Tomás Bercovich, cofundador de Global66: «Estamos subiendo un Everest, un camino de largo aliento, pero nos pone contentos saber cómo les simplificamos la vida a muchos migrantes»

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Tekios conversó con Bercovich sobre el crecimiento de Global66 en América Latina, de la mano de los servicios financieros dedicados a la población migrante, y de la maraña regulatoria que debe sortear una fintech en la región.

Las remesas que envían los migrantes latinoamericanos hacia sus países crecieron hasta US$103.000 millones en 2020 (6,5% sobre el año anterior), a pesar de la incertidumbre económica que implantó la pandemia, según un informe publicado por el Banco Mundial. Una friolera que hasta hace poco alimentaba el negocio de unos pocos, como bancos, casas de cambio y remesadoras, pero que hoy se ha ampliado a las fintechs como la chilena Global 66, creada por Tomás Bercovich y Cristóbal Forno, en 2018, que ha incorporando soluciones digitales atractivas, bajos costos y una cuidada experiencia de usuario para manejar las remesas que envían a diario millones de latinoamericanos que tuvieron que irse de sus países en busca de un mejor futuro.

Para conocer más de esta startup chilena, Tekios conversó con Tomás Bercovich, CEO y cofundador de Global 66, quien nos contó de su objetivo principal, impactar positivamente la vida de los latinoamericanos, y de los planes de convertirse en un banco digital.

Tú y Cristobal Forno tenían un historial como emprendedores antes de fundar Global 66. ¿Qué los lleva a embarcarse en esta nueva startup?

-Cristóbal y yo nos conocimos en la Universidad de Columbia, en 2013, en un programa para emprendedores de alto impacto. Él había fundado Capitaria, una compañía de trading online, y yo fui por Cuponatic, un e-commerce que está presente en varios países de América Latina. Coincidió que queríamos hacer algo que realmente impactara a gran escala y mejorara la vida de las personas.

Hace unos 5 años, Cristóbal fue a Londres a ver qué estaba pasando en el mundo fintech y volvió tan entusiasmado que me llamó un domingo en la noche y me dijo: ‘vámonos a Londres a armar una fintech’. Corté el teléfono, le pregunté a mi señora y a los pocos meses las dos familias estábamos viviendo en Londres. Así conocimos muy bien el ecosistema y eso nos ayudó muchísimo a definir la visión de lo que queríamos hacer en América Latina.

En abril de 2018 partimos con nuestro producto mínimo viable que se llamaba Transferencia Perú. Eran transferencias de una sola ruta Chile-Perú, con el cual aprendimos muchísimo. Crecimos rápido y empezamos a crear toda la infraestructura legal, bancaria, regulatoria y tecnológica. En diciembre de ese año, lanzamos oficialmente Global 66 con varias rutas de operación y firmamos una primera asociación en Reino Unido que nos daba la posibilidad de acceder a otras rutas en el mundo.

¿Las remesas fueron el foco desde el comienzo?

-Vimos que había un gran dolor en ese tipo transferencias internacionales. Nadie estaba digitalizando bien el proceso, y había un par de jugadores en Brasil, pero no en el resto de América Latina. No había nadie con una propuesta de valor que valiera la pena.

-Esa rapidez les permitió un crecimiento muy rápido en solo dos años y medio.

-Sí, y hoy tenemos operaciones en 8 países, 7 en Latinoamérica y España. Atendemos a personas y a empresas que pueden transferir dinero a más de 55 destinos de forma rápida, sencilla, transparente y 100% digital. En determinados países, la empresa también ofrece una billetera virtual que permite realizar transferencias instantáneas entre pares, tanto a nivel nacional como internacional.

El migrante que quiere enviar remesas, ¿seguirá siendo el cliente principal de Global 66 cuando se conviertan en un banco digital?

-Todos los clientes que necesiten soluciones financieras, más allá de su país, son nuestros clientes. Tenemos que tener una propuesta de valor muy fuerte para personas que son globales, que tienen familias afuera, que viajan mucho, que están transando en divisas constantemente.

Con el pull de servicios que tendremos en el futuro nuestro alcance se va a ampliar significativamente, porque será nuestro cliente cualquiera que necesite de una experiencia de usuario distinta, quien esté cansado de la burocracia que significa abrir una cuenta en un jugador financiero más antiguo.

Vamos a ser una solución nueva y bastante transversal, pero siempre pensando en algo más global como lo dice nuestro nombre.

Una de las claves del éxito de Global66 fue entender con rapidez que «había un gran dolor en ese tipo transferencias internacionales (remesas de los migrantes). Nadie estaba digitalizando bien el proceso», afirma Tomás Bercovich.

REGULADOR POR REGULADOR

¿Y para empresas como funciona?

-Las compañías nacionales e internacionales también están demandando herramientas que faciliten el envío de dinero, y a su vez, promuevan la expansión y globalización de sus negocios, la importación de materia prima y el acceso a proveedores o talento humano de diferentes países. Para eso, por ejemplo, vamos a llegar a ofrecerles una cuenta, una billetera multimoneda; van a poder tener medios de pago, tarjetas para las que quieran asignar limites de transferencia, pagos nacionales e internacionales masivos.

Por la pandemia mucha gente vive en sitios diferentes de donde trabajan y tienen que pagar nóminas. Por eso tenemos un proyecto piloto con algunas empresas para que puedan subir una planilla y administrar los pagos a diferentes países con mucha facilidad.

¿La pandemia marcó un momento importante para el crecimiento de Global66?

-Efectivamente, porque crecimos 9x en nuestras operaciones, y nos tocó hacer crecer el equipo de una manera muy agresiva para poder darle servicio a esos clientes. Hoy somos más de 250, y cada semana están entrando de 10 o 12 personas a la empresa.

¿Cómo avanza el crecimiento geográfico?

-Hoy los principales orígenes de las operaciones son Perú, Chile, Argentina y México.

Hace dos meses el Banco de España nos aprobó, y aunque por ahora es una operación pequeña, está creciendo muchísimo a partir de los migrantes.

La SFC (Superintendencia Financiera) en Colombia nos autorizó para operar nuestra Sedpe (Sociedades Especializadas en Depósitos y Pagos Electrónicos) hace un mes. Estamos en proceso para obtener la autorización en Chile, a partir de la ley de prepago, lo que nos va a dejar emitir medios de pago y conectarnos a los sistemas financieros locales. En Argentina partimos hace poco y en Perú tenemos una alianza con una empresa regulada. En Brasil estamos avanzando a nivel de asociación y una potencial regulación. Y estamos a puertas de abrir nuestra operación en Estados Unidos.

¿Con qué obstáculos regulatorios se han encontrado?

-Las regulaciones en los países tienen diferentes características. Primero, toman tiempo, dos a tres años aprobarlas. Después de mucha cabeza y horas hombre del equipo y de los asesores legales para construir todos los procesos, los documentos, los manuales de compliance para operar de buena forma. También hay un nivel de capital inmovilizado que no es menor. Afortunadamente tenemos un gran know how en este tema. Mi socio tiene mucha experiencia regulatoria en América Latina y en Reino Unido, pero no es nada fácil. En el papel muchas veces suena bien, pero la realidad resulta ser más desafiante.

Una compañía en Europa consigue la regulación para un país y tiene un pasaporte regulatorio para funcionar en muchos otros países. Eso acá no existe. Lo hacemos país por país. Regulador por regulador. Y es un desgaste tremendo. Sin embargo, Global pronto va a estar regulado en gran parte del continente.

¿No se podría hacer algo parecido en América Latina?

-Falta mucho. Todavía estamos atrasados en la mayoría de los países con las regulaciones básicas locales. Por ejemplo, la regulación fintech como la de Chile, que acaba de salir a cámara, se está trabajando hace más de tres años. En Colombia y en México, por ejemplo, hay muchas compañías que están en estado transitorio y no es muy claro si van a poder operar. En Brasil, están recién cambiando la regulación.

Están pasando muchas cosas en cada nivel local, lo que hace que este desafío sea imposible. Llegar a esto en América Latina esta muy lejos; a más de 5 años de que ocurra. Por eso es que estamos a voluntad de los países y de los diferentes reguladores para hacer un acuerdo de ese tipo.

¿Son lentos los reguladores?

-Por definición las startups y la tecnología están más adelante que los reguladores. Eso pasa en todas partes del mundo. El regulador tiene que ponerse al día constantemente con las nuevas soluciones que van surgiendo.

Pero cuando empiezan a aparecer esas nuevas formas de operar aparecen los riesgos. Sin embargo, aunque muchas veces el modelo de negocio no esté tan robusto, un regulador ágil le puede dar seriedad a la industria; darle tranquilidad al mercado y a los clientes. Porque se va a asegurar de que los jugadores que están en el mercado sean empresas serias que quieren hacer las cosas bien para operar.

LA REGULACIÓN Y EL CRECIMIENTO

¿Cómo ha sido el recibimiento de la app de billetera digital? ¿Qué otras innovaciones podemos esperar en un futuro cercano?

-Los clientes están contentos. Estamos trabajando para que cada vez sea más sólida, pero estamos muy satisfechos. Los usuarios están empezando a hacer transacciones entre pares, en la misma moneda como en otra.

Vamos a lanzar próximamente una billetera multimoneda que implica que un mismo cliente tenga en su billetera moneda local y otras monedas. La idea es ayudar a la gente a que pueda tener resguardo de su dinero en monedas más estables. En Latinoamérica es difícil abrir una cuenta en dólares, pero aquí se podrá hacer de manera gratuita. También vamos a lanzar tarjetas con Mastercard.

Al final, la idea es tener dentro de Global66 un pull de productos y servicios financieros que simplifiquen la vida de las personas, que transparenten, que bajen costos. Es hacia allá donde vamos.

¿El impacto a gran escala que visualizaron con tu socio ya es una realidad?

-Hay más de medio millón de personas que han interactuado con Global66. Tenemos un NPS (sistema e indicador para medir la satisfacción del cliente y su lealtad) de 75 puntos, lo que indica que a nuestros clientes les gusta mucho el servicio. Ese hito o etapa está cumplido. Pero hablando de nuestro objetivo a largo plazo, todavía estamos muy cortos; queremos impactar en decenas de millones de personas y de pymes. Con Global66 estamos subiendo un Everest, es un camino de largo aliento, pero nos pone contentos saber cómo les simplificamos la vida a muchos migrantes, cómo les hemos hecho sentir empoderados.

Estamos impactando, pero América Latina tiene 600 millones de habitantes; 300 millones están subancarizados o no bancarizados, y solo hay 150 bancos en la región; mientras que Estados Unidos tiene 300 millones de habitantes y más de 5.000 bancos. La falta de oferta es brutal, la falta de acceso es brutal. Los bancos tradicionales no tienen las estructuras de costos para atender a clientes de menores patrimonios.

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Cofundador de Tekios, es ingeniero industrial y periodista. Tras una larga experiencia en México y en Colombia en los sectores financiero, manufacturero e inmobiliario, hace más de una década publica en diferentes medios de América Latina: Milenio, El Universal, Expansión, Chilango, Animal Político (México); CNN y Esquire (Latam); Clarín (Argentina); Semana, Cromos (Colombia). Fue corresponsal de AméricaEconomía en México. Su continua búsqueda de historias originales y trascendentes dentro del periodismo de economía y negocios, lo llevaron al encuentro con las tecnologías disruptivas y su gran poder transformador para la región.

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