Enrique Galdámez, director ejecutivo de Fintech Guatemala: «El emprendedor descubrió que no está solo, que hay otros que tienen sus retos y una visión común»

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Tekios conversó con el líder de la recién creada asociación centroamericana sobre la desconfianza local en el sistema financiero, de los retos iniciales que debió superar el gremio para su formación; de la sociedad estratégica que tiene Fintech Guatemala con los bancos tradicionales y de la creación de un ecosistema de servicios financieros tecnológicos para Centroamérica y el Caribe.

Lo podríamos haber visto como politólogo a cargo de una cátedra en la que se analizan los vaivenes del quehacer político de Guatemala; por qué no, como uno más de los profesionales con los que cuenta un ministerio de la República; o más ambicioso, como un político que busca escalar y escalar en las encuestas.

Sin embargo, Enrique Galdámez, hoy director ejecutivo de a Asociación Fintech Guatemala, y licenciado en ciencias políticas y políticas públicas de la Universidad Francisco de Marroquí, fue curioso al entrar a trabajar al think tank Fundación para el Desarrollo de Guatemala, y abierto como pocos a los nuevos conocimientos que aparecieron frente a él: la competitividad, los incentivos para hacer empresa, las motivaciones para la construcción de un gremio. Y se empapa tanto de estos fundamentos que le salen colmillos y él mismo siente el hambre de ser parte de una cofradía.

En junio de 2020 Galdámez se integra al equipo de la Asociación Fintech Guatemala y debuta con la gestión de partnerships y la elaboración de contenido digital. No había equipo creativo; era solo un grupo de entusiastas que trabajaban part time, incluida la presidenta Natalia Pinzón. Pero en octubre el equipo de la asociación ingresa a las grandes ligas, se formaliza, los asociados también y Galdámez aprovecha la oportunidad que le ofrecen, ocupar la plaza de director ejecutivo.

-¿Recuerdas la fecha de tu primer día como director ejecutivo?

-(Lo piensa)… Mi primer día fue en junio de 2020, y a partir de… enero de 2021 ya me quedé bajo el rol de director ejecutivo.

-Nueve meses de trabajo, entonces. ¿Cuántos miembros tiene hoy Fintech Guatemala?

-Desde la asociación hemos mapeado 47 soluciones o emprendimientos que están operando desde las diferentes verticales fintech (ver imagen), y a partir de ese mapeo, nosotros en la asociación reconocemos 11 verticales. Las dos que tienen mayor presencia y mayor empresas son las de pagos digitales, con alrededor del 40% de las empresas presentes en el país. La segunda vertical es la relacionada a crédito digital, con más o menos el 20%. Luego tenemos presencia en diferentes verticales y te diría que no estamos viendo actividad en Guatemala solo en crowdfunding, por la legislación, ya que no está claro si crowdfunding de inversión es algo permitido o no.

-¿Por qué?

-Porque tenemos un artículo específico dentro de la ley de bancos que establece que únicamente las instituciones supervisadas, bajo el rol o con una licencia bancaria, pueden captar fondos del público y trasladarlos a terceros bajo la figura de un crédito, entonces, está por resolverse si crowdfunding cae o no dentro…

-Volvamos a Fintech Guatemala. De las 47 fintechs, ¿cuántas están asociadas?

-A la fecha tenemos 29 empresas asociadas de esas 47 que mapeamos. Yo empecé a trabajar en enero con 19 soluciones y ya hemos crecido en diez nuevos miembros en los últimos meses. Estamos contentos.

-Si hubo que mapear, detectar, contactar, supongo que no todos se conocían.

-En estos primeros pasos nos hemos dado cuenta que el principal objetivo que tenemos es reducir la fragmentación y la distancia que puede haber en nuestro ecosistema. Previo al ingreso al espacio que da la asociación, las fintechs no se conocían entre sí. Hay personas que pensaban que, en 2018, cuando iniciaron su emprendimiento, eran la única fintech que operaba en el país, pero ya había 10 o 15 más. No habían tenido un encuentro. Entonces, hemos estado trabajando mucho en construir entre todos un ecosistema más unido y que las fintechs se conozcan entre sí. Porque así vamos a poder delimitar la estrategia y consolidar los primeros pasos en temas como regulación, relacionamiento con el sector financiero tradicional y con el ecosistema internacional.

PUNTOS DE DOLOR

-Sorprende lo de esta fintech que se creía única. ¿Hay falta de programas de innovación o aceleradoras donde se generen relaciones entre pares, networking? ¿La prensa no cubre estos temas? ¿Cómo explicas esta atomización?

-Son varios los factores. En Guatemala, y creo que es algo que se replica a nivel regional también, a pesar de que hay países que han avanzado muchísimo en reducir esto, los temas financieros son un tabú. No se hablan y además hay mucha desconfianza en torno a las instituciones financieras. Suma que tener una institución financiera montada en un aparato electrónico, para una población que es un poco mayor, no es para nada familiar o amigable. Muy pocos han tenido la experiencia de relacionarse con una institución financiera a través de un aparato electrónico, por lo tanto, es un reto darse a conocer, generar confianza y reunirse para superar esa barrera.

Otro tema es que aún no hay periodismo especializado en Guatemala que cubra los temas fintech. Como no es un tema popular, hemos tenido unas cuantas apariciones en medios del país, pero no hay nada tan especializado como sí existe en países como Chile, Colombia o México, donde la cobertura es importante. Por suerte sí estamos viendo interés en las instituciones relacionadas con el periodismo.

Entonces, todo este desconocimiento y la desconfianza de la gente y la falta de difusión pueden provocar lo que te comenté. Imagina que la asociación nace en un evento de tecnología que se hace aquí en Guatemala. Natalia Pinzón y Mario Ovalle, cofundadores de Fintech Guatemala, estaban presentes en el evento. Natalia hizo una pregunta ese día y mencionó que trabajaba en una fintech. Al finalizar el encuentro, Mario se acercó y le dijo que también trabajaba en una fintech. Así se conocieron y ambos crearon en 2018 la asociación. Se dijeron ‘creemos este espacio donde tengamos un equipo que se dedique a tiempo completo a mapear qué soluciones están operando en el mercado y cómo se vinculan entre sí’.

-Luego de descubrir que hay otros seres vivos, que no eres el último hombre sobre la Tierra, ¿cómo ha fluido el proceso de conocerse, establecer confianzas, alcanzar desafíos comunes?

-Lo primero que hemos logrado en la asociación ha sido mostrarle a cada integrante que no está solo. En una industria que es nueva y con retos tan grandes como los que te mencionaba, como la falta de confianza, los retos se vuelven bastante grandes, así que alcanzar un sentimiento de identidad es muy positivo. El emprendedor fintech de Guatemala descubrió que no está solo, que hay otros que tienen sus retos y una visión común.

-La desconfianza también puede estar en los que se incorporan.

-Sí, y ese ha sido el segundo reto, construir confianza al interior de la asociación, a pesar de que al final del día estés sentando en la misma mesa con uno de tus competidores y quizás vas a transparentar debilidades… Pero es un proceso natural y necesario tener que compartir cuáles son sus puntos de dolor para poder crear acciones de trabajo concretas. Y un dolor común es que básicamente Guatemala y Latinoamérica no está bancarizada, entonces, todos tienen mercado. Esa idea ha permitido construir un ambiente en que nos sentamos en la mesa a transparentar temas, porque al final del día ganamos todos. Es adoptar el chip de que si colaboro ganó más que tratando de abarcar el mercado, que era una mentalidad del mundo financiero tradicional.

-¿Cómo se gestiona esa colaboración? ¿Hay mesas de trabajo? ¿Se reúnen periódicamente?

-De momento tenemos mesas de trabajo. Obviamente, no en todas las verticales, porque hay verticales que tienen más miembros que otras. Por ejemplo, hay una vertical que tiene un solo miembro de momento. Hay tres mesas activas: la de pagos, alianzas de promoción y regulaciones. Existe una cuarta, pero en esta se reúnen de manera mensual. Y cada mesa se plantea tareas, metas, la que tiene un coordinador que es experto en el área.

-En el sitio web de la Asociación Fintech Guatemala aparecen socios estratégicos y algunos son bancos tradicionales. Para ser una asociación nueva es interesante la complicidad de un sector que podría estar en una vereda opuesta. ¿Cómo se dio ese acercamiento temprano?

-La apertura que tiene el sector bancario de Guatemala hacia las fintech se debe a un trabajo que otros ecosistemas internacionales han realizado para ir cambiando esa percepción. Fue una pelea previa a 2018 y que permitió que fintechs y bancos abrieran los ojos y entendieran que, para empezar, no son competencia en todas las áreas, sino que hay espacios de colaboración. Entonces, cuando aparecimos nosotros en Guatemala, en 2019, con la idea de la asociación y nos acercamos a las instituciones bancarias, la idea ya estaba posicionada porque ellos habían visto lo que había sucedido en otros ecosistemas de la región.

También ha ayudado el rol que juega la asociación. Somos un mediador y generamos un espacio para que se sumen los socios estratégicos en un ambiente donde no se les vea como una amenaza, sino como un colaborador. Para eso nos vinculamos, principalmente, con los equipos de transformación digital o de innovación de los bancos.

Finalmente, esa incorporación como socios ha sido posible por la transformación digital. Es un tema que ha estado muy presente en nuestras conversaciones, porque estas instituciones tienen la necesidad de adoptar la agilidad, por eso es que les interesa aprender de la agilidad con que el sector fintech puede crear, por ejemplo, productos experimentales para mercados a pequeña escala; todo eso involucraría un esfuerzo mucho más grande para una institución bancaria.

EL MIGRANTE CONTROLA EL DESTINO DE SUS REMESAS

-Hablemos de Centroamérica. Si comparas el desarrollo que hay en Nicaragua, El Salvador, etc., ¿cómo se ve la industria fintech de Guatemala?

-Los otros ecosistemas tienen un nivel de desarrollo muy cercano al nuestro. Diría que el ecosistema más avanzado en este momento en Centroamérica y el Caribe es el de República Dominicana, que lleva un poco más de tiempo y el sistema está más consolidado y posicionado. Con los otros ecosistemas nos encontramos al mismo nivel.

Justo estaba viendo ahorita que en Honduras hay 24 empresas, en El Salvador desconozco el número, pero en Costa Rica hay alrededor de 37 soluciones que están operando, si no estoy mal. Y Nicaragua es la excepción, porque no hay una asociación y no sé si hay soluciones fintech local, porque nosotros tenemos una que está asociada y operando en Nicaragua.

-¿Es un objetivo de Fintech Guatemala la creación de un ecosistema integrado de Centroamérica y el Caribe?

-Creo que debemos apostar a nivel regional, colaborar y posicionarnos como región. Siempre lo menciono: si ves reportes especializados, siempre aparecen los ecosistemas de México y Colombia, pero al centro, donde debería aparecer Centroamérica, está en blanco. Eso proyecta la idea de que no hay actividad fintech en la región, cuando es lo contrario. Entonces, hay que ver qué líneas de colaboración podemos seguir en conjunto para posicionarnos como región, porque puede no ser tan atractivo el ecosistema guatemalteco, porque no hay tantos usuarios como en Colombia, pero si hay un mercado integrado, todo cambia.

-Volvamos a lo local. ¿Cuáles son las barreras que existen para que el fenómeno fintech no sea mayor? Un experto del Banco Mundial, en un artículo de opinión publicado por Tekios, menciona, por ejemplo, como una de esas limitantes, el tema de los planes de datos, los dispositivos con internet que no son tan accesibles para las personas pobres en países donde la pobreza es considerable. Él detalla que, por ejemplo, el costo de un teléfono inteligente básico, el más barato disponible, representa entre el 31% y el 34% del ingreso familiar promedio en Guatemala.

-La primera barrera es el poder adquisitivo que tienen las personas, porque una precondición para hablar de inclusión financiera es asegurarse de que existan las condiciones económicas para que las personas puedan manejar un flujo de ingreso; no tiene sentido lo fintech si el usuario no posee ingresos que administrar a través de las fintechs. Lamentablemente, según la Cepal, casi el 50 y pico de la población vive en condiciones de pobreza en Guatemala, entonces, esa es una barrera muy importante para poder hablar de inclusión.

La segunda barrera es la conectividad. De acuerdo al mapeo que hemos hecho, en Guatemala hay un acceso fuerte a líneas telefónicas, 1,2 teléfonos por habitante, pero el problema es que falta un trabajo para identificar cuántas de esas líneas telefónicas son un smartphone, porque para muchas de las soluciones fintech esto es clave, a pesar de que hay muchas adaptadas a mensajes, es decir, para teléfonos que no trabajan bajo la lógica de un smartphone.

Otro reto importante es internet. El 65% de la población tiene acceso a internet en Guatemala, un número positivo en comparación a lo que sucede en la región Centroamericana, por ejemplo, y creo que ligeramente por encima del promedio de Latinoamérica, sin embargo, aún es bastante grande la población del país que no tiene acceso a internet.

Finalmente, está la accesibilidad. Qué tan accesible es para una persona que vive en un área rural abrir una cuenta, por ejemplo, a pesar de que tiene ingresos. Tenemos comunidades en Guatemala donde ni siquiera ha llegado la luz, no hay servicio eléctrico.

-Habría que sumar también como una de las barreras, por lo menos el Banco Mundial también las menciona, el tema de la formación en habilidades digitales. Se habla de que solo el 5% y 15% de los adultos en la mayoría de los países de la región tienen habilidades informáticas y de resolución de problemas de nivel medio. ¿Qué pasa en ese sentido también en Guatemala?

-Definitivamente ese es otro factor bastante importante. Habilidades digitales y habilidades básicas, como alfabetización, ya que Guatemala es uno de los países con mayor tasa de analfabetización en la región, 18,5%, según Unesco.

-A pesar del bajo nivel de educación, de habilidades digitales, de conectividad, etc., un factor que es un estímulo para la industria fintech de Guatemela y de Centroamérica son las remesas.

-Definitivamente. Hay una oportunidad bastante grande ahí. Para ponerte en contexto, en Guatemala el flujo de remesas este año ha sido récord. Las remesas representan cerca del 14% del PIB, entonces, son un pilar bastante fuerte en la economía del país. En ese sentido estamos encaminados a mapear cuántas de esas remesas son canjeadas en un punto físico, porque ahí es donde entra la lógica de evitar que la gente salga de su hogar para que puedan cobrar esas remesas a través de un acceso digital. la idea es que se cree todo un ecosistema digital para facilitar el cobro en caso de que quiera tener ese dinero en físico.

En la asociación ya tenemos tres soluciones que están operando con remesas, y dos operan bajo la dinámica de envío de cupones. ¿Cómo funciona esto? A través de un marketplace en el que el migrante selecciona qué productos quiere enviar a casa; en vez de enviar el dinero físico, envía un vale electrónico que llega al celular del destinatario, a través de Whatsapp o de un SMS. Ese vale tienen un código que se ingresa a una plataforma y el usuario así ya puede acercarse a un establecimiento a canjear esos productos. Este modelo es interesante porque el migrante muchas veces envía el dinero y no tiene la certeza de que lo que está enviando se va a utilizar para el propósito que deseaba, como comprar medicina o construir su casita. Regresan acá a Guatemala y descubren que el dinero se estaba utilizando para otro tema.

-Muy interesante ese modelo de negocios. Imagino que las fintechs pueden establecer así alianzas con cadenas de comercios.

-Exacto. Estas fintechs tienen convenios con empresas importantes de Guatemala. La alianza permite que el comercio cargue sus productos en el marketplace de la fintech, donde el migrante selecciona productos.

-Esto permite que las remesas sean administradas por la fintech como si de alguna manera se tratara de un presupuesto mensual para el que las recibe.

-Claro, pueden enviarte productos mensuales, con fines como farmacia, alimentos, entretención, materiales de construcción, etc. Así es el migrante el que decide realmente qué se hace con su dinero, tiene más control.

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Editor Jefe y Cofundador de Tekios. Es periodista y escritor. Especializado en la cobertura periodística de las industrias relevantes en Latinoamérica, fue Editor General de AméricaEconomía para Latinoamérica, y antes, Director de Contenidos del matinal ciudadano de Ecuavisa en Ecuador, y editor en el diario digital El Mostrador de Chile.
Ha colaborado con SOHO (Colombia), Vistazo (Ecuador), LABSnews (Brasil), La Nación Domingo, Fibra y Plan B (Chile), o Rest of World (EE.UU.).

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