México se rinde ante las fintechs

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Por Cristina Sánchez Saiz, analista económica española. Es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Valencia (España), y también recibió formación en el Instituto Politécnico de Santarém-Escuela Superior de Gestión y Tecnología (Portugal). Actualmente es Responsable del área de Research and Business Intelligence de Transactional Track Record para América Latina.

Suele decirse que de las peores crisis surgen las mejores oportunidades, y si de algo no cabe duda es que la pandemia es una mega crisis, uno de las peores escenarios globales que podríamos haber imaginado. 

Los meses de confinamiento y las restricciones a discreción han obstaculizado la ejecución de hasta la más mundana y sencilla de las tareas, forzándonos a reinventarnos, a crear, a emplear el pensamiento lateral.  

El ecosistema financiero mexicano no ha sido una excepción a la crisis, y se planteó la necesidad de sacar provecho de los avances logrados, de las tecnologías que dispone y, en definitiva, de la archiconocida digitalización. Es así cómo, si ha de haber vencedoras que salen reforzadas de esta pandemia, son en México, sin duda, las fintechs.

Las fintechs han empleado las oportunidades brindadas por circunstancias adversas, y han aprovechado este periodo para apostar y ganar; han sabido dar respuesta a la demanda de una sociedad cada vez más digitalizada y que clamaba nuevos servicios financieros: sistemas de pago más impersonales, seguros, sencillos, rápidos; también la creación de un nuevo modelo bancario, un concepto “open banking” que proporcione a los usuarios mayor certidumbre y confianza.  

Los datos solo hacen corroborar su éxito: según los más recientes registros y análisis de Transactional Track Record (TTR), a la tercera semana de junio, las fintechs de México ya han recibido una inversión agregada superior, en 38%, a la recibida durante los doce meses de 2020. 

Lo cierto es que el incontenible crecimiento de las fintechs mexicanas era ya tendencia en los tiempos prepandemia, sin embargo, de ahí quedaron unas brasas que el COVID-19 ha tenido a bien azuzar. 

En los seis primeros meses de 2021 ya se ha registrado un 92% más de inversiones en estas sociedades que en el mismo periodo del año anterior, (49% más que en 2019, y 51% más que en 2018).  

De hecho, las alianzas e inversiones en fintech por parte de entidades bancarias tradicionales, comienzan a ser un habitual del sector.

Este tipo de transacciones resultan especialmente interesantes en México, país con uno de los mayores porcentajes de habitantes no bancarizados del mundo, donde la necesidad de establecer sinergias con innovadoras financieras, y beneficiarse de su bagaje digital, es imperante. 

Los bancos necesitan de las fintechs para continuar con su actividad y poder llegar hasta la población que, por falta de convencimiento o imposibilidad de acceso, no se incluye ni es partícipe del sistema bancario tradicional en el país.  

También viene siendo siendo ya una constante que las fintechs mexicanas despierten cada vez más el interés de los inversionistas, especialmente extranjeros, y que capten sustanciales sumas de capital privado. Lo hacen mediante programas de aceleración e incubadoras, fondos de venture capital, e incluso de grandes empresas y entidades financieras que, a través del corporate venturing, como es el caso del BBVA, Santander o Softbank, entre otros, no renuncian a participar del éxito de estas nuevas sociedades, y se involucran en su desarrollo.  

Las recientes y millonarias rondas de financiación cerradas por las fintechs mexicanas Bitso y Clip (ambas de US$250 millones), en las que han participado mayoritariamente inversionistas extranjeros, son un claro ejemplo de su atractivo. Sin embargo, la muestra más evidente del poder de las fintechs en México es la muy reciente adquisición, por parte de Credijusto, del Banco Finterra, una transacción sin precedentes en el país. El mercado mexicano es por primera vez testigo de la compra de un banco a manos de una fintech. Y lo más importante, que es muy posible que no sea la última.

Visto el potencial de los startups financieras, esta adquisición representa la fórmula de sinergia perfecta. Las financieras nonbank banks consiguen convertirse en instituciones reguladas a través de la adquisición de una entidad que ya lo era, y de este modo pueden ampliar y diversificar su oferta. Al mismo tiempo, comparten sus ventajas digitales con el banco tradicional, las integran y, en conjunto, multiplican su cartera de clientes.

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