Iván Caballero, fundador de la govtech Citibeats: «¿Cuál es el bonus del ser humano en la Tierra? Para mí, contribuir a la sociedad»

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Tekios conversó con el CEO y fundador de Citibeats, la govtech revelación de Iberoamérica. Una charla imperdible para todo emprendedor perseverante y corajudo, al que le emociona aportar a la sociedad.

Cuando la aerolínea Spanair quiebra, Iván Caballero también se estrella.

Dolorido y resignado, guarda «en un cajón» la mágica moneda que había creado para hacer del mundo un lugar mejor, una pasta virtual con la que había convencido a miles de personas, en 60 países del mundo, a realizar una buena acción, para recibir otra a cambio, formando así una cadenas de favores.

Pero ese sueño dura dos años, cae, e Iván podría haberse dado un tiempo para descansar y definir a paso lento qué hacer, cómo continuar, pero él, intenso como siempre, siente el picor de la urgencia. Debo recomenzar, piensa.

Es un aliciente no partir de cero: después de tres startups que terminaron como Spanair, no tiene dudas de que el leit motiv del nuevo emprendimiento, tal como fue el de Social Coin, deberá ser «yo contribuyo».

Así nace Citibeats, hoy, una govtech con perspectivas halagüeñas.

Han quedado atrás los tiempos en que la startup debía vestirse de seductor para intentar convencer a alguna autoridad. Acaba de recibir una inversión de más de US$2,3 millones, una financiación donde ha participado, principalmente, BID Lab, CAF, la Corporación Andina de Fomento (CAF), Estinvest, Previsora General Mutualidad de Previsión Social y Everis Fitalent; lleva adelante un destacado proyecto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para analizar datos y contenidos relacionados con el Covid-19; y tiene clientes como Twitter, Facebook, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Unión Internacional de Telecomunicaciones, NTT Data y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), entre otros organismos, todos ávidos de sus datos y asesorías, del empleo virtuoso que realizan de la inteligencia artificial.

Quieren que Citibeats los ayude a entender la desinformación en pandemia o los debates que se suceden en las redes sociales y que podrían ser germen de un estallido social en algún país de Latinoamérica.

Tanta buena brisa recibe hoy Citibeats, que ya han tomado el mapa de América Latina para resolver dónde instalarán su primera oficina en la región. ¿Bogotá, Santiago de Chile?

-En 2016, creas Social Coin. Un año en que pasaban cosas en Barcelona, en España. Había una crisis social, estaban los temas de las hipotecas, gente saliendo a la calle, porque no podían pagar, y se respiraba una crisis al modelo. Es decir, pasaba algo sistémico que quizás termina por movilizarte, tu llamado a la acción.

-Sí, sí que había todo un tema, estábamos con crisis económica y con el tema de las hipotecas. Con los desahucios, y aquí en Barcelona, sobre todo, había mucha revuelta social. Sin embargo, la llamada a la acción para mí fue que acababa de quebrar. Citibeats es mi quinta startup. La anterior (Social Coin) quebró porque teníamos un gran cliente que era una aerolínea de aquí de España, que quiebra de la noche al día y nos arrastra con ello.

-A las tres primeras startups que creaste, antes de Social Coin y de Citibeats, ¿qué les faltó, qué componente?

-Bueno, yo soy una persona bastante intensa en lo que hago, pero lo que faltaba era propósito. Yo soy muy bueno conceptualizando soluciones tecnológicas, pero estas no estaban al servicio de la sociedad. En cambio, desde Social Coin, bueno, pues, fue una decisión mía la de no volver a hacer nada que no tuviera un sentido social.

Y a la vez (lo del nuevo propósito), pues, me enteré de que iba a ser padre… De alguna manera, dije, ‘ahora, si emprendo, tiene que tener mucho más sentido que lo que he hecho hasta ahora’.

¿Cuál es el bonus del ser humano en la Tierra? Contribuir a la sociedad.

-Pero Social Coin no cuaja. Y de nuevo a repensar el propósito.

-Pues, mira, la verdad es que empezamos a ver si podíamos generar un modelo de sostenibilidad con Social Coin, a pensar que podía quizás llegar a funcionar en grandes corporaciones, a través de la responsabilidad social corporativa, pero o lo haces de manera altruista o no funciona. Entonces, así surge Citibeats, donde Social Coin la usamos como un elemento de generación de cultura corporativa.

Con Citibeats lo que estamos haciendo es ayudar a comprender grandes tendencias sociales y a dar voz al máximo número de personas en toda la sociedad. O sea, creando modelos que sean lo más amplios posibles para que los procesos de información que están usando grandes organismos multilaterales, quienes son los que están canalizando flujos de dinero hacia la sociedad, sean mucho más eficientes, y no solo a nivel de tiempo, de respuestas, sino también al incorporar muchas más voces.

NARRATIVAS EN NAVARRA

-Imagino que en ese momento aparece un desafío nuevo: conectar con las autoridades, con personas que toman decisiones a gran escala: municipal, regional, mundial. Porque una cosa es motivar y emocionar a los que son pares ¿no?, pero otra a un estamento con el que la mayor parte de las personas no se relaciona. Ellos toman decisiones, muchas veces como desde una suerte de domo. ¿Cómo fueron los primeros acercamientos de Citibeats con ese ambiente?

-Los primeros contactos fueron sobre todo con pequeñas ciudades o con gobiernos nacionales, porque de alguna manera nuestro racional era que quien estaba dispuesto a pagar por eso, en principio, eran los que gobiernan, los que toman decisiones para las personas. Y ahí lo que vimos, rápidamente, es que los gobiernos, las ciudades, siguen unas agendan muy apretadas, porque aquí en España están (gobernando) en periodos de cuatro años. Entonces, es muy difícil que alguien se arriesgue a usar tecnología de este tipo, tan pionera y a generar disrupciones tan rápidas dentro de estos entes, como los gobiernos nacionales o locales. Vimos que no iba a ser nada fácil.

-¿Qué hicieron, cuál fue el plan B?

-Empezamos a trabajar con partners. Tenemos de inversores a everis, Telefónica, y pensamos que ellos podían ayudarnos a revender nuestra solución, porque tienen miles de comerciales en la calle que conocen a todos estos gobiernos. Podían ayudarnos a revenderla.

-¿Cuál fue el primer proyecto que resulta, que se vende, con quién?

-Recuerdo con mucho cariño uno de los primeros proyectos, con el gobierno de Navarra, del norte de España, con el que estuvimos trabajando para detectar discursos de odio hacia comunidades vulnerables, de bajo ingreso, migrantes y, en algunos casos, contra mujeres también. Entonces, lo que hicimos con ellos fue identificar narrativas para generar la contranarrativa y mitigar los posibles incidentes, las posibles variantes que podían generar violencia en esos barrios.

-Información sensible para que el gobierno de Navarra fuera más fino y preciso en el cómo y dónde apuntar las acciones.

-Totalmente, y conseguimos generar un proceso de decisión totalmente automatizado. Con nuestra tecnología logramos trabajar con diferentes idiomas, no sólo español, sino también euskera, francés, y a partir de allí lo que nosotros hacíamos era geolocalizar la narrativa para que ellos automáticamente pudieran asignar el presupuesto en un barrio.

-Ese proyecta se concreta y, ¿ocurre un efecto multiplicador? ¿Se corre la voz sobre los resultados que Citibeats ha alcanzado en Navarra?

-Sí y trabajamos con la Generalitat, de Cataluña… Conseguimos, también, instalar una conversación con el Instituto de Empresa (IE), que tienen un equipo que está identificando iniciativas govtech, y con ellos sí que comenzamos a tener mucha más comprensión de los organismos multilaterales. Comenzamos a trabajar con BID, con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El equipo de Citibeats en pleno.

CUATRO CABALLOS

-¿Cómo era el ecosistema govtech español de ese momento? ¿Se podía hablar de ecosistema o eran muy poquitas iniciativas?

-Bueno, en España el ecosistema govtech es muy incipiente. Hoy. Es inmaduro, los sistemas de contratación siguen siendo muy tradicionales, muy poco adaptados a lo que es el fenómeno govtech. Hay pocas startups que se autodenominen govtech también. Todavía es incipiente, e incluso nosotros mismos no nos autodenominamos como govtech, porque a veces (el concepto) le da miedo a los inversores y le da miedo a un tipo de cliente.

-¿Por qué les da miedo a los inversores?

-Les da miedo, básicamente porque todo lo que quiere decir sector publico está relacionado con poca recurrencia, poca escalabilidad, malos cobros y largos tiempos de adquisición de clientes. Esos son como los cuatro caballos de batalla en el sector público. Entonces, govtech es una manera moderna de decir ‘trabajo con el sector público’, y eso les aterra.

Lo que estamos descubriendo con los multilaterales es que no es verdad que paguen tan mal como los gobiernos nacionales o locales. Una vez que has conseguido ganarte su confianza, son bastante rápidos en reaccionar y son muy fieles. Entonces, si eres capaz de tener una solución que en encaja correctamente con sus prioridades, funciona mucho mejor que con empresas privadas, incluso.

-El ecosistema govtech es incipiente, como dices, pero a eso se suma que pareciera que el mundo de los emprendimientos tecnológicos vive una suerte de carrera, de ansiedad, alimentando mucho el ego con alcanzar la mayor ronda de inversión. ¿Contrasta ese ímpetu con lo que se vive desde el mundo govtech?

-Es una muy buena pregunta. A ver, yo creo que hay olas, hay modas. O sea, nosotros estamos en govtech, pero también en Inteligencia Artificial. Entonces, la principal diferencia es que todas las empresas fintech, por ejemplo, están subidas, están surfeando una ola donde los presupuestos son gigantes. En govtech, los presupuestos son más pequeños, porque hay mucha mas aversión al riesgo. Un funcionario público prefiere gastarse diez veces el presupuesto que le puede cobrar un Deloitte, un Accenture, aunque hagan un mal trabajo, porque nadie le va a cuestionar el trabajo que han hecho; que jugársela con una startups que es más barata y como algo no salga bien…

-¿Cuáles son las principales barreras que ves en la cultura interna de estos gobiernos, sobre todo los locales, para implementar soluciones, porque pareciera que las áreas de desarrollo o de TI son muy precarias. En algunos municipios, por ejemplo, en América Latina, quizás tendrías de contraparte a un profesional que incluso de vez en cuando le dicen que configure una impresora. ¿Cuáles son las barreras que vez a menudo: corrupción, aversión al riesgo, falta de capital humano especializado?

-Mira, la corrupción no la hemos encontrado en ningún caso, nunca. En cambio, la aversión (al riesgo) sí que es como un gran freno. ¿Trabajar con una startup española en América Latina? Es muy difícil entrar, a no ser que vayas de la mano, pues, de un multilateral. Ahora que la CAF acaba de entrar como inversor a Citibeats, y que el BID es inversor también y cliente, es mucho más sencillo.

Luego, está la capacitación, pero esto no es solo en los gobiernos municipales. También en los gobiernos nacionales, en los grandes multilaterales: no existen equipos de big data, de data science que sean capaces de usar la tecnología de manera autónoma. Nosotros estamos intentando movernos hacia ser un software as a service, pero nos cuesta muchísimo, porque el mercado no está suficientemente maduro y estas organizaciones no tienen estos recursos internamente todavía.

Y la tercera barrera son los modelos de contratación. Las municipalidades tienen unos presupuestos siempre muy ajustados. Aquí en España son 15 mil euros (cerca de US$17 mil), y además no te pueden contratar de un año para otro, o sea, es un año y ya. A no ser que luego comiences a inventarte pequeños reajustes… Entonces, es muy difícil, porque tranquilamente tus procesos pueden ser de 40 mil euros (cerca de US$47 mil), hasta cuatrocientos mil euros (cerca de US$470 mil).

-Acá en América Latina ocurre algo más: las autoridades que llegan tienen un plan, y luego, los que las reemplazan suelen decir al llegar, ‘ey, este proyecto no es mío; ¡fuera!’. ¿Lo has visto en España?

-Pasa en todos los sitios esto de los relevos cada cuatro años; es un rollo, porque si hay un relevo de gobiernos, si estás en un país o en una región donde el gobierno se está relevando constantemente, es imposible construir nada que tenga un poquito de recorrido y que puedas ir haciéndolo crecer, poquito a poco. Es todo muy oportunista.

-Y más complicado si el reemplazo de autoridades corresponde a tiendas políticas enfrentadas.

-Claro, claro, porque al final está la medalla ¿no? O sea, yo llego a generar una política ganadora, me puedo poner la medalla; no quiero que si luego no salgo renovado la medalla se la pongan el que venga después. Es una carrera de cuatro años, por eso intentamos acotar los retos.

NUEVO ESTALLIDO

-Con la primera inversión govtech de CAF en Iberoamérica, Citibeats debe mirar a América Latina. ¿Qué es lo que sabes de la cultura, de lo que van a enfrentar? ¿Que se ve por el catalejo?

-Estamos aprendiendo de la región, de una región compleja porque, claro, se habla de América Latina, pero son muchos países, diferentes idiomas, culturas; diferencias también dentro del mismo país.

-A pesar de esa diversidad que alimentan tantos países, ¿han detectado dolores comunes en la región, urgencias?

-Bueno, lo que principalmente estamos detectando, hora mismo, son temas muy relacionados con desigualdad y con violencia, debido al Covid-19. Estamos analizando mucho las narrativas de desinformación, porque nos estamos dando cuenta de que hay colectivos que no tienen acceso a información o que se mueven por tendencias o por comentarios gossip (rumores), lo que las convierte en comunidades vulnerables.

-Eso significa que Citibeats ya ha comenzado a enfrentarse con las huestes «plandémicas».

-Sí, sí, de hecho desde hace ocho meses hemos creado el primer observatorio de desinformación alrededor de la pandemia, un observatorio público al que cualquier persona puede acceder, consultar. Estamos incluso en proceso de hacer todavía más grande este proyecto y que pueda servir para otras pandemias, o para otras enfermedades como el ébola.

-Y todo esto conformado por una mezcla de tecnologías y datos. ¿Cuáles son las fuentes a las cuales Citibeats recurre, con qué data hacen los cruces?

-Citibeats es una plataforma de inteligencia social que ayuda a procesar grandes volúmenes de datos basados en textos, cualquier tipo de datos en cualquier idioma, para poder extraer insights en tiempo real con las tendencias sociales cambiantes. Entonces, Citibeats puede trabajar con cualquier fuente de datos. Redes sociales, foros, webs, blogs, noticias, comentarios. Transcripciones de llamadas al teléfono de atención al ciudadano. Entonces, agregamos todas estas fuentes y las anonimizamos. Esto es muy importante para nosotros, porque se trata de una inteligencia artificial ética. Las fuentes de datos no tienen sesgos o tienen los menos sesgos posibles; los datos son anónimos, y la tecnología se usa si mejora la vida de las personas.

-Este tema de la inteligencia artificial ética cobra una vital importancia cuando se trata de asuntos govtech, relacionados con la seguridad, con la seguridad pública, con desmanes, con protestas, etc., que son eventos donde los gobiernos centrales o locales, los municipios incluso, tienen que reaccionar en América Latina. Chile tuvo uno por seis meses de duración, un «estallido social», todos los días, de lunes a domingo; Colombia tuvo el suyo. Entonces, ¿seguridad es un ámbito en el que podrían involucrarse o consideran que ahí no van a ingresar?

-Sí. Mira, de hecho, esta fue la pregunta de uno de nuestros clientes: ¿cuándo va a volver a ocurrir un estallido social en Chile?

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Editor Jefe y Cofundador de Tekios. Es periodista y escritor. Especializado en la cobertura periodística de las industrias relevantes en Latinoamérica, fue Editor General de AméricaEconomía para Latinoamérica, y antes, Director de Contenidos del matinal ciudadano de Ecuavisa en Ecuador, y editor en el diario digital El Mostrador de Chile.
Ha colaborado con SOHO (Colombia), Vistazo (Ecuador), LABSnews (Brasil), La Nación Domingo, Fibra y Plan B (Chile), o Rest of World (EE.UU.).