualquier sector puede ser vulnerable a la tecnología. No importa lo tradicional o analógico que resulte el negocio, la digitalización encontrará su cauce para llevar a cabo la metamorfosis. En ocasiones, todo es cuestión de imaginación…

Claro está que hay segmentos más proclives que otros. En México, así como en Latinoamérica, y en realidad en todo el planeta, estamos siendo testigos del innegable éxito de las fintech. Ellas son ahora las estrellas del rock.

Este boom no es extraño, ya que puede ser que el financiero sea uno de los sectores donde más sentido tenía implementar las nuevas tecnologías desde hace tiempo. Especialmente en Latinoamérica, debido a las características de su mercado. Entre otras, en muchas de sus regiones todavía es flagrante la preferencia por el efectivo y tal vez las fintechs sean clave para propiciar una disposición al progreso. 

Pero los tiempos cambian, con ellos la sociedad y las personas que la conforman. Cada vez la población tiene un mayor acceso a la información y, por ende, a la formación.

Y en esta evolución, se ha hecho grande la figura del emprendedor. Sediento de nuevas oportunidades. Espabilado. Tan necesario como ha resultado ser en este periodo de crisis. Gracias a él, la economía no ha perecido del todo.

Tanto es así, que según los informes elaborados por Transactional Track Record (TTR), a término de julio de 2021, el monto agregado que los inversores destinaron a los startups en Latinoamérica superó los US$10 billones, siendo una cifra más de cuatro veces superior a la invertida en el sector en este mismo periodo, durante 2019 y 2020.

Este mismo fenómeno se repitió, en concreto, en el mercado mexicano, donde de igual modo se superó por más de cuatro veces el capital movilizado en venture capital hasta finales de julio de este año, en comparación con el ejercicio anterior.

También, en ambos casos, coincide el incremento del número de inversiones realizadas en startups, mexicanas como de toda Latinoamérica. Superaron en más del 50% la cifra registrada en 2020.

STARTUPS QUE ROMPEN EL TECHO DE CRISTAL

Todos estos resultados señalan que, aunque el número de inversiones ha crecido, ha sido el monto destinado a la mismas el que se ha disparado de una manera sin precedentes. Lo que denota un cambio de actitud, un reconocimiento manifiesto del valor y potencial de las nuevas empresas. Ellas diseñan nuestro futuro.

Hemos pasado de observar inversiones cautas, mermadas por la incertidumbre, a ser testigos de apuestas arriesgadas con desembolsos enormes, que han dado a luz a nuevos seres: los unicornios, tan especiales como inusuales. Startups que han roto el techo de cristal, es decir, empresas que pese a su corta trayectoria vital ya han logrado una valoración de al menos US$1 billón en los mercados financieros. En México, ya han nacido varios de estos seres fantásticos: KAVAK, Clip, Bitso…

Pero México no es el único lugar de América Latina donde se ha producido el milagro. Hay muchas otras regiones donde también habitan, como Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay. Y si algo tienen en común todos estos unicornios, sean de una nacionalidad u otra, es que la fórmula que los ha llevado al éxito ha sido la aplicación de la tecnología en negocios preexistentes.

Como reza el título, no sólo de fintechs vive el emprendedor unicornio, y aunque todavía estas lideran como empresas revelación por volumen, existen también unicornios foodtech como iFood, de logística como Loggi, edtech como Arco Educação, todas ellas en Brasil; o de delivery como Rappi, en Colombia, entre muchos otros. La mexicana Kavak es otro ejemplo de ello, porque su triunfo se ha fraguado implementando lo tech a la compraventa de automóviles.

Para la digitalización todo vale, y parece que últimamente le ha echado el ojo a los bienes raíces. En realidad, tiene mucho sentido: la contingencia sanitaria ha predispuesto a las empresas tradicionales a flexibilizar la presencia de sus empleados en las oficinas, lo que ha dado un impulso a la búsqueda de nuevos hogares con estancias adecuadas para el trabajo o directamente de nuevos lugares de trabajo en otras ubicaciones. Todo ello ha servido de caldo de cultivo perfecto para que aparezcan nuevas protagonistas en escena: las proptechs. Empresas que se aprovechan de las facilidades que les brinda el uso de la tecnología para la gestión y compraventa de inmuebles. Además, de manera rápida, sencilla, remota y segura. Reducen los costes y satisfacen las exigencias del consumidor medio actual.

En Latinoamérica, irrumpiendo con paso firme en el mercado mexicano, La Haus y Houm se han consagrado recientemente como las proptech del momento. Con su ejemplo parecen haber dejado un caminito de migas de pan para todas aquellas competidoras ávidas de éxito que quieran seguirlas. Ahora, solo resta esperar.

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