José Luis Chicoma, ministro de la Producción de Perú: «Si hay algo positivo de la pandemia, es que nos obligó a ver que el Estado no ha hecho lo suficiente con la brecha digital»

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El ministro saliente de Perú dio su última entrevista como secretario de Estado a Tekios, donde analiza la reactivación económica del país y el énfasis que su administración puso en lo digital y el fortalecimiento de los ecosistemas de innovación.

El gobierno de Francisco Sagasti baja hoy el telón en Perú. Y hasta el momento de publicar esta entrevista, no se sabe quién va a reemplazar a José Luis Chicoma en el Ministerio de la Producción.

Pedro Castillo, el presidente electo, no ha comunicado quiénes integrarán su gabinete, tampoco cuál será su agenda de digitalización para el país.

Para fortuna de los peruanos, Castillo heredará una serie de programas que tienen fondos asegurados y que requieren solo de continuidad, si se quiere disminuir el rezago digital, por ejemplo, de las micro y pequeñas empresas; y fortalecer sectores industriales como el agroalimentario, que necesita una mano de la tecnología y otra del Estado.

¿Qué importancia tienen los programas de digitalización en la búsqueda de una reactivación de la economía peruana?

-Si hay algo positivo de la pandemia, es que nos obligó a ver que el Estado no había hecho lo suficiente con la brecha digital, que es un problema latente hace mucho tiempo. Eso tiene muchas aristas, pero algunas de ellas las estamos enfrentando al reasignar recursos humanos y financieros para apoyar la digitalización de las compañías. Antes, simplemente no estaba en agenda y hoy es una prioridad para lograr la reactivación.

Dentro del Programa de Emergencia Empresaria,l que incluye un programa masivo de créditos para las empresas que empezó en la administración anterior, y se amplió en la actual (unos US$17.000 millones), uno de los temas más importantes es la digitalización, sobre todo la de las micros y pequeñas empresas (mypes), porque dar ese salto para este tipo de empresas es difícil y muchas necesitan del acompañamiento del Estado.

Mipyme Digital, el programa que se anunció hace unos días, ¿es parte de ese esfuerzo estatal? ¿De qué se trata?

-Sí, es parte. Esperamos ver resultados de este concurso en los próximos meses.  Es como un voucher para servicios digitales, son fondos no reembolsables. Se les da hasta US$10.000 a las empresas para que se digitalicen; puede ser en ventas o en sus plataformas de comercialización y marketing, pero también puede atender otros tipos de necesidades digitales, internas o con sus proveedores. Es una respuesta a las demandas de muchas empresas en las distintas regiones del país, y hace parte del acompañamiento del Estado.

¿Qué otros programas complementan este acompañamiento?

-La Ruta Digital Productiva, que activamos hace poco, pretende acelerar los procesos de adopción y transformación en digitalización de los sectores productivos del país. Es una plataforma diseñada de manera colaborativa, centrada en los intereses y necesidades de las micro y pequeñas empresas de todos los sectores productivos del país. Acompañamos y apoyamos a las empresas para que entiendan dónde están, a partir de un autodiagnóstico, y desde ahí reconocer sus brechas y que desarrollen un camino para lograr la digitalización que necesitan.

Queremos beneficiar a unas 10.000 empresas este año con este programa. Parece que no fuera tanto en relación con la cantidad de compañías que hay en el país -casi dos millones-, pero las que llegan a estos programas del Estado son las que necesitan hacerlo y tienen la opción. Estamos seguros que desde ahí pueden generar muchas sinergias dentro del tejido empresarial.

Este año también dejamos todo listo para el cofinanciamiento de unos centros de servicios digitales, bajo una colaboración público privada. Cofinanciamos para que esos servicios digitales lleguen a las empresas a un precio subsidiado -una parte es gratis y otra no-. Es la continuación de la Ruta Digital Productiva en la mejora de los servicios de digitalización, pero operados por la empresa privada, que conoce más de este tema.

Y también creamos Plataforma Perú Imparable, una plataforma donde las empresas que no están listas para digitalizarse pueden vender sus productos en línea.

-¿La continuidad de estos programas están en la agenda digital del próximo gobierno?

-Todos estos programas están en camino y tienen fondos asignados por diferentes periodos y esperamos que la siguiente administración dirija aún más fondos a estas iniciativas. Gran parte del comercio se ha pasado a online y la digitalización es una de las demandas más urgentes de las compañías.

LA PANDEMIA, UN ACELERADOR

Hace unos días se anunció la creación del Fondo de Capital para Emprendimientos Innovadores (FCEI), el primero constituido con recursos públicos y orientado exclusivamente a desarrollar fondos de inversión de capital de riesgo. ¿Cómo ha cambiado el ecosistema emprendedor a partir de los esfuerzos gubernamentales de los últimos años, y qué impactos ha generado la pandemia en el sentido de esos esfuerzos?

-Hace 15 años no había fondos para impulsar la innovación en el país. Existían algunas iniciativas muy tímidas y estas dependían de programas específicos financiados por la banca internacional.

En los últimos años, a partir del Innóvate Perú (2013), que tuve la oportunidad de impulsar en otra administración, como viceministro de la Producción, creció la capacidad del Estado para impulsar la innovación. Principalmente, son fondos concursables no reembolsables que han cambiado muchísimo las capacidades del sector en varios temas, como startups y fondos de inversión.

Sin duda, la pandemia ha acelerado este proceso, porque se ha dinamizado el ecosistema de innovación en Perú como nunca antes y ha ayudado a una priorización acerca de lo que el Estado puede hacer para apoyar a la innovación.

Acabamos de firmar un contrato con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por US$100 millones para los próximos cinco años, con una contrapartida del gobierno de US$40 millones. Esto va a permitir la continuidad en el apoyo a la innovación que es fundamental. También hay que mencionar Procompite, una estrategia que se creó hace 12 años y que permite que los gobiernos locales y regionales destinen el 10% de su presupuesto en proyectos de inversión, infraestructura productiva, planes de negocio, etc. Por ejemplo, las cooperativas de cacao están recibiendo inversión para la adquisición de maquinarias, insumos y asesoría técnica para mejorar la calidad del producto a partir de estos recursos. Son apoyos del Estado que se traducen en una mejora en innovación y tecnología, y que están cambiando la vida de muchos productores.

CAMBIO GENERACIONAL

En un país donde el sector agroalimentario es tan importante, ¿cómo se han beneficiado estas industrias de los esfuerzos gubernamentales en tecnología?

-Muchas empresas han desarrollado programas muy interesantes a partir de los fondos de Innóvate Perú. En las regiones cafetaleras, por ejemplo, cofinanciamos un programa para facilitar la trazabilidad de pesticidas y herbicidas en un cluster de cooperativas que produce algunos de los mejores cafés del mundo.

En varios mercados de abasto de Lima tenemos un programa piloto apoyado por el PNUD para ofrecer servicios de digitalización para los comerciantes, tanto para la venta como para el relacionamiento con los proveedores. Estamos viendo cómo funciona, porque queremos escalarlo a todo el país, a más de 2.600 mercados que proveen de alimentos a siete de cada diez peruanos.

Tenemos una plataforma para la pesca, Rapipez, que facilita la comercialización directa entre pescadores artesanales y potenciales clientes. Los compradores de la pesca artesanal son los restaurantes y los hoteles, uno de los sectores más afectados a nivel global por la pandemia. 

En cuanto a gastronomía, la digitalización ha ayudado en las entregas en compras online que han aumentado exponencialmente con la pandemia. Esa digitalización de los canales de venta va a llevar a una digitalización en el resto del sector, definitivamente. Sin embargo, el sector está muy golpeado, creemos que no recuperará los niveles de 2019, antes del 2024.

¿No ha habido resistencia de los productores agrícolas a usar la tecnología?

-Los productores están abiertos a utilizar la tecnología y saben que hay un potencial gigantesco si se hacen con precisión y ciencia. Y los que están implementando estas tecnologías son las nuevas generaciones. Hay un cambio generacional en el campo. Esos jóvenes son los que están revolucionando el sector agroalimentario y cambiando la realidad de sus comunidades. Están dispuestos a recibir el apoyo del Estado para alcanzar mercados internacionales, y a precios que sus padres nunca se hubiesen imaginado.

La riqueza de Perú está en su biodiversidad. El boom exportador de los últimos años ha estado más centrado en una economía más intensiva que no ha aprovechado esa riqueza. Y es posible aprovecharla desarrollando productos sofisticados. Cuando hablamos de café y cacao, lácteos, productos de la Amazonía, estamos aprovechando más la biodiversidad y conocimiento, y son los jóvenes los encargados de llevar estos planes de una manera sostenible.

¿El fortalecimiento de los ecosistemas digitales, específicamente del fintech, están ayudando a la bancarización del país y a la reducción de la informalidad?

-Los incentivos que estamos dando para la formalización han beneficiado a 800.000 empresas a las que nunca se había llegado. Es brindando mecanismos, como un crédito, que se logra la formalización, y cualquier camino para que eso ocurra, como el que dan las fintechs, es positivo.

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.